martes, 2 de mayo de 2017

Ventanitas al Cielo.


Me parece comprensible que haya enfermos a los que no les guste contar sus días buenos y sus días malos. Cada uno vive la enfermedad cómo cree mejor.

Para mí, es una buena terapia compartir mis reflexiones. Contar lo bueno y lo malo de mi enfermedad me ayuda a llevarla con mayor tranquilidad. La escritura es mi desahogo personal.


Más allá de las letras amontonadas de mis textos, hay un trabajo ingente por salir adelante, por superar la enfermedad, hay una terapia que afortunadamente me sirve a mí y a mucha gente más.

Hay ilusión, por transmitir mis sentimientos, pero también los de otras personas que no saben muy bien cómo hacerlo.

Hay un ejercicio de solidaridad con los demás, de ofrecerles mi ayuda de forma desinteresada, para que puedan curarse o afrontar sus problemas cotidianos viéndolos desde otra perspectiva.

Hay esperanza y convicción en que el futuro tan sólo me traerá cosas buenas, porque el presente ya lo está haciendo. Y lo hace cada día con la gente que conozco y la que no conozco, con sus comentarios y sus agradecimientos. Un ejercicio de humildad, porque muchas veces recibo mucho más ánimo del que doy. Unicamente intento contar todo aquello que me está sucediendo. Y que sólo nosotros sabemos porque ésta enfermedad se vive en soledad. Son tantas las cosas y tan fuertes las que nos ocurren al mismo tiempo, que no sabemos bien cómo gestionarlas o cómo hacerlas un poco más llevaderas.

Con mis palabras tan sólo pretendo crear pequeñas ventanitas abiertas al cielo, por las que poder coger aire cuando éste nos falta, cuando vemos que no tenemos fuerzas para respirar, ni para seguir viviendo. No es mucho lo que ofrezco, pero a veces, tan sólo con ver respirar al compañero uno se anima a hacerlo.

Hay tantas cosas detrás que merece la pena seguir contando. Porque el cáncer es una enfermedad, no un delito y que me den quimio no es ninguna vergüenza. 
 
                               
Mucho me temo, que pese a todo, seguiré escribiendo. El mundo es libre y nosotros somos muchos.

Recordad que os quiero.



                                                                    Paula Cruz Gutiérrez.









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