sábado, 13 de mayo de 2017

Un caracol.

Este texto se lo dedico a dos amigas, Rosa y Pilar.
Por sus respectivos cumpleaños. Un beso hasta Huesca.



Ultimamente estoy muy cansada, aunque en honor a la verdad, debería decir que estoy agotada. Mi cuerpo ha decidido no llevarme a ningún lugar. El último ciclo de quimio me ha cobrado un mayor peaje que los anteriores.

Mis fuerzas y mis defensas se han ido de vacaciones, si bien es cierto, que no sé si juntas o por separado. Si he de ser sincera, creo que se han apuntado a algún programa de intercambio vacacional, porque en su lugar, han llegado unos sofocos del tamaño de huracanes que me arrasan sin piedad. Las noches las paso entre sudores fríos y calientes, secándome con la toalla y cambiándome de camiseta cuando me quedo helada para no acatarrarme.  

Hoy al salir a pasear, me he encontrado a un amigo al que le han colocado una prótesis de cadera, caminaba con las dos muletas mucho más deprisa que yo sin ninguna, porque mi velocidad de crucero, es velocidad caracol.

He de reconocer que voy haciendo pequeños progresos. Mi cuerpo va poco a poco recuperando la musculatura que perdió, aunque aún me quede mucho tiempo para recuperarla del todo y poder llevar una vida normal. Ya ni siquiera digo trabajar, porque las manos me tiemblan sin parar.

Como con el ciclo anterior ya se me cayó bastante pelo, pensé que ya no se me caería más, craso error por mi parte pensar eso, la semana pasada comenzó a caerse en grandes cantidades y pensé que a ese paso no me iba a quedar ningún pelo, ni de lista ni de tonta. Y así estamos. como veréis todo muy divertido y ameno.

A veces es necesario tirar de ironía para hacer más llevaderos los momentos difíciles.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.



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