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martes, 22 de mayo de 2018

Conformate.

Últimamente he leído un par de comentarios que me han encantado y me han hecho pensar.




Me parecen dos textos maravillosos y completamente cargados de razón. 

Uno dice que si una persona no es capaz de sostener un sueño, tampoco será capaz de sostener su vida.

Trabajar para conseguir nuestros sueños puede que nos lleve por caminos a priori intransitables y que nuestros pasos algunos días, sean más cortos de lo habitual. Pero si estamos convencidos de lo que queremos conseguir, sin dejamos avasallar por todas aquellas personas que aparecerán para ponernos trabas, entonces conseguiremos vivir la vida, nuestra propia vida.

Y el segundo habla de la costumbre que tenemos los humanos de sentirnos insatisfechos. Parece que si no estamos insatisfecho por todo y nos quejamos, no seremos capaces de actuar. Cuando es precisamente lo contrario.

Nos dice, que conformarse quiere decir buscar, que conformarse quiere decir, adaptarse a la realidad de lo que hay y cambiar, aprendiendo a sostener lo que no se pueda cambiar.

Conformarse, a veces, significa despojarse de todo aquello que no nos sirve: como las creencias, los pensamientos e incluso, objetos que almacenamos desde hace tiempo y nunca usamos. Dejando espacio libre, daremos oportunidad de que lleguen cosas nuevas que nos enriquecerán mucho más que las cosas que había en su lugar. De esta manera seremos capaces de crear una vida nueva. 

Aunque después "de hacer limpieza" lo único que nos haya quedado sean ruinas, siempre podremos volver a edificar sobre los viejos cimientos. Porque éstos serán tan antiguos y sólidos como nosotros.

Sobre ellos seremos capaces de crear  Nuestra Propia Vida.





                                                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 3 de abril de 2018

Una Jaula de Gruillos.

Hay temporadas en las que las energías nos abandonan y los tratamientos nos machacan. 

Temporadas en las que pasamos más tiempo inactivos e inertes en el sofá, que activos por casa.

Temporadas en las que como no somos dueños de nuestro cuerpo, la mente se adueña de todo. Y si no tenemos cuidado puede traicionarnos. Dándole demasiadas vueltas a cualquier tema y no dejándonos descansar.

Es lógico que pensemos en nuestro estado, en cómo será el futuro cercano y lejano o simplemente, cómo o cuando conseguiremos recuperarnos. Pero no es bueno, estar constantemente pensando, porque por mucho que lo hagamos no sabemos a ciencia cierta lo que nos ocurrirá mañana. 

Preocuparse de antemano, no es bueno para nuestra salud, física ni mental.

Por eso, considero importante e imprescindible, que busquemos alguna actividad que nos distraiga y nos haga olvidar esos temas a los que damos tantas vueltas. 

Distraernos es parte fundamental de nuestra terapia. Leer, escuchar música, escribir, hacer manualidades, cocinar, cualquier cosa que nos guste y nos relaje. Y nos haga olvidar.

Se trata de mantener la mente ocupada en otros asuntos que no sean nuestra enfermedad y nuestras limitaciones. Sabemos que este tema siempre va a estar ahí, pero si conseguimos olvidarnos por algún tiempo de él podremos descansar. 

En muchas ocasiones nos liamos a darle vueltas a una cosa, sin darnos cuenta que así no encontraremos la solución. En muchos casos lo único que conseguimos es preocuparnos e incluso aumentar el problema. El futuro es algo que está por llegar y que nadie a ciencia cierta sabe cómo va a ser, probablemente ocurra algo muy distinto a lo que nosotros nos imaginamos y por lo que perdemos el sueño.

Anímate a buscar algo que te haga más llevaderos esos días en los que la cabeza parece una jaula de grillos.

sábado, 2 de septiembre de 2017

La JuBiLaCióN.



Desde hace unos días he pasado a engrosar el grupo de pensionistas español.

Me hubiera gustado poder jubilarme a la edad correspondiente, como casi todo el mundo, pero el cáncer y la peritonitis me han llevado por otros derroteros.

Un sendero desconocido para mí éste de la inactividad profesional, pero que acertádamente los médicos han decido darme, porque saben que durante largo tiempo no podré trabajar.

Han sido más  de veinte años dedicándome a lo que me gusta, la Restauración y Conservación de documentos y encuadernaciones. Durante éstos años de actividad he trabajado para muchas instituciones y otros tantos particulares. He conocido a mucha gente muy diferente y he intentado siempre hacer las cosas lo mejor posible. Porque siempre he sido una perfeccionista.

Ya llevo un año de baja, sin poder trabajar debido a mi enfermedad. 

Aunque mis manos han perdido la destreza que tenían, mi mente continúa como siempre, incansable, imparable, inventando cosas contínuamente, unas veces son ideas locas y otras no. Pensando en hacer ésto o aquello, aún no es consciente de que el resto del cuerpo no la acompaña. Pero lo que está claro es que aunque mis manos no puedan realizar todas esas ideas que se me ocurren, mi creatividad está intacta, porque forma parte de mi adn. Sin ella, no sería yo.

Tengo que aprender a caminar por éste nuevo camino, que ahora se me antoja inseguro, como de arenas movedizas.

Esta es otra parte de nuestra historia que debemos aceptar, sin pensar demasiado. Porque como siempre, la vida nos irá enseñando el camino.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.