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viernes, 18 de mayo de 2018

Reinventarse.


Últimamente está muy de moda la palabra Reinventarse.

Es cómo lo último de lo último, aunque tan sólo se haga porque lo hacen los demás. El dejarse llevar por las corrientes sin pensar, puede suponernos un problema de considerables dimensiones.  Porque hay personas que simplemente están bien en su lugar y no tienen porqué moverse.

Sí es cierto, que llegado el momento y a determinadas personas, la vida las pone en la tesitura de tener que realizar algún cambio. Bien porque el trabajo no les satisfaga, porque no les guste o porque sientan que deban explorar otros caminos para ser ellos mismos y por ende, ser más felices.

En otras ocasiones como es mi caso y tras el paso de la enfermedad, muchas de las cosas que me interesaban han dejado de hacerlo o simplemente ya no puedo hacerlas. Es entonces cuando te planteas ¿y Ahora Qué?.

Reinventarse, obliga a uno mismo a meterse en lo más hondo de su interior, para buscar cualquier resquicio o pista que pueda orientarnos de por dónde, debemos iniciar nuestra búsqueda de ese nuevo destino que tanto anhelamos.

Ese "escarbar" en nuestro interior puede ser un arma de doble filo. Porque buscando, buscando podemos encontrar cosas que nos agraden y otras que no nos gusten tanto y que debamos solucionar antes de continuar con la búsqueda de nuestro propio Dorado

Como cualquier conquistador que se precie, encontraremos mil obstáculos en el camino, tendremos tramos ligeros, pero también, montañas que escalar. Tal vez el miedo nos invite a abandonar y volver a la posición cómoda del principio, pero si estamos convencidos de que queremos llegar hasta el final, habrá que dejar el miedo atado a un árbol. 

Renacer o Reinventaros en cualquier aspecto si lo consideráis oportuno. 

Siempre es mejor intentar cambiar para ser feliz, que pasarse la vida haciendo algo que no te gusta.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 17 de octubre de 2017

uN eJeRciCio De GraTiTuD.



Hay un ejercicio que practico desde que caí enferma.

Suelo hacerlo por la noche, cuando ya estoy tranquila en la cama antes de dormirme.

Es un ejercicio de agradecimiento.

Cada noche doy gracias por todo lo que tengo. 

Doy gracias por la familia y los amigos. Por todas las personas que me aprecian y me ayudan.

Doy gracias porque disfruto de la compañía de mis hijos y los veo crecer.

Porque tengo una casa, ropa y comida todos los días.

Pero sobretodo doy gracias por la enfermedad, porque con el cáncer estoy aprendiendo muchas cosas que tal vez, de otra manera nunca las hubiese aprendido. Porque he conocido a mucha gente especial, que ha merecido la pena descubrir. Porque he descubierto que soy más fuerte, más constante y más sabia de lo que imaginaba. Que soy capaz de proponerme cosas muy complicadas y llevarlas a cabo.

Es simplemente un ejercicio de gratitud hacia el universo que ahora me ofrece los resultados, en forma de amor, cariño y de reconocimiento.

¿Porqué fijarnos en todo aquello que nos falta, sin prestar atención a todas aquellas cosas buenas que todos tenemos?. Si las sabemos buscar descubriremos que son muchas más de las que nosotros imaginábamos.

Os aconsejo que empecéis a ejercitarlo, porque realmente merece la pena, siempre y cuando lo hagáis desde el corazón.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

sábado, 2 de septiembre de 2017

La JuBiLaCióN.



Desde hace unos días he pasado a engrosar el grupo de pensionistas español.

Me hubiera gustado poder jubilarme a la edad correspondiente, como casi todo el mundo, pero el cáncer y la peritonitis me han llevado por otros derroteros.

Un sendero desconocido para mí éste de la inactividad profesional, pero que acertádamente los médicos han decido darme, porque saben que durante largo tiempo no podré trabajar.

Han sido más  de veinte años dedicándome a lo que me gusta, la Restauración y Conservación de documentos y encuadernaciones. Durante éstos años de actividad he trabajado para muchas instituciones y otros tantos particulares. He conocido a mucha gente muy diferente y he intentado siempre hacer las cosas lo mejor posible. Porque siempre he sido una perfeccionista.

Ya llevo un año de baja, sin poder trabajar debido a mi enfermedad. 

Aunque mis manos han perdido la destreza que tenían, mi mente continúa como siempre, incansable, imparable, inventando cosas contínuamente, unas veces son ideas locas y otras no. Pensando en hacer ésto o aquello, aún no es consciente de que el resto del cuerpo no la acompaña. Pero lo que está claro es que aunque mis manos no puedan realizar todas esas ideas que se me ocurren, mi creatividad está intacta, porque forma parte de mi adn. Sin ella, no sería yo.

Tengo que aprender a caminar por éste nuevo camino, que ahora se me antoja inseguro, como de arenas movedizas.

Esta es otra parte de nuestra historia que debemos aceptar, sin pensar demasiado. Porque como siempre, la vida nos irá enseñando el camino.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.