jueves, 1 de junio de 2017

La Ventana.




Cada uno de nosotros tenemos una ventana donde mirar. Si los vidrios están limpios podremos ver el paisaje, pero por el contrario, si los vidrios están sucios nuestra mirada no llegará muy lejos.

De ésto se deduce que es importante proceder a su limpieza con cierta regularidad. 

El símil de la ventana lo podemos aplicar a nuestra mente, hacer limpieza de vez en cuando de nuestros pensamientos negativos es útil y muy necesario.

Yo procuro mantener limpios mis vidrios día a día, lo que me permite ver más o menos despejado el paisaje exterior.

A través de mi ventana se aprecia un paisaje  lleno de naturaleza y color, pero está parcialmente oscurecido por una persona que hay en el centro.

Esta persona siempre está triste. Amargada a ratos por lo que no tiene y otros por lo que nunca ha tenido.

Su vida es una queja constante. No se da cuenta de que cuanto más se queje  y más piense en la vida que pudo llevar y no llevó, más se deprimirá. Repite constantemente como una letanía, que todos han tenido suerte  en  la vida menos ella.

Antes le prestaba atención y la escuchaba, pero ahora ya no lo hago, me limito a mirarla con tristeza.

No puedo ni quiero quejas a mi lado.

En éstos últimos meses muchas cosas han cambiado. Ya no le presto atención, porque sé que no se puede ayudar a quién no quiere ser ayudado.

Es cierto, que mucas veces no tenemos la vida que nos gustaría tener, pero cada uno tenemos que recorrer nuestro camino. Es un error fijarse demasiado en la vida de los demás y restar importancia a la nuestra, porque entonces surgen los celos, las envidias y el malestar personal.

Y aunque aparentemente los demás no tengan problemas y lleven una vida perfecta, en el fondo no es así. A todos nos suceden cosas buenas y cosas malas.

                                                 


Lo importante cada día es trabajar para conseguir apreciar todo lo bueno que tenemos. Hemos de aprender  a desaprender todo lo que hemos aprendido, la queja, los lamentos, las comparaciones con los demás y los "yo no puedo". 

Siempre se ha dicho que "querer es poder" y es completamente cierto. Yo soy prueba de ello.

La vida es sólo nuestra y cada uno ha de decidir cómo quiere vivirla, procurando tomar las decisiones adecuadas para no lamentarse constantemente. Y si uno se equivoca, siempre tiene tiempo de rectificar. 

Los Lamentos y la Felicidad son dos cosas incompatibles.

Nadie puede ser feliz mirando hacia afuera, si no mantiene limpio su interior. La luz y el color los tenemos dentro. 

Haced limpieza y a sed felices.


                                                                    Paula Cruz Gutiérrez.

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