jueves, 6 de abril de 2017

Mi preciado tesoro.


Al principio del proceso decidí afrontarlo sola,  sin entrar en contacto con otros enfermos. Mi cabeza ya era un caos y no quería añadir más incertidumbre con relatos de otros. Pero los más allegados no lo entendían y continuamente venían a contarme historias de otros enfermos, tenía que decirles que esas historias no me interesaban y que no me apetecía escucharlas.

Decidí darme un poco tiempo para asimilar la situación y buscar información. Considero primordial respetar el proceso interior de cada uno, todos somos diferentes y cada uno tenemos un ritmo. Yo encontré el mío. Quién sabe si más lento o más rápido que el de otras personas, pero es el mío.

Después de todo lo pasado, ya no me importa relacionarme con otras personas que hayan pasado la misma enfermedad que yo. Ahora me gusta y me alegra poder ayudar con los textos del blog. Son muchas las personas que me escriben felicitándome y dándome las gracias.

Desde que era pequeña he tenido una sensibilidad especial, que se fue acentuando con los años y que ha crecido de manera desmedida en los últimos meses. La enfermedad me ha hecho ver la vida de otra manera, de otra forma más pausada y restando importancia para todo aquello que no la tiene.

Y al mismo tiempo valorando muchas cosas a las que antes no les prestaba atención.

Sé que os estaréis preguntando qué significa ese paipai cutre de la fotografía, pues os lo contaré.

Después de realizarme la primera operación en el mes de agosto pasado, en la que me quitaron un ovario con el tumor, me provocaron la menopausia. Como resultado, me han quedado unos sofocos continuos que se repiten durante todo el día.

Estando ingresada en la uci alguien del personal me fabricó el paipai para que pudiera mitigar un poco el calor repentino que me entraba con los sofocos. Me fabricaron uno con el cartón doble, pero como había perdido toda la masa muscular, me pesaba mucho y no podía utilizarlo. Entonces me hicieron el que podéis ver en la foto.

Durante toda nuestra vida tendemos a acumular cosas y más cosas sin saber muy bien para qué, porque la mayoría de ellas no las utilizamos. Para mí durante un mes éste objeto aparentemente tan simple y feo fue mi propiedad más preciada. Fue lo único material que necesité. 

Todo lo demás me sobró.


                                                                                                                                                                                      Paula Cruz Gutiérrez.
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