Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de febrero de 2020

El Perito.



Hace un par de semanas mi hija enfermó con un virus estomacal, unos días después lo hizo mi hijo y a continuación me tocó a mí. Al virus le siguió el ciclo de quimio y como tenía ya resentido el estómago, la cosa no hizo sino empeorar. 

En uno de esos momentos en los que me encontraba mal, me acordé de un perito forense que me representó hace un par de años en un juicio. En mi defensa alegó que debían darme lo que solicitaba porque con mi enfermedad, a lo sumo podría vivir cuatro o cinco años más. Peregrina defensa pensé cuando lo leí y después, cuando vi su declaración en el vídeo ante el juez, me inundó una profunda indignación.  Con aquello se me revolvieron las tripas al igual que con el virus. 

Afortunadamente voy vadeando los baches que el camino me va poniendo, han pasado ya casi los cuatro años desde que me diagnosticaron el cáncer de ovario. Y confío en que el pronóstico del susodicho perito no se cumpla. Se que se fundó en las estadísticas para basar su informe, pero creo que sus argumentos deberían haber ido por otros derroteros y como profesional debería saberlo. A veces hay que tener cuidado y un poco de mano izquierda para no herir los sentimientos de los demás. 


                                                                      Paula CRuZ Gutiérrez. 


viernes, 26 de octubre de 2018

HaBLeMoS.

Ayer acudí de nuevo al hospital. Hace tiempo que dejé de ir a hablar con la psicooncóloga porque con la que había, no me entendía demasiado bien. Cuando pierdo la confianza en alguien me cuesta mucho recuperarla y la mayoría de las veces no lo hago. Han sido muchas las personas que han pasado por mi vida y no siempre he acabado bien con todas. Si bien es cierto, que a día de hoy aunque me hicieran mucho daño, no las quiero, pero tampoco les deseo nada malo. De todo se aprende y cada uno ha de seguir su camino. 

Durante éstos dos últimos años mi ocupación principal ha sido curarme. Ahora que el cáncer ha desaparecido he de seguir recuperándome de las fuertes secuelas que me ha dejado y al mismo tiempo pensar en qué reciclarme. 

Obviamente mi estado físico no me permite hacer demasiadas filigranas, de momento me he inscrito en el centro cultural a clases de yoga y a un taller de escritura literaria. 

Pero necesitaba hablar con alguien para que me ayude a expulsar a todos esos fantasmas que me acechan y me intranquilizan. Indudablemente lo peor ya pasó y como suele decirse lo mejor está por llegar, por eso deseo tener la mente lo suficientemente clara para poder escuchar las señales del camino.

Comienzo un nuevo ciclo, en otra ciudad y buscando otras motivaciones que me llenen y me hagan feliz. En mi ánimo está buscar la forma de ayudar a otros enfermos, no sé si adultos o niños. Esta es una de las decisiones que he de tomar, porque sin duda el discurso será muy diferente.

Y sé que lo importante no es el lugar dónde te encuentres, sino cómo afrontes todo aquello que te toque vivir.

Aquietad vuestro interior y sed felices.


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 23 de octubre de 2018

VueSTRo MáSTiL.

No dejas de emocionarme. Hablas del mástil que te sujetaba. ¿Has pensado en la gente a la que tú apuntalabas, aún en los peores momentos de la enfermedad?. A mí la primera...
                                                   Conchi. (Mi ángel de la UCI).



Es cierto que ese mástil mio, estaba sujeto por muchas personas que con su ánimo me ayudaban. Pero no es menos cierto, que ese mismo mástil también era suyo porque les servia de apoyo personal. 

Esas enseñanzas que la enfermedad me iba transmitiendo día a día, yo las iba plasmando en mis textos. Mis palabras han viajado por todo el mundo y a cambio, he ido recibiendo mensajes de apoyo y agradecimiento.

Lo que cada uno haya ido aprendiendo o no a lo largo de éstos dos años, tan solo lo sabéis vosotros. Yo me he limitado a transmitir lo que mi cuerpo sentía y mi mente pensaba.

Me hace muy feliz que todo lo acontecido nos haya servido para replantearnos nuestras creencias y así hacernos crecer como personas. Para saber que somos algo más que nuestros pensamientos, que podemos llegar a conseguir todo aquello que nos propongamos si somos positivos, que si lo deseamos, podemos ser felices aún en los peores momentos. Recuerdo los días de la enfermedad como los más felices en los últimos años, aunque tuviera que lidiar con un cáncer terminal y el dolor me derrotara muchos de los días.

Gracias por estar ahí, por acompañarme en éste tortuoso camino por el que la vida me ha enviado. 

                                                                        
                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.


viernes, 7 de septiembre de 2018

La TaBeRNa TuVo La CuLPa.


                            La imagen puede contener: 2 personas, personas en el escenario y texto

Los japoneses tienen una costumbre muy bonita. Cuando un objeto se rompe y lo reconstruyen, decoran las grietas con oro. De ésta manera se ve claramente cuales son las roturas y el oro le da un valor añadido a la pieza. 

Saben que nadie pasa por el mundo sin romperse.

Las grietas son parte de nuestra historia viven con nosotros. Nos hacen que seamos mejores personas y más fuertes. Nos obligan a reconstruirnos y convirtiéndonos en algo nuevo.

Esas grietas doradas a veces, se convierten en bellos momentos en los que la realidad supera la ficción. Sin darnos cuenta, la vida nos depara sorpresas que nos inundan el corazón.

El cáncer me ha traído personas nuevas, cosas positivas y muchas sorpresas.

Una de esas sorpresas ha llegado en forma de canción. Una canción preciosa que Miguel Mayorga compuso inspirándose en los textos de mi blog titulada "Volverás". Con una música pegadiza, un texto que te llega al corazón y el excelente trabajo de los músicos que componen La Taberna del Culpable, conseguirán que el tema sea todo un éxito.

Pero no se han limitado a componer y a tocar, sino que me han invitado al estudio de grabación, donde han grabado el tema y también me han invitado a participar en la grabación del vídeo clip, junto con mi marido y otros amigos.

Con ello, me he acercado a un Miguel que conocía de toda la vida pero con el que no había tenido una relación estrecha. Y he conocido a Lourdes, con su inmensa sonrisa es todo sencillez, belleza y amor.

Aunque cada vez que escucho la canción acabe llorando de emoción y de agradecimiento, me es imposible agradeceros todo lo que estáis haciendo conmigo y por mí.

Porque aunque yo haya sido la excusa para componer la canción, el mérito es sólo vuestro.

Os quiero chicos.
                                                                                                                                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 24 de abril de 2018

Dónde MIs Pasos Me LLeven.


Hoy mis pasos comienzan caminar hacia otro lado. Iré donde mis pies me lleven y mi alma me aconseje.

Después de 25 ciclos oncológicos mis tratamientos se terminan.

Ahora  mis trayectos dejarán de ser de 21 días, para convertirse en lo largos o cortos que yo desee. Sin prisas, porque ya no existen plazos que cumplir.

Acaba una etapa larga de 21 meses, cuando en realidad, los médicos sólo me daban 3.

Se dice que cuando uno es consciente de lo que es y de lo que quiere y comienza a utilizar su mente como medicina, para poder recuperarse ha de empeorar antes.



Partí de una situación tan nefasta y empeoré tanto que morí. 




Decidí que para poder seguir caminando juntos, mi cuerpo debía librarse de todo aquello que nos producía dolor. Tomé la decisión de abandonarlo, con la idea de volver cuando él se hubiese desecho de todo aquello que nos contaminaba y nos impedía avanzar. Afortunadamente, sólo tardó un día en librarse de todo lo malo y el equipo médico mientras tanto decidió esperar, desconozco el motivo por el cual decidieron no desconectarme y esperar.



Y gracias a las cientos de personas en todo el mundo que pidieron al universo que me curara, que rezaron por mí, que me pusieron velas y que me hicieron reiki a distancia. 

Fue tan grande bola de energía enviada, que me levantó hacia arriba de nuevo. Quiero recordar a una pobre monja de Costa Rica que al intentar hacerme reiki se asustó, porque yo era la luz más grande y más brillante que nunca había visto y se aterró. Pero aun así, tuvo el valor de volver e intentarlo de nuevo para ayudarme.

Somos mente y energía, nunca lo olvidéis.


Y entonces una vez mi cuerpo limpio y llena de energía renovada, volví y los médicos dijeron que había resucitado. 


A mi vuelta, mi mundo había desaparecido bajo un enorme terremoto  que lo había arrasado todo.  Y desde ese punto de no retorno, sin ni tan siquiera fuerzas ni cimientos, tuve que empezar de nuevo, a hilarme una vida nueva. Ni mejor ni peor, sencillamente distinta a la que tenía. 

¿Cómo pueden pretender algunas personas, que piense y actúe como antes?.

Aquella Paula se fue para no volver y quedó bien enterrada entre los escombros del pasado.  Ahora hay otra persona que sabe bien lo que es perder y ganar, que sabe bien lo que  es esforzarse para alcanzar su meta. Que no le tiene miedo a nada ni a nadie. Que cree firmemente que si de verdad sentimos y deseamos algo, podemos conseguir todo lo que nos propongamos. No existen los ni límites ni las metas.

Al levantarme del sillón e ir a coger mi bolso después de acabar el ciclo, me ha ocurrido algo muy especial. Allí de pié en la pequeña sala donde tantas horas he pasado, de repente, me ha invadido una sensación inmensa de gratitud. Ha sido tan fuerte, que he tenido la sensación de flotar girando sobre mi propio eje. En ese momento, he recogido todo el amor que he sido capaz y se le he ofrecido en forma de agradecimiento  a la sala y a sus compañeras, todas partícipes por igual de mis tratamientos. Con todo mi amor le he dado las gracias y me he despedido de ella para siempre, porque sé, que nunca volveré a necesitarla.

A partir de ahora, tan sólo volveré al hospital a las revisiones y a saludar a esos dos grandes equipos de la UCI y de  la UCO a los que nunca seré capaz de darles suficientemente las gracias por haber confiado en mí, aun en los peores momentos.

Hoy todos me han felicitado y se han despedido de mí con besos y abrazos.

Termina un camino y comienza otro con destino... a la VIDA.

Espero que todos me acompañéis.

Un millón de besos.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.









sábado, 17 de marzo de 2018

Un Ciclo Nuevo.



De nuevo me toca ciclo, cada vez pasan más deprisa los veintiún días.

Avanzamos despacio por la M-30. Las cuatro gotas de lluvia que caen arriba, se traducen en atasco aquí abajo.

Llegamos bien al hospital para hacerme la analítica. Después toca el café capuchino de rigor. 

La consulta con el doctor transcurre con normalidad y me da una alegría, en mayo terminamos con el tratamiento actual y ya quedo libre. Los buenos resultados del último TAC así nos lo permiten, no queda rastro de enfermedad.

Por otro lado, me pide ayuda para mejorar el Servicio de Oncología. Soy paciente que vive fuera de Madrid y le interesa conocer mi opinión sobre qué mejoras podrían implantarse sobre todo de carácter telemático.

Subo a la planta de arriba y mientras que el enfermero viene a ponerme la medicación, empiezo a comerme el bocadillo de jamón que traigo para comérmelo antes del tratamiento, porque parece que así me sienta mejor.

Le pido un papel a la auxiliar y me dispongo a pensar qué cosas podrían mejorarse. Aunque a decir verdad, yo no puedo quejarme del trato recibido, más bien, todo lo contrario. El equipo se caracteriza por ser un grupo de personas humanizado, que intenta en todo momento suavizarnos los malos tragos. Tal vez se podrían implantar consultas o dudas por videoconferencia, sigo pensando....

                           
                                                                     Paula Cruz Gutiérrez.

miércoles, 24 de enero de 2018

La NeBLiNa.




Salimos de viaje para visitar a un conocido al que no veo desde que caí enferma.

Voy de copiloto, como siempre, aún me fallan las piernas para conducir.

Desde mi asiento, voy observando el campo por la ventana. A ratos se me antoja un paisaje de invierno. Una ligera bruma cubre el horizonte de nuestra derecha, las ramas desnudas de los árboles le confieren un ligero halo fantasmal.




Al otro lado, el sol va subiendo y disipando al mismo tiempo todas las dudas surgidas durante la noche.


El viaje dentro del coche siempre es agradable y resulta fácil ensimismarse contemplando el exterior.

Algunos días nuestro ánimo también amanece con neblina, cubierto por la misma bruma del paisaje, que al trasluz nos impide ver las cosas de manera objetiva.

Una bruma que unos días se muestra ligera y nos es fácil de atravesar. Mientras que otros días, es tan espesa que tenemos la sensación de morir aplastados bajo su peso. 

Nuestro ánimo va y viene.

Fluctúa según los días y las circunstancias. Algo importante de saber y de aceptar, así podremos dejarlo pasar con cierta facilidad.

El peligro sobreviene cuando nos aferramos fuerte a esa losa, pensando que a la vez, será nuestra tabla de salvación. Al asirla con fuerza también se unen nuestros temores y miedos, nuestras dudas y desasosiegos, y así, la losa cada vez va ganando más y más peso.

Aprender a quitarle cosas en vez de poner, no es sencillo. Pero es una tarea que todos debemos hacer, poco a poco, cada uno a su ritmo.

Aprender a aligerar es la única opción para sentirnos libres.

Libres como el viento para ir y venir.
Libres para saber disfrutar de las pequeñas cosas.
Libres de prejuicios y del qué dirán.
Libres para sonreír frente a un rayo de sol.
Libres para llevar esa vida que siempre quisimos llevar.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 15 de enero de 2018

Buscar el Equilibrio.


Caminan los días de forma extraña después del último ciclo.

Se mueven de una manera intranquila, tengo la extraña sensación de que mi estómago ha sido ocupado por una familia de grillos que no paran de moverse y que me producen malestar y nerviosismo a la vez.

Un malestar constante que me acecha nada más levantarme y me acompaña todo el día sin yo poder poner remedio.

El estómago me bulle y el catéter no para de molestarme, me duele encima y debajo, extendiéndose hacia el brazo. Cierto que no es un dolor fuerte, pero sí constante y cansino. Intento no utilizar el brazo derecho, pero como soy diestra me cuesta hacer las cosas con la mano izquierda.

Este medicamento me reseca mucho las cuerdas vocales, por lo que después del ciclo me paso una semana con catarro a afónica. Esta vez parece que me dura más de lo habitual, siete días después aún me duele la garganta al tragar.

La vida se nos compone de momentos buenos y otros regulares, lo importante es encontrar el equilibrio. 

Ese equilibrio sutil que nos impida caer.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.





martes, 21 de noviembre de 2017

ESTOY ENFERMO.



Estoy enfermo, me han diagnosticado un cáncer y ya me han operado. Parece que el diagnóstico es bueno, mejor realmente de lo que esperaba. 

Estoy contento, pero también  estoy asustado, muy asustado. Es un miedo que me atenaza el corazón y me nubla la razón. 

Desde que enfermé siempre estoy acompañado por mi mujer o por otro familiar. Están preocupados por mí.

Delante de los demás permanezco animado, sin dar signos de tristeza. Cada mañana ,me coloco esa máscara para no preocupar a los demás. No quiero que se preocupen más de lo necesario por mí. 

Se que su intención es ayudarme, pero si tuviera un ratito para estar yo solo, lloraría, lloraría como llora un niño por encontrarme en ésta situación. Lloraría sin consuelo por ponerme enfermo ahora, aunque se que en el fondo, tener cáncer nunca le viene bien a nadie.

Toda mi vida pasa ante mis ojos como un fotograma, la observo desde fuera como quien ve una película de la vida de otro. Pero tristemente me doy cuenta de que es mi propia vida la que aparece en la pantalla. 

Necesito huir, escapar de ésta situación, romper ésta máscara y librarme de tanto dolor. Volver a mi vida de antes. Cuando no conocía esta incertidumbre y éste miedo obsesivo que se han apoderado de mí.

Quiero pensar que ésta etapa pasará pronto, deseo levantarme por la mañana siendo más positivo. Pero me cuesta tanto...



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 8 de agosto de 2017

rELLENANDO lA pLAYA



Mi estancia en la UCI dejó mi playa vacía y sin arena. Mi cuerpo quedó varado con grandes dificultades motoras. Aunque han pasado ya seis meses desde mi salida del hospital, continúo con ellas. 

Además de que perdí toda la masa muscular por estar tanto tiempo inmovilizada, se han ido sumando los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos, que no han favorecido mucho mi recuperación. 

A día de hoy sigo sin tener demasiada fuerza en piernas, brazos y manos, camino con dificultad y me canso rápidamente. 

Me cuesta mucho trabajo sentarme y levantarme y si por casualidad me pongo de rodillas, no puedo levantarme sin ayuda. Esta flojedad en las piernas también me impide conducir.

En las manos además de la fuerza, perdí toda la precisión, algo fundamental para realizar mi trabajo. He tenido que aprender a comer de nuevo, primero con una cucharita de postre y después con una cuchara sopera. Me costaba mucho trabajo utilizar el tenedor y el cuchillo, que aún no manejo bien. No puedo cortar nada que sea un poco duro, como la corteza de melón y tampoco puedo pelar la fruta o una patata, porque me resulta imposible asir el cuchillo y hacer fuerza al mismo tiempo para cortar.

Frente a este panorama tan alentador yo no me doy por vencida. Cada día intento ir rellenando algún hueco, unos días con piedrecitas y otros con arena. 

Por eso, aunque no puedo subir ni bajar las escaleras intento evitar subir por el ascensor si voy a un primer piso.

Con las manos ocurre lo mismo, intento hacer todo aquello que veo que puede ayudarme. Se me olvidó escribir y estoy volviendo a aprender, aunque aún lo hago mal, y con el ordenador intento teclear bien aunque me falte fuerza en los dedos para pulsar las teclas. La escritura para mi se ha convertido tanto en una terapia física como psicológica. 

He comenzado a hacer pequeñas cosas con fieltro, objetos como diadémas (para adornar mi cabeza sin pelo) o ratoncillos para que mis hijos metan los dientes cuando venga el Ratoncito Pérez.

Son trabajos sencillos que no necesitan gran precisión ni puntadas finas. Pero que me sirven para ir recuperando poco a poco las manos, porque veo muy difícil volver a recuperar todo lo que he perdido a medio plazo. 

A la espera de que mi recuperación llegue algún día, yo voy poniendo mis granitos de arena, a ver si consigo rellenar la playa entera.


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

sábado, 11 de marzo de 2017

Presentación.



Mi nombre es Paula Cruz Gutiérrez. Nací en Mota del Cuervo, un pueblo de la provincia de Cuenca, en plena Mancha.
Primavera adelantada

Siempre me ha interesado el mundo del arte, la música, la lectura y viajar.

Estudié Conservación y Restauración de Documento Gráfico así como Encuadernación Artesanal y trabajo desde el estudio que tengo en casa.    

Desde el mes de Julio del 2016 convivo con un cáncer de ovarios en estadio 4. Con la enfermedad y todo su proceso he aprendido muchas cosas, intentando en todo momento quedarme con lo bueno de la situación.

Estos cinco años han sido muy difíciles tanto para mí, como para todas las personas que me rodean. El tumor es persistente y ha vuelto en tres ocasiones.

Durante mi convalecencia he retomado la afición por escribir, como una especie de terapia personal. En los textos plasmo mis sentimientos y cómo voy afrontando la enfermedad, en aras de conseguir mi curación.

También escribo con la esperanza de que mis aprendizajes puedan ayudar u orientar a otras personas que estén pasando por un proceso parecido.

Comenzaré publicando los textos por orden cronológico.

Gracias por acompañarme en este viaje a lo desconocido.