viernes, 19 de octubre de 2018

NueSTRo aPoYo.





Una vela necesita viento para poder hincharse, pero también necesita estar fuertemente amarrada a un buen mástil. De la misma forma que éste, necesita estar anclado en un buen barco para no caerse. 

Ese mástil al que tan fuerte nos aferramos, es siempre a la persona que más cerca tenemos.

Para un enfermo es muy importante tener al lado a una persona en la que apoyarse, aunque a veces esa convivencia no se desarrolle de la manera más sencilla. Son muchos los malos días y los desalientos. Pero también son muchos los buenos momentos,  las superaciones y los retos. 

Gracias a ese apoyo he podido hincharme con los nuevos vientos. En nuestro caso, lo más importante es que nuestro barco ha sabido sortear las fuertes olas del temporal que nos azotó, tormenta que llegó de improviso y que nos obligó a cambiar de rumbo y sortear las fuertes olas que nos inundaban. Hemos conseguido que tanto nuestra familia como nuestros amigos permanezcan a bordo, eso sí, algunos con fuertes mareos. Pero continúan ahí, apoyándonos como el primer día.


Entre los retos de la tormenta, el mar siempre nos trae tablas a las que aferrarnos, tablas conocidas o desconocidas que aparecen de pronto trayendo luz.

Nosotros continuamos llevando a bordo a esos dos pequeños botes que son nuestros hijos, creciendo y amenazando con capitanear el barco cualquier día de éstos.

El tiempo y la mar nos están llevando a un puerto seguro.






                                                                                                 Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 11 de octubre de 2018

El Port Cath.

                       Resultado de imagen de fotos port cath

Y volví a encontrarme frente al reloj azul, aquél que contemplé durante el tiempo que duró la colocación del port cath en mi pecho. Mis venas se habían estropeado a causa de los ciclos de quimioterapia y era necesario implantarlo para seguir con el tratamiento. A pesar de que los médicos eran reacios a ponérmelo, porque podía producir coágulos pulmonares y con mis antecedentes había que tener mucho cuidado.


Tras la última revisión en la que todos los resultados eran satisfactorios y se apreciaba que el cáncer había desaparecido para nunca volver, el doctor me aconsejó que me quitara el reservorio. Primero porque ya no lo iba a necesitar y segundo porque psicológicamente me iba a ayudar a olvidarme de la enfermedad.

El lunes a media mañana volví a entrar al quirófano donde quince meses antes me habían implantado el dispositivo. Así pues, me encontré de vuelta en el mismo quirófano, con el mismo doctor, el mismo equipo y el mismo reloj. 

Cuando el doctor procedió a inyectarme la anestesia local me dolió tanto que me eché a reír. Sentía como si me cortase con el bisturí a sangre fría.

Si a priori, prometía ser una tarea fácil y mucho más rápida que la vez anterior, no fue así. El porta parece que había desarrollado algún tipo de fibrosis junto con mi organismo y no había manera de extraerlo. Por más que el doctor estiraba de él, mientras una enfermera me sujetaba la cabeza. Pero no había manera de sacarlo. El equipo me preguntó en varias ocasiones si necesitaba más anestesia, a lo que respondí que no. Aunque sí les comenté que la situación era muy desagradable. 

Tumbada con los ojos cerrados bajo aquel foco infernal, me imaginaba que el porta se había convertido en una especie de pulpo que se asía fuertemente a mí con cientos de ventosas.

Tanto me hurgaban, estiraban y apretaban que les pedí muy amablemente que si encontraban petróleo me lo comunicasen. Obviamente todos se echaron a reír y me dijeron que sí. Una lástima que al final no lo encontraran.

Como pasaba el tiempo, respiré profundamente y decidí despedirme de él dándole las gracias por su ayuda. Fue entonces cuando el doctor decidió agrandar el hueco que había hecho anteriormente con el bisturí y así de ésta manera poder sacarlo al fin. 

Conclusión: tengo el doble de puntos que la vez anterior. Costura que le costó más trabajo hacer porque aún tengo la musculatura y la piel más laxa de lo habitual, ya que aún no he recuperado toda la masa muscular que perdí en la uci. Ahora a esperar a ver qué tal me queda el "bordado". Tengo puntos de hilo, pegamento para unir y puntos de papel, todo ello tapadito con una gasa, por la que sobresale un amplio hematoma de mil colores.

He de confesaros que cuando pase el dolor y me retiren los puntos lo único que me quedará será DESCANSO. Durante éstos meses ha sido un auténtico incordio. Durante la intervención el doctor me comentó que lo ponen en el mismo sitio por estética, ahí no se ve, pero yo hubiera preferido que se viera (de todas formas lo hacía) y que me molestara menos.

Ahora podré volver a dormir boca abajo, ponerme un sujetador o un vestido con tirantes sin que me roce o llevaré el cinturón de seguridad o el bolso cruzado sin que me moleste. Cuando mis hijos vengan a abrazarme ya no me clavarán la barbilla en el dispositivo, ni me picará ni me dolerá como lo hacía. 

Por otro lado, su retirada significa que mi enfermedad ha pasado. A partir de ahora tendré que llevar a cabo las revisiones oportunas, pero nada más.

Podré seguir contando mil batallas más!.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.






domingo, 7 de octubre de 2018

Quién soy yo.


Existe una teoría que nos explica que cuando un cuerpo está enfermo, necesita empeorar su estado general  para poder sanarse.

Esto parece ser que fue lo que me ocurrió a mí. Mi cuerpo optó por colapsarse por completo, para volver a reiniciarse desde cero después. Todo mi organismo se paró a la espera de nuevas órdenes, todo, salvo mi mente y mi corazón que siguieron funcionando.

Durante el tiempo que permanecí inconsciente, puede ver cómo trabajaban los miembros de la UCI. Incluso reconocí varias de sus caras al despertar, cuando yo no los había visto nunca.

La cuestión que os planteo es la siguiente: si yo estaba inconsciente y tumbada boca arriba en la cama, ¿cómo es posible que pudiera ver al personal y no solo el techo?, ¿no sería algo imposible?.

Sin embargo, yo tuve siempre una visión frontal, los veía de frente, cómo trabajaban, entraban o salían de la sala.

Recordaba todo ésto, pero no había caído en éste detalle, hasta que en agosto hablando con una persona me preguntó: ¿Y desde qué punto los veías?.

Ahí me di cuenta de que una persona que está tumbada y sedada es impensable que pueda ver lo que ocurre a su alrededor. La única explicación plausible a esta cuestión, es que para poder verlos de frente, parte del tiempo debía estar fuera de mi cuerpo.

En ese momento fue cuando uní todas las piezas del puzzle. Me percaté de que yo soy yo, un alma o un ser que habita éste cuerpo. Pero no soy el cuerpo.

Pensaréis que estoy loca, pero yo lo tengo muy claro.



                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 2 de octubre de 2018

Tener Fé.

                            Imagen relacionada

Cuando oímos hablar de Fe, siempre lo percibimos bajo connotaciones religiosas. Nuestra cultura judeo-cristiana nos ha inculcado que tener fe es confiar ciegamente en Dios.

Pero la palabra FE es mucho más amplia y engloba muchas más cosas que la adoración a un dios u otro.

Está bien creer en un ser superior pero según mi punto de vista, cada ser humano debería tener una fe ciega primero en sí mismo. En que serás capaz de llevar a cabo todo aquello que te propongas, da igual si a ojos de los demás es algo normal o algo completamente extraordinario.

Creer en uno mismo es la puerta de entrada para ser feliz, no porque sea la panacea, sino porque estar contento con uno mismo y ser coherentes nos ayuda a tener una mayor claridad mental para seguir haciendo las cosas que nos gustan y con las que disfrutamos.

Esto nos facilitará la resolución de los problemas desde otra perspectiva, buscando posibles soluciones. Algo que nos hace crecer como seres humanos.

Aprendamos a querernos a nosotros mismos y a creer en nuestro poder interior. Así seremos libres para creer si así lo deseamos en un poder superior. Pero sabiendo siempre que nunca debemos buscar fuera, porque ese poder ya está en nuestro interior.

La teoría del Holograma nos dice que "El todo contiene a la parte y la parte contiene al todo".


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.




sábado, 29 de septiembre de 2018

La SeMiLLa.

Yo era una semilla pequeña y enclenque, pero el viento me arrastró hasta un lugar lleno de nutrientes y me convertí en una flor maravillosa, mi belleza sobresalía del resto de flores que habitaban el valle. !Al mentos, eso pensaba yo¡

Estaba tan contenta, que decidí lanzar mi polen cuanto más lejos mejor, para que ese rico valle se poblase de cientos de flores tan bellas como yo. Y lo conseguí. ¡Vaya si lo conseguí!. En un corto período de tiempo, todo el valle estaba cubierto de minis yo.

Mi felicidad era inmensa, me encontraba eufórica, porque vivía en el lugar más maravilloso del mundo rodeada de belleza. 

Pero un día algo terrible ocurrió. El cielo se abrió y unas manos enguantadas irrumpieron en nuestro hogar con utensilios metálicos que me arrancaron de mi sitio, y junto a mí, a la mayoría de mis compañeras.

Quedamos así, fuera de nuestro paraíso, desoladas, sin saber que hacer ni qué sucedería a continuación. 

Los extraños invasores hablaban en un idioma que no entendíamos, pero intuíamos que no era nada bueno. Así, fueron procediendo a destruir a mis compañeras y después, me cortaron a mí en pedacitos. Todo mi mundo desapareció en un momento. Por mucho que grité nadie me escuchó.

Ellos decían que éramos demasiafas, feas y que debían erradicar nos a todas.

Algunas de mis compañeras de menor tamaño consiguieron asirse y no pudieron arrancarlas. Yo me preguntaba porqué nos destruían solo a nosotras, que eramos las flores más bellas y las que más rápido nos habíamos reproducido. ¡No era capaz de entenderlo!.

Los extraños repetían una y otra vez la misma palabra: esto es cáncer, cáncer, cáncer.

Desconozco el significado de esa palabra, tan sólo puedo deciros que consiguieron acabar con todas nosotras.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.




sábado, 22 de septiembre de 2018

VoLVeRaS HD

Volverás no es otra cosa que un canto a la vida, una invitación a ser felices, a sonreír, a luchar por cumplir nuestros sueños a pesar de la enfermedad.

Sólo tengo que decir GRACIAS a Miguel a Lourdes, a toda la banda. 

A continuación os dejo la descripción del vídeo que ha publicado en su página, que pone los pelos de punta.

Espero sencillamente que disfrutéis.



La Taberna del Culpable presenta su nuevo single: "Volverás". Después de algún tiempo renovando músicos y sonido, presentan su nuevo trabajo con videoclip incluido.

Una historia inspirada en el blog de Paula Cruz.

Es un intento del autor por ponerse en la piel de un familiar, de la pareja de una persona en esa situación. ¿Qué decir? ¿Cómo actuar? Dando todo.

Intenta ser un grito de ánimo, de amor, para todas aquellas personas que se ven obligados a enfrentarse a un cáncer.

Pero también pretende ser una reflexión. ¿Es necesario esperar a un diagnóstico para mirar a los ojos a tus personas queridas para decirles lo que sientes, lo importantes que son para ti?

domingo, 16 de septiembre de 2018

Miedo sí, pero bajo mi control.


Últimamente he leído en internet textos de varias personas comentando la necesidad que tienen de que el miedo no esté presente en sus vidas.


Valga la redundancia, la palabra MIEDO a todos nos produce miedo. Pero es también algo que va intrínseco con la vida. Todo ser vivo sea racional o no, siente miedo a lo largo de su vida.

El miedo puede paralizarnos y hacernos mucho daño si lo dejamos actuar. 

Miedo al cambio, a lo desconocido. 

Miedo a la enfermedad y a 
sus efectos, al futuro.
Miedo a los demás, al qué dirán.
Miedo a no ver más a los nuestros.
Miedo a los viajes o a las alturas.
Miedo, miedo...

Si le damos permiso para que campe a sus anchas en nuestro interior y que se apodere de nosotros, puede llegar a destruirnos.

Es primordial saber que está ahí, que forma parte de nosotros, intentar reconocerlo y aprender a controlarlo cuando nos sentimos amenazados por su presencia.

Todos tenemos una zona de luces y de sombras.

Días en los que somos los reyes de nuestra vida y otros en los que por el contrario, somos sus esclavos.

Pero hemos de tener presente, que el miedo puede servirnos de acicate para avanzar. Puede ser el trampolín que nos ayude a lanzarnos al vacío en un momento dado en el que la vida así nos lo exige. 

El Miedo tiene su parte positiva y ahí estamos nosotros para descubrirla y darle la importancia que se merece. 

Animaos a ser todo aquello que deseáis.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

viernes, 7 de septiembre de 2018

La TaBeRNa TuVo La CuLPa.


                            La imagen puede contener: 2 personas, personas en el escenario y texto

Los japoneses tienen una costumbre muy bonita. Cuando un objeto se rompe y lo reconstruyen, decoran las grietas con oro. De ésta manera se ve claramente cuales son las roturas y el oro le da un valor añadido a la pieza. 

Saben que nadie pasa por el mundo sin romperse.

Las grietas son parte de nuestra historia viven con nosotros. Nos hacen que seamos mejores personas y más fuertes. Nos obligan a reconstruirnos y convirtiéndonos en algo nuevo.

Esas grietas doradas a veces, se convierten en bellos momentos en los que la realidad supera la ficción. Sin darnos cuenta, la vida nos depara sorpresas que nos inundan el corazón.

El cáncer me ha traído personas nuevas, cosas positivas y muchas sorpresas.

Una de esas sorpresas ha llegado en forma de canción. Una canción preciosa que Miguel Mayorga compuso inspirándose en los textos de mi blog titulada "Volverás". Con una música pegadiza, un texto que te llega al corazón y el excelente trabajo de los músicos que componen La Taberna del Culpable, conseguirán que el tema sea todo un éxito.

Pero no se han limitado a componer y a tocar, sino que me han invitado al estudio de grabación, donde han grabado el tema y también me han invitado a participar en la grabación del vídeo clip, junto con mi marido y otros amigos.

Con ello, me he acercado a un Miguel que conocía de toda la vida pero con el que no había tenido una relación estrecha. Y he conocido a Lourdes, con su inmensa sonrisa es todo sencillez, belleza y amor.

Aunque cada vez que escucho la canción acabe llorando de emoción y de agradecimiento, me es imposible agradeceros todo lo que estáis haciendo conmigo y por mí.

Porque aunque yo haya sido la excusa para componer la canción, el mérito es sólo vuestro.

Os quiero chicos.
                                                                                                                                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

sábado, 1 de septiembre de 2018

VoLaR De NueVo.



Un día lejano, los Grandes Vientos me llevaron durante doce años fuera del pueblo. Los empleé en estudiar aquello que me gustaba y después en trabajar en varios museos. 

He pasado casi toda mi vida dedicada a la cultura, entre libros, archivos, bibliotecas y exposiciones. Es lo que me gusta, nunca serví para permanecer quieta en una oficina.

Cuando volvieron a aparecer los Vientos doce años después, me llevaron de vuelta a Mota y aquí he permanecido durante otros catorce años. 

Aquí fundé una empresa y una familia. He vivido momentos muy buenos y otros muy difíciles, creo que como todo ser humano. Aquí enfermé de cáncer y aquí lo he superado. Es otra etapa que se cierra.

Estos dos últimos años han sido muy difíciles y aunque lo peor ya pasó, el trabajo de mi marido impedía conciliar la vida laboral con la familiar. Yo, muchos días sigo sin encontrarme bien y no puedo ocuparme de los niños cómo se merecen. 

Ahora la vida me coloca como único traje un par de alas para que vuele de nuevo. Pero a diferencia de otras veces, no lo haré sola, ésta vez seremos cuatro los que volaremos al unísono.

Volvemos a Madrid. Con la sensación de que tengo cosas que hacer allí y de que tan solo es un lugar de paso. Nuestro destino está en otro lugar, que la vida se encargará de desvelarnos cuando llegue el momento.

Espero Vientos Favorables para el cambio, que nos aclimatémos bien al nuevo ritmo y a los viejos y nuevos amigos que nos esperan.

Son muchas las ilusiones que hemos depositado en éste proyecto y así nos vamos, Ilusionados.

Que los Grandes Vientos nos lleven allí donde tengamos que estar.




                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 27 de agosto de 2018

MoRDeR eL PoLVo.




Estamos acostumbrados a ver en las paginas de los cómics, como los superhéroes sobreviven impertérritos a cualquier acontecimiento que les pueda acontecer.

Pero desgraciadamente, en la vida de los humanos no ocurre lo mismo.

Este es el caso de la que os escribe, que paso de superheroína a morder el polvo del camino.

No ha sucedido nada en especial, pero sí muchas cosas en particular.

Aquélla paz interior de la que disfruté durante la enfermedad, se fue con ella. Así, mi cabeza comenzó a llenarse de ruidos, al principio pequeños y medio silenciosos; para ir aumentando de manera progresiva. De tal forma que ahora soy incapaz de silenciarla. Por la noche me cuesta mucho conciliar el sueño, lo que hace que no descanse adecuadamente.

Al cansancio físico se ha unido el emocional, creándose un cóctel explosivo. Un terremoto interior que arrasó conmigo y con mi familia.

He pasado dos días con sus noches, sin comer ni beber. Mi cuerpo tan solo deseaba llorar y llorar.

De repente, salieron muchos dolores escondidos, desengaños, faltas de apoyo y traiciones.

Descubrí también asombrada, palabras demasiado sabias en la boca de mi hijo y muchos apoyos verdaderos.

Lejos queda la superheroína y muy cerca el ángel caído.

Corren malos tiempos para la lírica y buenos para comenzar a levantarse de nuevo.
                                

                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.