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miércoles, 27 de enero de 2021

¿CUAL ES TU RETO?


Cada uno tiene que superar sus propios retos, hay retos para todos. Siempre suele ocurrir que lo que a unos les puede parecer lago nimio, a otros les pueden resultar muy complicado superarlos.

Yo ahora tengo un reto nuevo.

Hasta ahora tenía un oncólogo que era un sol, de esos cálidos que aparecen en primavera y te calientan por dentro. Pues bien, con el cambio de hospital he cambiado también, lógicamente, de equipo médico. El oncólogo que tengo ahora es como un nubarrón negro, decir que es un sieso es decir poco. 

He pasado de conocer todos los pormenores de mi proceso, a desconocerlos todos. Esto me resta bastante paz interior.

He aquí la consulta del pasado viernes.

Entro en la consulta y el doctor me da los buenos días sin mirarme, nunca separa la mirada del ordenador. Una hora antes me había hecho la analítica  de control. Como no me decía nada le pregunté:

-- ¿Cómo está la analítica? --yo.

-- Bien --él.

-- ¿Y nos marcadores tumorales?

--No lo sé, tal en la próxima visita se los diga.

-- Y la fuerte fatiga que tengo, ¿puede ser debida a la medicación?

-- No.

-- Entonces, ¿qué la produce?

-- No lo sé, no lo hemos estudiado. Hágase un TAC y vuelva dentro de un mes. 

Diálogo de besugos. Me salgo igual que entro o tal vez peor.

Si pudiera traspasar la marca roja que hay en el suelo, lo sacudiría a ver si reaccionaba. Pero sinceramente, creo que no tiene ni horchata en las venas.

El próximo día rezaré para que me toque la consulta con su adjunta. Al menos ella sí me habla.


                                                                        Paula CRuZ Gutiérrez.

jueves, 24 de septiembre de 2020

A Reir Se Ha Dicho.




¿Es absurdo sentirse feliz cuando uno tiene cáncer? Puede que sí, o puede que no. 

Esta semana para transcurrirá para mí, a la espera de que los médicos me comuniquen su decisión de qué nuevo tratamiento debo iniciar. Y la semana que viene, volveremos a retomar una rutina ya conocida, pero que vendrá cargada de matices nuevos. 

Es normal dejarse arrastrar por el miedo, en este caso por ser algo ya conocido, y saber cuales son sus consecuencias. 

También es lógico enfadarse con el mundo, con los médicos, con Dios y hasta con el vecino si se pone a tiro. 

Pero yo he decidido que aunque mis circunstancias no sean de lo más halagüeñas, no voy a enfadarme. De nada me va ha servir y no deseo que mi tiempo transcurra entre lamentos. 

Todo ésto no implica que no tenga días malos, como todo el mundo. Lo que quiero decir, es que no deseo que esos días grises se apoderen de mí y ni tampoco que ocupen todo mi tiempo. 

Si he de seros sincera, nunca me había divertido tanto contando a mis amistades que tengo cáncer por tercera vez. Está siendo una semana divertida. Algunos me escuchan serios y otros se parten de risa conmigo pensando que estoy de broma. Pero al final, pese a la gravedad de la noticia, todos acabamos riendo.

Habrá personas de a pie, que opinen que he perdido la poca cordura que me quedaba, algo que es completamente incierto, ya que la cabeza debí dejármela olvidada hace muchos años en algún garito. Desde entonces no he vuelto a encontrarla. Además tengo testigos que abalan mi teoría.

Ciertos profesionales como médicos y psicólogos opinan que estoy profundamente cuerda, cosa que creo que tampoco es cierta, algún tornillo que otro me falta, o están mal colocados.

Nadie como yo sabe que este es un tema serio, pero no tengo ganas de echarle más leña a un fuego que ya está suficientemente encendido y avivado por sí solo. 

Así que riámonos hoy, que mañana será otro día. 


                                                                         Paula CRuZ Gutiérrez.