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sábado, 25 de enero de 2020

CoNCLuSióN iNeSPeRaDa.


Al salir del ascensor es evidentemente el olor a antiséptico. Pienso inmediatamente si los vecinos seguirán apreciando este olor o por el contrario, con los años se habrá vuelto imperceptible para ellos.

Tras llamar a la puerta me recibe la enfermera, y me hace pasar a una sala. Otra víctima espera sentada en un sillón.

Mientras me toca el turno, me entretengo mirando los grabados que cuelgan en las paredes. La luz de las lámparas les apunta directamente y eso afecta a la estructura, tanto del montaje como a la de las propias obras, así como a los adhesivos que se han deteriorado. Dentro de cada marco hay colocados nueve grabados, del mismo tamaño pero diferentes temática.

La enfermedad me impide trabajar, pero sigue intacta mi curiosidad y mi deformación profesional, veintitantos años dedicada a lo mismo no se borran de un plumazo. Sobretodo si ha sido tu vocación.

He de dejar aquí mis desvaríos, ha llegado mi turno. 

Ya en la consulta Quique mi dentista favorito, me da un abrazo y con su eterna sonrisa me pregunta cómo estoy. 

Le cuento mis problemas con la dentadura que algunos días me impiden comer. Me examina y concluye que lo único que me ocurre es que estoy estresada. 

Es entonces cuando en mi cerebro salta un clik, y llego a una conclusión inesperada. Aunque yo no haya sido consciente, mi cuerpo lleva casi cuatro años viviendo al límite.  Yo creía estar tranquila pero mi cuerpo no lo estaba. Ha estado todo este tiempo viviendo en alerta máxima y ahora que por fin me he percatado he de buscar una solución. 

La vida me platea otro reto y tendré que aprender a relajarme en serio. 


                                                                      Paula CRuZ Gutiérrez.


                 

martes, 28 de mayo de 2019

Un QuiJoTe eN La CiuDaD.


Mientras espero a que el semáforo se ponga verde algo llama mi atención. Al mirar detenidamente a mi derecha me doy cuenta de que es un señor mayor. Viste una gabardina negra con sombrero a juego y se apoya con fuerza sobre un bastón. Por su rostro, me parece adivinar que debe rondar los ochenta y cinco años.

Camina con gran dificultad hasta llegar al paso de peatones. Se ve claramente que tiene paralizado el lado izquierdo, el brazo le cuelga sin fuerza y tiene dificultad para flexionar la pierna, cayendo todo su peso sobre su lado derecho.

Entonces sonrío y le felicito mentalmente por atreverse a salir a la calle a pesar de sus fuertes limitaciones. No sé si habrá salido por voluntad propia o porque no ha tenido más remedio, pero en el fondo, ese pequeño detalle me da igual. Lo importante es que lo ha hecho. Caminar por la ciudad no es una tarea fácil, siempre hay gente con prisas, baldosas levantadas o cacas de perro que esquivar. Y si además eres mayor o tienes una minusvalía la cosa se complica mucho más, es como ir a la guerra. Pero sin duda alguna, a este señor todo eso no le amedentra lo suficiente como para no salir de su casa.

No hay nada que pueda impedir alcanzar nuestros objetivos si realmente lo deseamos. En muchas ocasiones es cierto que tenemos limitaciones físicas que nos dificultan la tarea, pero otras veces no es así. Nuestra mente está programada para boicotearnos y hacernos creer que tenemos unas limitaciones que en realidad no existen y así nos engaña. Porque es mucho más fácil creerse su discurso que contrariarlo. Siempre es más cómodo quedarse quieto en tu área de confort que ponerte a mover ficha sin saber cual será el resultado final. Por eso, nos creamos nosotros mismos nuestros propios limites.

Nuestra voluntad por mejorar es lo que nos da la energía necesaria y nos guía en el camino. Es cierto que ese camino puede estar plagado de rosas o de minas, pero también es cierto, que debemos continuar mirando hacia el futuro y no quedarnos estancados pensando en el pasado que ya no está y que indiscutiblemente no va a volver.

Un futuro mejor nos espera a la vuelta de la esquina, tan sólo es necesario atreverse a cruzar la calle.

domingo, 26 de mayo de 2019

Imaginaos.

      Hace muchos años un sabio dijo que los locos son los más cuerdos. Porque gracias a esos locos el mundo se mueve, evoluciona y cambia para mejorar. Artistas y científicos locos y visionarios incomprendidos a veces.



Soy incapaz de imaginar un mundo sin luz, sin color, sin letras o sin música.


¿Un mundo sin Música, Artes Plásticas o Literatura?

Imaginaos un mundo que te impida vibrar al escuchar las notas de una canción. Esa canción que todos tenemos y que es capaz de trasladarnos a la infancia o a cualquier otro momento feliz. Que nos hace mover el cuerpo de manera inconsciente siguiendo su compás. Que nos invita a soñar y nos evade de pensamientos poco agradables.

Sin lugar a dudas, la música se inventó para superar silencios incómodos y al mismo tiempo, para evitar vivir en un mundo lleno de ruino, sin sonidos armónicos que nos alegran el oído y nos suben el ánimo.

Imaginaos un mundo sin color, siempre en blanco y negro, sin cuadros, fotografías o esculturas que nos alegren la vista y nos transmitan alegría. ¡Qué fácil es quedarse ensimismado admirando una obra de arte que nos gusta! En ese momento parece que se detiene el tiempo.

Imaginaos si no pudiéramos leer un buen libro, disfrutar con su historia, con sus protagonistas. Introducirnos dentro de su trama y convertirnos en otros personajes por un tiempo. Utilizar nuestra imaginación para trasladarnos a otros mundos reales o ficticios, donde poder imaginarnos siendo caballeros, dragones o villanos.

Imaginaos si no existieran el cine ni el teatro y nuestra vida fuera siempre igual, anodina, lineal. Donde no hubiera espacios para ir a disfrutar viendo el trabajo de otras personas, donde reírnos, donde llorar, donde evadirnos.

Mejor, dejad de imaginaros todas estas cosas horribles y comenzad a disfrutar de todas ellas, porque eso implica  estar vivos y disfrutar de la vida. 


                                                                    Paula CRuz Gutiérrez.

sábado, 22 de septiembre de 2018

VoLVeRaS HD

Volverás no es otra cosa que un canto a la vida, una invitación a ser felices, a sonreír, a luchar por cumplir nuestros sueños a pesar de la enfermedad.

Sólo tengo que decir GRACIAS a Miguel a Lourdes, a toda la banda. 

A continuación os dejo la descripción del vídeo que ha publicado en su página, que pone los pelos de punta.

Espero sencillamente que disfrutéis.



La Taberna del Culpable presenta su nuevo single: "Volverás". Después de algún tiempo renovando músicos y sonido, presentan su nuevo trabajo con videoclip incluido.

Una historia inspirada en el blog de Paula Cruz.

Es un intento del autor por ponerse en la piel de un familiar, de la pareja de una persona en esa situación. ¿Qué decir? ¿Cómo actuar? Dando todo.

Intenta ser un grito de ánimo, de amor, para todas aquellas personas que se ven obligados a enfrentarse a un cáncer.

Pero también pretende ser una reflexión. ¿Es necesario esperar a un diagnóstico para mirar a los ojos a tus personas queridas para decirles lo que sientes, lo importantes que son para ti?

sábado, 30 de junio de 2018

Cáncer = Enfermedad.

Nuestro idioma es rico en vocablos.

A menudo, hay varias palabras para definir una misma cosa.

Esto indudablemente es una ventaja, pero a veces tendemos a utilizarlo mal.


Confundimos el nombre de una enfermedad como es el Cáncer con un sustantivo como batalla e incluso con verbos como luchar, vencer o perder.


Comparaciones absurdas a ojos de un enfermo y que únicamente utilizan las personas que no tienen ni idea de que va ésta enfermedad.


Porque lo cierto es que el cáncer no es ninguna guerra ni batalla por vencer, sino una enfermedad a superar. La única batalla la deberían librar los investigadores en sus laboratorios.


Salvo una pequeña minoría de enfermos que al ser diagnosticados se abandonan, la gran mayoría desea superar esa fase cuanto antes para poder continuar con su vida.


¿Luchar contra qué, si no sabes qué es ni porqué ha venido?


Ya tenemos suficiente con lidiar y sobrellevar los tratamientos, con los fuertes dolores, que nos agujerean el alma, el estómago y los huesos, que nos intoxican el cuerpo y nos hacen perder el cabello, la vida y los sueños.

Si se destinara más dinero para investigar y al mismo tiempo a cada enfermo se le dieran unas pautas a seguir en casa de lo que puede comer o hacer, se salvarían más vidas, porque no todos tenemos los mismos recursos para buscar ésa información.

Tengamos respeto por todos los enfermos y sus familiares, porque ni los que fallecen pierden ninguna lucha, ni los que sobreviven ganan.

Si alguien no sabe qué decir es mejor que guarde silencio, porque no hay cosa que nos repatee más el hígado que nos miren con pena y nos digan que debemos luchar, ser fuertes y tener ánimo.

Yo reconozco que soy doblemente afortunada por haber superado la enfermedad y porque el universo me ha dotado de una claridad mental que sin duda ha obrado el milagro.

Pero todos merecemos el mismo respeto.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 30 de abril de 2018

El Camino Correcto.







Todos y cada uno de nosotros en un momento dado de nuestra vida, deberíamos sentarnos y pensar si vamos por el camino adecuado. Si somos felices, sin duda alguna nuestro camino será el correcto.

Pero si no lo somos, tendríamos que buscar en nuestro interior ese poder escondido que todos tenemos y ser capaces de buscar otro camino que sí nos lleve a la felicidad. Es cierto, que no es fácil ni rápido, pero al final merece la pena arriesgarse.

Existen otras ocasiones en las que como no somos capaces de tomar una decisión, porque muchas veces ni somos conscientes de que debemos tomarla, es el cuerpo el que decide por nosotros.

Entonces llega la catástrofe en forma de enfermedad y ya no hay escapatoria. Decidir cambiar entonces, se convierte en una cuestión de vida o muerte.

Ahora que todo ha pasado, que he conseguido que la enfermedad desaparezca, no quiero parecer presuntuosa. 

Pero para mí, el cáncer ha sido una experiencia tan brutal en todos los aspectos, a nivel físico, emocional y espiritual, que ha supuesto la mayor enseñanza de vida que he tenido.

Una lección a marchas forzadas, sin pausa, con miedo al principio, pero con convicción desde el principio de cual quería que fuese el final. 

Ahora que todo ha pasado, que he conseguido curarme, y aunque os pueda sonar pretencioso, os diré, que si volviera a nacer elegiría volver a pasar por la misma experiencia, por todo lo que me ha aportado y me ha enseñado.

He resurgido de mis propias cenizas y eso es algo que muy pocas personas han conseguido.

Estoy orgullosa de mí misma y de todos los que me habéis ayudado a conseguirlo.

Agradecida al cáncer y a la vida.

Os envío todo mi amor.




                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

miércoles, 18 de abril de 2018

Cuando Todo Sale Bien.





Quiero darle gracias a la vida por regalarme días como el del viernes y el sábado. 

El viernes la presentación de la Jornadas fue todo un éxito y la gente se fue encantada de escuchar las ponencias.

Y en sábado, la visita guiada a la bodega y la comida que realizamos resultó ser perfecta.

Sentarse a la mesa en un marco incomparable viendo por los enormes ventanales los viñedos, el pueblo y al fondo los molinos era simplemente precioso.

Comimos juntos familia, amigos y compañeros, además de otras personas que decidieron acompañarnos.

Saborear el placer del éxito, no es otra cosa que darte cuenta de que las cosas las hemos hecho bien. Ver disfrutar a los demás con algo en lo que hemos trabajado tanto es primordial.

Y si a cambio de nuestro trabajo y esfuerzo recibes amor, abrazos, besos, sonrisas y algunas lágrimas, entonces flotas en el cielo.

Pense escribir un texto para leerlo después de comer. Después llamé a mi amigo José Luis para pedirle que me acompañara con la guitarra. Cuando escribi el texto estaba convencida de que podría leerlo sin emocionarme, pero a la hora de la verdad, no puede empezar.

Os pido perdón, porque sé que a más de uno le removí por dentro, trayendo recuerdos que tantas veces hemos deseado olvidar.

Pero lo importante es que estamos juntos y que podemos apoyarnos unos en otros.

Y la vida me trajo otra sorpresa cuando un gran músico como Miguel Mayorga nos canta una canción preciosa que ha compuesto y confiesa que se ha inspirado en mis textos. Mil gracias Miguel, porque me hiciste rozar el cielo.

Atrás quedó el miedo escénico de cómo saldría, de si lo que habíamos preparado le gustaría a los demás.

El éxito no es otra cosa que esa sensación dulce que sentimos cuando las cosas nos salen bien. Atrás quedan el tiempo y el trabajo invertidos, el esfuerzo y los nervios. 

No esperéis a que la vida os traiga todo aquello que deseáis sentados en el sofá. Sin duda, algo vendrá.

Pero lo importante, seguirá ahí afuera esperando que vayáis a buscarlo. Sé, que es mucho más fácil dejarse llevar y que las cosas nos las den preparadas, pero no hay mejor sensación que la que uno siente cuando pone el alma en algo y ese algo sale bien.

Dejad de lado vuestra área de confort y salid a la calle. No pongáis como excusa el tiempo, los dolores, los prejuicios, las circunstancias. Porque todos estamos en la misma situación.

Salid a vivir la vida, es lo único que tenemos.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.



sábado, 10 de febrero de 2018

Atrévete.


Esta vez he copiado algunas palabras de un texto que me ha gustado mucho, del blog de Elida Peñalver. Dicen así:

Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, a aprender más, a hacer más y a ser mejores... entonces eres un líder.

Este mundo necesita más líderes y menos personas que nos limiten y paralicen. Necesitamos gente que nos ayude a soñar, en casa, en el trabajo, con los amigos, en la calle. 

Este mundo necesita más jefes, más padres, más madres, más amigos, más vecinos,... que impulsen a los que caminan a su lado a soñar, a aprender, a hacer cosas nuevas y a dar su mejor versión.

Pero tened cuidado y desconfiad de todos aquellos que hablan y hablan y no predican con el ejemplo. Esos no son líderes sino charlatanes.

Para ser un buen líder tienes que hacerlo tú primero. Así que atreverse a soñar, a aprender, a hacer cosas diferentes, hay que atreverse a perder el miedo, al qué dirán, a yo no sé o yo no puedo hacer eso. Claro que podemos si dejamos de lado todo aquello que nos ata y nos impide avanzar.

Piensa por un momento que se cumple el mayor de tus sueños, que es por ejemplo, viajar a Africa para hacer un safari. Imagínate cómo te sentirías si estuvieras sentado en un todoterreno viendo de cerca a los leones y a los elefantes. ¿No te parece que tu corazón estaría radiante de felicidad? ¿Entonces, porqué no luchar por conseguir ese sueño si sabes que te haría realmente feliz?.

Nuestra cultura está basada en los miedos, miedo a que el niño se caiga, miedo a que piensen que soy un poco raro, miedo, miedo. Y con el miedo transcurre la vida y no conseguimos tener nada de todo aquello que realmente deseamos. Aquello con lo que soñamos despiertos una y tantas veces.

Nuestro amigo el miedo se busca aliados para tener más poder de convicción, entonces pensamos que nosotros no somos capaces de conseguir aquello, que nunca tendremos dinero, que nunca nos curaremos, que no somos lo suficientemente listos ni guapos y un sinfín de excusas más. Que lo único que hacen es paralizarnos y dejarnos anclados en el mismo lugar. Pobre de aquél que el día de su muerte se lamente de todo lo que no se atrevió a hacer. No me imagino nada más triste.

Pero  nosotros aún estamos a tiempo de cambiar, de ir introduciendo pequeños o grandes cambios en nuestra vida que nos permitan avanzar y ser felices. El mundo está lleno de oportunidades para quien salga a buscarlas.

!!!Amigos vámonos que aquí no hacemos nada!!!


                                                                Paula Cruz Gutiérrez.


lunes, 5 de febrero de 2018

El nuestro no es un duelo cualquiera...



El nuestro no es un duelo cualquiera porque en él intervienen muchos factores.

Se habla mucho sobre el cáncer, sobre la alta incidencia en la población, sobre la tasa de supervivencia o la de mortandad. De que es la enfermedad que más crece en número de casos y de que en pocos años rara será la familia en la que uno de sus miembros no haya padecido un cáncer.

Pero poco se habla de cómo transcurre la vida de un enfermo de cáncer, de a qué se enfrenta diariamente y que cosas va dejando atrás. 

La vida nos cambia, en unos casos más que en otros, pero todos sufrimos cambios.

Hay casos en los que el enfermo no sólo tiene que enfrentarse a su enfermedad sino también a los problemas en el trabajo, incluso hay enfermos que son despedidos por no poder realizar las tareas que llevaban a cabo con anterioridad. Como resultado se enfrentan a la dura enfermedad y han de sumar los problemas económicos.

Los fuertes tratamientos a los que nos sometemos no sólo vienen acompañados de vómitos, dolores de estómago, cambios en la presión arterial y aumento del colesterol o la pérdida del cabello. Además de todo ésto, producen fuertes dolores de cabeza, dañan las encías y la dentadura, hasta el punto de que hay enfermos que se quedan sin dientes ni muelas. O pierden vista a causa de la medicación.

Si el tumor estaba en la garganta hay que extirpar las cuerdas vocales, entonces se pierde la voz. Condenando para siempre al silencio más absoluto al enfermo.

La mente se nos nubla, habiendo períodos de tiempo en los que no discurrimos con normalidad. Los estados de ánimo fluctúan y el psicólogo se convierte en un compañero habitual de ruta.

Por otro lado, sufrimos fuertes dolores físicos, sobretodo en las articulaciones. En otras ocasiones debido a las intervenciones quirúrgicas que sufrimos nos quedan secuelas físicas de por vida. Unas más llevaderas que otras, a veces con largos tratamientos de rehabilitación que no surten efecto.

Algunas mujeres se ven obligadas a renunciar a ser madres porque la medicación les daña los óvulos o los órganos reproductores.

En otros casos es necesario renunciar a conducir, a viajar o a caminar con normalidad. Un simple paseo se convierte en una quimera.

Así podríamos seguir enumerando decenas de efectos secundarios a los que nos enfrentamos. Porque pase lo que nos pase, todo lo que nos ocurre entra dentro de los "parámetros normales" que dictan los prospectos de la medicación.

Yo en éste último año desde que salí del hospital he adelantado en muchas cosas, pero hay otras muchas que se han ido quedando por el camino y ya no las volveré a recuperar. Puede que psicológicamente sea mucho más fuerte, pero físicamente soy mucho más débil.

Durante nuestra vida llevamos a cabo muchos duelos, porque perdemos a un ser querido, porque perdemos un trabajo o una relación. 

Por eso, aunque sigamos vivos, debemos hacer nuestro duelo particular que será diferente en cada persona. Un duelo para dejar atrás la vida que perdimos y que ya no vamos a recuperar, para hacer frente a la vida que tendremos a partir de ahora. Sin duda, según mi criterio éste es uno de los duelos más difíciles de llevar.

Afortunadamente, aunque el camino esté lleno de piedras seguimos caminando.



                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.




sábado, 13 de enero de 2018

el BLoG.




Ya sabéis que comencé con la escritura como terapia, para ir soltando todo aquello que de un modo o de otro me atormentaba con ésta enfermedad. Ya hace más de un año que comencé ésta aventura y aunque ahora escribo con menos frecuencia que antes, sigue siendo para mí, una prioridad. 

Aún así, desde el primer momento me ha sorprendido gratamente vuestra respuesta, porque no pensé que mis desvaríos pudieran interesar y ayudar a tantas personas.

Cuando veo que he tenido visitas desde la India, Rusia, Corea o Hong Kong, me parece mentira. Entiendo que me lean personas de Europa o América Latina, porque al fin y al cabo tenemos un idioma en común o una cultura más o menos cercana. Pero cuando hay personas que me leen desde culturas tan diferentes a la nuestra no deja de parecerme curioso y confieso que me hace sonreír.

Es otro motivo más para estar contenta, para dar gracias por todas las cosas buenas que me han ocurrido éste último año y que paradogicamente han venido a causa del cáncer.

Una enfermedad que aunque en un principio parece una maldición, después puede llegar a convertirse en un aliado más de vida. 

Mi querida amiga Isabel, dice que éste ha sido uno de sus mejores años, que ha hecho muchas cosas que trabajando no hubiese podido hacer y que ha estado rodeada en todo momento de gente que la ha querido y la ha mimado. Suscribo sus palabras.

La gente que siempre ha estado cerca ha continuado estándolo y además, he podido constatar que hay otro gran número de personas que me aprecian y me animan. Mil gracias a todos.

                                           
                                                                                                              Paula Cruz Gutiérrez.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

La CiuDaD.

Este texto lo escribí en el coche, el día 18 de octubre en medio de un atasco.


Hoy toca de nuevo venir al tratamiento. Hasta el mes de junio próximo he de seguir viniendo cada veintiún días.

Estamos entrando a Madrid, el cielo por fin ha decidido regalarnos lluvia y los accesos están colapsados. Avanzamos muy despacio, pero me encuentro tranquila, sé que llegaremos a tiempo al hospital.

Es un día gris, pero a mí me gusta, ha refrescado y ahora si parece que estamos en otoño.

Las nubes encapotan el cielo de la ciudad cubriéndolo de tonos grises y las puntas de los rascacielos rozan las nubes, como acariciando sus barrigas.

Una ciudad enorme que se despliega a ambos lados de la carretera.
Ciudad llena de vida, de gente, de coches y hoy de lluvia.

Ciudad en la que viví muchos años, en la que uno pasa inadvertido, es libre de ir y de venir. En la que siempre hay cosas que ver y qué hacer. Urbe que no duerme, que siempre permanece alerta. Que espera y te desespera. A la que puedes amar y odiar a la vez.

Esa ciudad en la que me gusta vivir y a la que prometo volver, de momento los fines de semana y después para siempre.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Feliz Fin de Semana.


Ya hace unos cuantos días que no escribo. 

La semana pasada me atacó la astenia otoñal y estuve la mayor parte del tiempo sin energía y constantemente adormecida. Por más que lo intentaba no era capaz de mantenerme espabilada.

Esta semana la cosa no ha mejorado mucho, el lunes tuve el ciclo, con lo que el martes pasé mal día. Después, como es costumbre cojo el catarro de turno. Aunque este tratamiento se supone que no afecta a mis defensas sí que debe hacerlo, porque tras su administración siempre me acatarro. 

Así pues, el frío ha venido acompañado por un malestar general que me afecta principalmente a la cabeza.

Aún así, esta mañana (en un momento de lucidez) he decidido teñirme una cresta de color violeta. Se supone que al éste frío polar que nos ataca hay que ponerle buena cara, aunque sea sin salir de casa. Ya saldré mañana un poco más.

Aún hay personas que piensan que la actitud no es importante, que mientras hagamos caso a los médicos y nos tomemos los medicamentos que nos prescriben da igual lo que pensemos o sintamos. Yo como ya sabéis, disiento completamente de estas opiniones, mi experiencia me ha demostrado que la mente ha de ir a la par con la medicina. Es la única manera de que los tratamientos den los resultados esperados.

Espero que tengáis todos un buen fin de semana, con dolores o sin ellos, pero siempre intentando estar lo más animados posibles.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

     
                   

miércoles, 29 de noviembre de 2017

uN CuRSo De eSCRiTuRa.






A partir de hoy comienza una nueva etapa. Hasta ahora mi método de escritura no era otro que ir contando lo que me iba ocurriendo de la manera más amena posible. 

Hoy me he inscrito en un curso on line de escritura creativa para aprender a escribir bien.

Lo cierto es que soy muchos los que me habéis dicho que porqué no escribo un libro con todos los textos. Y la verdad es que  me gustaría mucho hacerlo, pero no conozco a ningún editor que quiera publicarmelos. Se que está la opción de la autoedición, pero no me convence. No quiero costear yo la edición del libro y luego tener que llevarme los volúmenes a casa para su venta. Deseo encontrar un editor que me lo publique y se encargue posteriormente de su distribución.

Con éste curso espero aprender muchas cosas útiles para seguir escribiendo, aprender a escribir textos con calidad y que les gusten a los lectores, aunque ya sé que lo que escribo os gusta. Estoy convencida de que si uno quiere hacer alguna tarea bien, antes ha de prepararse y estudiar para ello.

Siempre me ha gustado escribir y en éste último año en el que la escritura se ha convertido en mi terapia, creo que ha llegado la hora de aprender más sobre el tema y hacerlo mejor.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Qué eS Lo MáS iMPoRTaNTe?




Alguien dijo una vez: "Intenta que lo más importante en tu vida, sea lo más importante".

Tras leerlo podemos pensar: pues vaya tontería. Pero si nos ponemos a pensar su verdadero significado, veremos que la frase aunque sencilla, tiene mucha más profundidad. 

Porque en ésta vida de locos que llevamos, en la que no nos sentamos ni nos relajamos nunca, en muchas ocasiones perdemos el norte. Perdemos la noción del tiempo y del espacio y olvidamos lo que realmente es importante para cada uno de nosotros.

Olvidamos dedicar tiempo de calidad a aquellas personas que nos importan y queremos. Pasar más tiempo con ellos y hacer cosas agradables, disfrutar de la compañía de nuestra familia y amigos, hacer comidas especiales sin necesidad de tener que celebrar nada, salvo que estamos vivos. Podemos salir a dar un paseo en su compañía o ir al cine. No hace falta hacer grandes cosas, lo esencial es hacerlas juntos.


En otras ocasiones, posponemos la realización de nuestros sueños y de todas aquellas cosas que nos gustan y distraen. Mientras pasan los años y por unas cosas o por otras nunca llegamos a realizarlas. Perdemos nuestro tiempo haciendo otras muchas cosas que no nos gustan por complacer a los demás.

Dejamos para después ese viaje que nos gustaría hacer con nuestra pareja, viaje que en muchas ocasiones nunca llegamos a realizar.

Entonces nos preguntamos: ¿Cómo he llegado hasta aquí?¿Cuando tomé la decisión equivocada para que todo me saliera mal?. En la vida no hay decisiones buenas ni malas, porque lo importante es aprender algo de ellas.

Si fuéramos conscientes de que nuestros familiares y amigos morirán al igual que nosotros mismos, no perderíamos el tiempo en tonterías. Aprovecharíamos el tiempo al máximo.

En la mayoría de los casos, no reaccionamos frente a ésta verdad hasta que nos ocurre algo verdaderamente grave. Algo que nos obliga a abrir los ojos y mirar de otra manera. Algo como una enfermedad grave o el fallecimiento de un ser cercano.

Qué bueno sería olvidar éste ritmo de locos que llamamos vida y aprender a vivirla de verdad.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.


         




viernes, 10 de noviembre de 2017

El devenir de los días.


El devenir de los días transcurre de forma diferente para todos. Cada uno de nosotros al comenzar la mañana tiene unos quehaceres. Con el transcurso del día los proyectos se van realizando, mezclándose a su vez, con las cosas que aparecen de manera imprevista.

A la hora de levantarnos todos tenemos ciertas ilusiones pensando cómo nos gustaría que transcurriera la jornada que va a comenzar. Y ese transcurrir de las cosas, dependerá mucho de cómo encaramos el día, del "pié con el que nos levantemos".

Afrontar el nuevo día con agrado y de manera positiva, es primordial para que las cosas nos salgan  medianamente bien. Ya sé que la vida no es perfecta, que hay días en los que nos cuesta mucho levantarnos o que los dolores se apoderan de nuestros huesos, pero no hay que perder el rumbo. Tenemos que saber que nuestro destino está cerca, que hemos de conducir nuestro velero de tal manera que lleguemos al otro lado vivos y satisfechos.

Creo que no debe haber nada peor que la sensación de saber que no has hecho todo lo que estaba en tu mano para resolver un problema. 

Que surjan problemas por el camino es normal, pero rendirse o darse por vencido no es factible.

Cada uno tenemos unas posibilidades, unos conocimientos y unas aptitudes, cada uno nos adaptamos a ellos e intentamos mejorarlos en lo que podemos.

Aceptar una situación es el primer paso para conseguir la victoria. Resignarse es sinónimo de rendición y no hacer nada, es a su vez, sinónimo de fracaso. Un fracaso absoluto que nos daña el alma.


                                                                     Paula Cruz Gutiérrez.



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martes, 31 de octubre de 2017

LuCHo PoR...


Hoy escribo éste texto, al hilo de una conversación mantenida ayer. 


En ella me preguntaban contra qué luchaba yo, queriendo decir qué tipo de tumor había tenido.

Yo rápidamente me apresuré a contestar que no luchaba contra nada. Ese es mi lema desde del primer momento, NO LUCHAR CONTRA NADA NI CONTRA NADIE.

Me llaman valiente, pero yo no lo soy porque no me enfrento a nada. Valientes son los soldados que van a la guerra o el personal que hacen frente a un incendio o a otra catástrofe. 

Yo me limito a luchar por y para, no contra.

Yo lucho por vivir, siempre a mi ritmo. Lucho por guardar experiencias y por cumplir sueños, porque es una manera de que mi alma sea feliz. Lucho cada día por ver crecer a mis hijos y por pasar el mayor tiempo posible con mi familia y mis seres queridos. Tiempo de calidad a su lado. Lucho, porque el día de mañana me recuerden con cariño. Lucho por ayudar a todas aquellas personas que me lo pidan, porque es bueno compartir y dar un poco de tu tiempo a los demás. Lucho, por vivir tal y como yo deseo, sin hacer daño a nadie, pero siguiendo los dictámenes de mi corazón y sin importarme lo que puedan hacer o decir el resto. Lucho, por seguir aprendiendo cosas nuevas, porque un cerebro que estudia y aprende nunca envejece. Lucho por atesorar sonrisas y besos.

Lucho, para que el día en que la muerte venga a buscarme, pueda irme satisfecha y tranquila, sabiendo que he hecho todo aquello que deseaba hacer.

Como veis aunque esté en mi sofá, no me estoy parada. Desde aquí visualizo todo aquello que quiero conseguir.

A día de hoy, me imagino a mi tumor como un ente externo a mí,  se aleja despacio, con un hatillo en un hombro y diciéndome adiós, mientras yo me despido de él enviándole un beso.

Desde el primer día en el que conocí su existencia, le he ido pidiendo que se marchara. Se lo he pedido siempre con calma y con cariño y él poco a poco ha ido retrocediendo, hasta desaparecer.
El próximo lunes tengo TAC de control y sé que éso mismo reflejará, que mi tumor ha desaparecido. Mi convinción en ello, es absoluta, no tengo ni una sola duda.

Yo ya me posicioné.
Ahora es tu turno, decide porqué luchas tú.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

domingo, 15 de octubre de 2017

eL PReMio.


A entrar al auditorio veo que es pequeño pero coqueto. Yo he de bajar hasta abajo. Enfiló la escalera no sin dificultad, me voy apoyando en la pared para no caer. Ésta escalera tiene una dificultad añadida, al estar tapizada con moqueta de color negro, no se aprecian muy bien los escalones. Pero despacio consigo llegar a mi asiento junto a los demás premiados. 

Esperamos pacientes a que lleguen las autoridades y comience el acto. Estamos sentados en la fila numero 3, nuestros familiares y acompañantes ocupan las filas superiores. 

Se respira un ambiente festivo, todo el mundo se encuentra distendido y sonriente. Hacemos pequeños comentarios con el de al lado, pero como no nos conocemos, nuestras conversaciones no llegan mucho más allá de una simple presentación y de explicarnos cual es nuestro trabajo.

De repente, miro a mi derecha y me encuentro con mi amigo Javier, me levanto casi de un saldo y le doy un abrazo tan fuerte como puedo y no sé cuántos besos. Se ha escapado del trabajo para ir a verme cinco minutos. Hablamos deprisa y nos miramos sin parar de reír. Qué subidón de alegría y de emoción!!

Mientras tanto, a nuestro alrededor todo es bullicio, por una puerta lateral sacan los premios para colocarlos sobre una mesa y las azafatas van colocando a los premiados y a sus acompañantes según vamos llegando. Se nos ha convocado a todos con tiempo suficiente para que cuando comience el acto todos estemos ya sentados. Al final se produce un pequeño revuelo cuando llegan las autoridades, se sientan en la primera fila y comienza el acto.

Realmente no se definir muy bien cómo me siento, por un lado estoy tranquila y por otro voy observando el escenario, apreciando los pequeños obstáculos que he de sortear. Tengo un pequeño tramo de escalones por bajar y observo que el escenario tiene dos escalones más, el segundo es el doble de alto que un escaló normal. Miro hacia mi derecha y veo a un escolta del presidente Page, decido que a él le pediré ayuda para bajar la escalera y subir así al escenario.

En este mundo de consumo, en el que se consumen artículos que duran dos días, la artesanía tiene poca cabida. Tan sólo nos dedicamos ello, un grupo de nostálgicos que nos negamos a ver desaparecer nuestro oficio, porque nos gusta, o en otros casos, porque tal vez con anterioridad, lo realizaron sus padres. 

Por eso y por mucho motivos más, que reconozcan el esfuerzo que supone intentar vivir del trabajo que produces con tus manos, es un lujo.

Comienza el acto y poco a poco van subiendo los premiados al escenario donde todas las autoridades nos esperan.

Cuando me senté estaba realmente tranquila, pero ahora que va pasando el tiempo y se va acercando mi turno, me voy poniendo más nerviosa. Nunca pensé que pudieran darme un premio tan importante y me ha pillado por sorpresa.

Ahora me toca a mí. Me levanto y al salir a la escalera echo mano del escolta, le pregunto que si puede acompañarme, muy amablemente así lo hace. Todos me felicitan y me dan la enhorabuena, el presidente me dice que sea la consejera de economía la que me de la placa, porque me llamo como su hija y le hace ilusión. Por lo tanto, ella es la que me entrega la placa, mientras que el presidente he hace entrega del diploma. Entre broma y broma recojo mis premios toda orgullosa. Al terminar, como pesan bastante las dos cosas, el presidente de los artesanos me acompaña a mi asiento y me lleva la caja y el cuadro.

Un acto bonito, en el que además de reconocimiento, recibo ayuda y solidaridad sin solicitarla.

Muchas gracias a todos. No puedo explicar el placer que siento.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.