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domingo, 26 de mayo de 2019

Imaginaos.

      Hace muchos años un sabio dijo que los locos son los más cuerdos. Porque gracias a esos locos el mundo se mueve, evoluciona y cambia para mejorar. Artistas y científicos locos y visionarios incomprendidos a veces.



Soy incapaz de imaginar un mundo sin luz, sin color, sin letras o sin música.


¿Un mundo sin Música, Artes Plásticas o Literatura?

Imaginaos un mundo que te impida vibrar al escuchar las notas de una canción. Esa canción que todos tenemos y que es capaz de trasladarnos a la infancia o a cualquier otro momento feliz. Que nos hace mover el cuerpo de manera inconsciente siguiendo su compás. Que nos invita a soñar y nos evade de pensamientos poco agradables.

Sin lugar a dudas, la música se inventó para superar silencios incómodos y al mismo tiempo, para evitar vivir en un mundo lleno de ruino, sin sonidos armónicos que nos alegran el oído y nos suben el ánimo.

Imaginaos un mundo sin color, siempre en blanco y negro, sin cuadros, fotografías o esculturas que nos alegren la vista y nos transmitan alegría. ¡Qué fácil es quedarse ensimismado admirando una obra de arte que nos gusta! En ese momento parece que se detiene el tiempo.

Imaginaos si no pudiéramos leer un buen libro, disfrutar con su historia, con sus protagonistas. Introducirnos dentro de su trama y convertirnos en otros personajes por un tiempo. Utilizar nuestra imaginación para trasladarnos a otros mundos reales o ficticios, donde poder imaginarnos siendo caballeros, dragones o villanos.

Imaginaos si no existieran el cine ni el teatro y nuestra vida fuera siempre igual, anodina, lineal. Donde no hubiera espacios para ir a disfrutar viendo el trabajo de otras personas, donde reírnos, donde llorar, donde evadirnos.

Mejor, dejad de imaginaros todas estas cosas horribles y comenzad a disfrutar de todas ellas, porque eso implica  estar vivos y disfrutar de la vida. 


                                                                    Paula CRuz Gutiérrez.

miércoles, 20 de febrero de 2019

REConstruyendo edificios.


-- Pero cómo no vas a estar cansada! --me dice mi amiga Pilar -- Hazte la cuenta de que has ido a la guerra, que tu cuerpo ha sido arrasado y ahora está intentando recomponerse.

Estas palabras inspiraron este texto en clave de metáfora:



Durante muchos años trabajé en un estudio de arquitectura. Diseñaba edificios altos, donde las personas vivían sus anodinas vidas y se construían con materiales débiles, así que solían resquebrajarse y se desplomaban con facilidad.

Por dentro estaban profusamente decorados, mezclando unos estilos decorativos con otros, con la finalidad de alcanzar la belleza de los espacios. Lo importante era que sus propietarios se sintieran orgullosos de ellos. Eran edificios creados con espacios pequeños que invitaban a vivir en el exterior. Simples ciudades dormitorio.

En este estudio el ritmo de trabajo era rápido, siempre con prisas,  porque había que diseñar planos, buscar o eligir materiales. Nuestra labor era construir ilusiones.

Un fuerte descalabro me llevó a los infiernos, allí permanecí durante un tiempo, intentando sobrevivir. Tuve la posibilidad de  enfrentarme cara a cara con el miedo, con la enfermedad y con la superación. Cuando todo el proceso terminó y vi que seguía viva, me di cuenta de que ya no me interesaba trabajar allí y decidí cambiar de estudio.

En el que ahora desempeño mi trabajo, llevamos un ritmo mucho más lento, vivimos al día. Los edificios que ahora creo son más sólidos y las alturas han dado paso a la planta baja. Los materiales han sido sustituidos por otros resistentes a los seísmos, esos terremotos que a veces nos arrasan y nos obligan a volver a edificar de nuevo.

En cuanto a la decoración, también he introducido cambios, ahora esas casas buscan la comodidad, en ellas reina el minimalismo. Busco que sus dueños se sientan felices y deseen volver a casa. Diseño espacios amplios y abiertos con grandes ventanas, que inundan de luz el interior y que sirven para ahuyentar los fantasmas.

Mi ritmo ahora es infinitamente más lento, pero he aprendido a caminar sin mirar hacia atrás, cada día amanece con su tran tran particular, al que me acomodo.

Hace tiempo aprendí también a mirar hacia dentro, buscando en mi interior los ladrillos que ahora construyen mis tabiques interiores. A simple vista, pueden parecer ladrillos más simples, pero en realidad, son más fuertes y sólidos. 




                                                                    Paula CRuz Gutiérrez.

lunes, 5 de noviembre de 2018

¿Quién dijo que Afrodita no existe?



Me he inscrito en un curso de Creación Literaria en mi centro cultural.

Cada semana el profesor nos encarga un texto con un tema determinado. La semana pasada nos pidió que cogiéramos un Mito antiguo y lo trasladáramos al día de hoy.

Tras leer varios opté por reinterpretar el mito de Afrodita, la diosa griega del amor, la belleza y la sexualidad. 

Mientras unos intentamos buscarnos hacia dentro, otras personas viven únicamente de "cara a la galería".

Este es mi trabajo para clase. Espero que os guste.

                                         

Mi belleza es infinita. Es lo único que importa.

No sé muy bien quién estableció aquello de que al envejecer hemos de perder nuestra belleza exterior. ¿Tal vez fue la biología? Verdaderamente no me importa, lo que cuenta es que yo, a mi edad, aparento muchos años menos.

Perpetuar mi físico es mi único motivo en la vida. Sentirme bella, exultante, radiante a cualquier hora del día, da lo mismo si es por la mañana temprano o de madrugada.

Pero todo esto no se consigue fácilmente, he tenido que hacer muchos sacrificios para estar en éste lugar. Sacrificios diarios que he ido perpetuando a lo largo de los años, cada vez más intensos, a medida que la biología iba empeñándose en luchar contra mí. Y a pesar de todo, he conseguido mi meta, un camino que seguiré recorriendo pese a quien pese.

¡Cómo disfruto mirándome al espejo! ¡Cómo disfruto cuando me dicen: por ti no pasan los años! Esas palabras son miel para mis oídos.

Sé que la gente me tiene envidia. En especial otras mujeres, ellas atrapadas en sus matrimonios anodinos, piensan que soy un tanto “ligera” por ir siempre acompañada por apuestos hombres mucho más jóvenes que yo. ¡Qué se le va a hacer! Me divierto muchísimo, acudo a fiestas y ellos se muestran orgullosos colgados de mi brazo. Sí, ellos van acompañándome a mí, nunca yo a ellos. Esta es una de mis premisas cuando los contrato, incluso algunos me acompañan de manera gratuita, porque saben que les doy caché. Además, si me he sometido a un rejuvenecimiento vaginal, es para disfrutarlo. Al cuerno con las opiniones de otros.

Mañana acudiré de nuevo a la consulta del doctor para probar un tratamiento nuevo. Me han dicho que el resultado es espectacular. Tengo una pequeña arruga junto al ojo derecho que he de eliminar.
Médicos, gimnasio, ropa exclusiva, maquillajes, cualquier cosa es apropiada si me sirve para ocultar mi edad.

Mi opinión es que el mundo debería ser sólo para la gente bella, los desaliñados tendrían que caer fulminados y desaparecer del planeta.
El culto al cuerpo es mi única ocupación y cuando me vaya, me iré perfecta. En mi seguro de decesos he incluido un tratamiento de tanatoestética. Perfecta. Estaré perfecta.


                                                                                                                                                                                    Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 31 de mayo de 2018

VoLVeRaS.


La aventura de la escritura me ha llevado por caminos que nunca imaginé.

Son muchos los mensajes que he recibido desde todo el mundo dándome ánimos o pidiéndome consejo. Yo gustosa siempre he intentado ayudar.

Pero tal vez, hay una cosa que me ha llegado un poquito más al corazón.

En un auditorio repleto dónde se celebraba una gala benéfica a beneficio de nuestra asociación, Miguel Mayorga salió al escenario a cantar una canción que había compuesto. Con una letra sencilla pero profunda, me hizo llorar desde la primera a la última estrofa. No por mí, sino por mi marido y mis hijos tan pequeños, pensado que hubiera sido de ellos si yo hubiese muerto hace año y medio. 

Pero el llanto aumentó cuando Miguel confesó que había compuesto la canción inspirándose en los textos de mi blog. Allí, rodeada por quinientas personas el mundo dejó de existir.

Miguel ha sido uno de los seleccionados en el concurso nacional de cantautores que se celebrará el próximo sábado día dos de junio en Tarrasa. Defenderá su candidatura con "VOLVERÁS" la canción que tanto me ha llenado el corazón.

Hace muchos años fuimos vecinos en Madrid y nos veíamos al coger el metro. Después de muchas vueltas, la vida nos vuelve a unir.

Muchas suerte Maestro.


                                   Paula Cruz Gutiérrez.


viernes, 18 de mayo de 2018

Reinventarse.


Últimamente está muy de moda la palabra Reinventarse.

Es cómo lo último de lo último, aunque tan sólo se haga porque lo hacen los demás. El dejarse llevar por las corrientes sin pensar, puede suponernos un problema de considerables dimensiones.  Porque hay personas que simplemente están bien en su lugar y no tienen porqué moverse.

Sí es cierto, que llegado el momento y a determinadas personas, la vida las pone en la tesitura de tener que realizar algún cambio. Bien porque el trabajo no les satisfaga, porque no les guste o porque sientan que deban explorar otros caminos para ser ellos mismos y por ende, ser más felices.

En otras ocasiones como es mi caso y tras el paso de la enfermedad, muchas de las cosas que me interesaban han dejado de hacerlo o simplemente ya no puedo hacerlas. Es entonces cuando te planteas ¿y Ahora Qué?.

Reinventarse, obliga a uno mismo a meterse en lo más hondo de su interior, para buscar cualquier resquicio o pista que pueda orientarnos de por dónde, debemos iniciar nuestra búsqueda de ese nuevo destino que tanto anhelamos.

Ese "escarbar" en nuestro interior puede ser un arma de doble filo. Porque buscando, buscando podemos encontrar cosas que nos agraden y otras que no nos gusten tanto y que debamos solucionar antes de continuar con la búsqueda de nuestro propio Dorado

Como cualquier conquistador que se precie, encontraremos mil obstáculos en el camino, tendremos tramos ligeros, pero también, montañas que escalar. Tal vez el miedo nos invite a abandonar y volver a la posición cómoda del principio, pero si estamos convencidos de que queremos llegar hasta el final, habrá que dejar el miedo atado a un árbol. 

Renacer o Reinventaros en cualquier aspecto si lo consideráis oportuno. 

Siempre es mejor intentar cambiar para ser feliz, que pasarse la vida haciendo algo que no te gusta.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 10 de mayo de 2018

Encefalograma Plano.


El ser humano se empeña en vivir bajo lo que yo llamo el síndrome del encefalograma plano. 

Tiene la creencia de que si su vida se mantiene sin altibajos será feliz.

Pero ésta idea de supervivencia que llevamos impresa en el adn, es totalmente errónea, no hay mejor manera de ser infeliz que llevar una vida llena de rutina.

Es cierto que la vida a veces, se pasa con nosotros y nos trae pruebas que son difíciles de superar, pero eso es lo que al mismo tiempo nos mantiene vivos y nos ayuda a crecer. No creo que a nadie le guste tener problemas o contraer enfermedades graves, pero el enfrentarse y pensar cómo salir del atolladero nos  indica que estamos vivos y que estamos aquí para aprovechar cada momento.


No hay nada más triste que levantarse por la mañana y saber que tu día de hoy será exactamente como el de ayer. Tener los días calcados es la mayor fuente de insatisfacción.

Sin embargo, si aprovechamos las experiencias y las enseñanzas que nos traen, seremos capaces de estar a gusto con nosotros mismos y por ende, con los demás. Mejor tener un encefalograma que suba y que baje, que uno que no se mueva. Esos 

Cuando uno vive satisfecho y disfruta de las pequeñas cosas que tiene a su alrededor, no necesita irse a ningún centro comercial a comer comida basura ni a gastarse el dinero que no tiene en comprar cosas que igual luego ni utiliza. Sin embargo, si uno tiene paz interior, será feliz leyendo un libro, escuchando música o paseando. 

Los buenos placeres no tienen porqué ser caros.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.


martes, 3 de abril de 2018

Una Jaula de Gruillos.

Hay temporadas en las que las energías nos abandonan y los tratamientos nos machacan. 

Temporadas en las que pasamos más tiempo inactivos e inertes en el sofá, que activos por casa.

Temporadas en las que como no somos dueños de nuestro cuerpo, la mente se adueña de todo. Y si no tenemos cuidado puede traicionarnos. Dándole demasiadas vueltas a cualquier tema y no dejándonos descansar.

Es lógico que pensemos en nuestro estado, en cómo será el futuro cercano y lejano o simplemente, cómo o cuando conseguiremos recuperarnos. Pero no es bueno, estar constantemente pensando, porque por mucho que lo hagamos no sabemos a ciencia cierta lo que nos ocurrirá mañana. 

Preocuparse de antemano, no es bueno para nuestra salud, física ni mental.

Por eso, considero importante e imprescindible, que busquemos alguna actividad que nos distraiga y nos haga olvidar esos temas a los que damos tantas vueltas. 

Distraernos es parte fundamental de nuestra terapia. Leer, escuchar música, escribir, hacer manualidades, cocinar, cualquier cosa que nos guste y nos relaje. Y nos haga olvidar.

Se trata de mantener la mente ocupada en otros asuntos que no sean nuestra enfermedad y nuestras limitaciones. Sabemos que este tema siempre va a estar ahí, pero si conseguimos olvidarnos por algún tiempo de él podremos descansar. 

En muchas ocasiones nos liamos a darle vueltas a una cosa, sin darnos cuenta que así no encontraremos la solución. En muchos casos lo único que conseguimos es preocuparnos e incluso aumentar el problema. El futuro es algo que está por llegar y que nadie a ciencia cierta sabe cómo va a ser, probablemente ocurra algo muy distinto a lo que nosotros nos imaginamos y por lo que perdemos el sueño.

Anímate a buscar algo que te haga más llevaderos esos días en los que la cabeza parece una jaula de grillos.

martes, 30 de enero de 2018

La eXPoSiCióN.



Sentada en el banco de la sala de exposiciones, contemplo absorta las fotografías que cuelgan de las paredes.

Ajena a lo que acontece a mí alrededor, me mantengo abstraída en contemplar los detalles.Y me transporto al interior de cada uno de los paisajes que se ven representados. Soy capaz de volar entre los pájaros o de mirar a través de la niebla espesa que refleja la vida cotidiana de sus habitantes, ya sean humanos o animales.

El placer de contemplar una obra de arte es difícil de explicar. Tan solo puedo decir que aquí sentada, mi alma se relaja, mi consciente se olvida de los problemas y el inconsciente vuela alto, alcanzando todas aquellas nubes, playas y paisajes que mi visita es capaz de apreciar.

Una quietud inmensa se apodera de mí mientras voy observando despacio cada una de las fotografías. En todas ellas se repite el mismo ritual, primero la contemplo y después me imagino en su interior, entonces paso a formar parte de la obra. Me veo paseando por una playa desierta, después contemplo el horizonte asomándome a cada una de las ventanas de una torre en ruinas. De repente, me he convertido en una ola, ahora soy un pájaro que surca el cielo. Lo importante es ser y estar en aquellos lugares que nos aportan bienestar.

Desde hace tiempo sobre nuestra televisión cuelga una de estas fotografías, un grupo de ovejas blancas entre las que sobresale la cabeza de una oveja negra. Desde el primer momento en que la vi, me vi reflejada en ella y por más veces que la miro no me canso de verla. Es como ratificar mi personalidad. Siempre es necesario que haya algo u alguien diferente para notar el cambio. Sin esas ovejas negras la vida sería de lo más anodina.

                                                    
La capacidad de extraer lo extraordinario de cualquier acto cotidiano está destinado únicamente a los genios. Eso es lo que le ocurre a Javiér Carrión Muñoz.

Javiér un millón de gracias por este rato de infinito placer.

Vamos a por otros treinta años de amistad.

                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 17 de octubre de 2017

uN eJeRciCio De GraTiTuD.



Hay un ejercicio que practico desde que caí enferma.

Suelo hacerlo por la noche, cuando ya estoy tranquila en la cama antes de dormirme.

Es un ejercicio de agradecimiento.

Cada noche doy gracias por todo lo que tengo. 

Doy gracias por la familia y los amigos. Por todas las personas que me aprecian y me ayudan.

Doy gracias porque disfruto de la compañía de mis hijos y los veo crecer.

Porque tengo una casa, ropa y comida todos los días.

Pero sobretodo doy gracias por la enfermedad, porque con el cáncer estoy aprendiendo muchas cosas que tal vez, de otra manera nunca las hubiese aprendido. Porque he conocido a mucha gente especial, que ha merecido la pena descubrir. Porque he descubierto que soy más fuerte, más constante y más sabia de lo que imaginaba. Que soy capaz de proponerme cosas muy complicadas y llevarlas a cabo.

Es simplemente un ejercicio de gratitud hacia el universo que ahora me ofrece los resultados, en forma de amor, cariño y de reconocimiento.

¿Porqué fijarnos en todo aquello que nos falta, sin prestar atención a todas aquellas cosas buenas que todos tenemos?. Si las sabemos buscar descubriremos que son muchas más de las que nosotros imaginábamos.

Os aconsejo que empecéis a ejercitarlo, porque realmente merece la pena, siempre y cuando lo hagáis desde el corazón.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 9 de octubre de 2017

Un ArtEsAnO.



Durante el año pasado y por dos motivos diferentes, los médicos me dijeron varias veces que me moriría. Yo, con mi paciencia de artesana, fui tejiendo un plan para no morirme ninguna.

Y como ya sabéis lo he conseguido.

Esta semana, el Gobierno de Castilla-La Mancha, me ha concedido la Placa al Mérito Artesano.

Ha sido una sorpresa y un honor, saber que mi trabajo durante éstos años es valorado y apreciado. Un premio que sirve como colofon a éste último año tan difícil que me ha tocado vivir.

Un premio que viene justo ahora, cuando me han concedido la incapacidad laboral, debido a las grandes secuelas que me ha dejado la enfermedad.

¿Pero qué es un artesano?.

Un artesano es una persona que vive de su paciencia y su creatividad. Es una persona con creatividad, que dispone como principal herramienta de trabajo a sus manos. Una persona con paciencia infinita, que sabe respetar los tiempos de espera.

También conlleva un cierto halo de libertad, porque uno trabaja en aquello que le gusta y la mayoría de las veces en solitario, libre de un jefe que le dicte los horarios.

Un artesano es una persona hecha con otra pasta.

Con esa pasta creada con paciencia infinita, sabiendo esperar,  estudiando y creando estrategias para poder hacer frente a la enfermedad de manera positiva, he ido trazando un plan de acción para curarme. Con ésta pasta especial de hilos de muchos colores he ido tejiendo  hilo a hilo, día a día mi vida, este último año y me he creado otra  vida nueva. La que a partir de hoy será la buena. Puede que unos días brille en ella el arco iris, mientras que otros amanezca nublada, pero será la vida que yo he creado y que deseo vivir. 

Con ese espíritu de artesana seguiré construyendo mis días junto a mi familia y a todos vosotros.

Intentad ser también vosotros los artesanos de vuestras vidas, no os dejéis manipular.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

http://www.vocesdecuenca.com/web/voces-de-cuenca/-/el-gobierno-regional-concede-la-placa-al-merito-artesano-a-paula-cruz-gutierrez-de-mota-del-cuervo






sábado, 2 de septiembre de 2017

La JuBiLaCióN.



Desde hace unos días he pasado a engrosar el grupo de pensionistas español.

Me hubiera gustado poder jubilarme a la edad correspondiente, como casi todo el mundo, pero el cáncer y la peritonitis me han llevado por otros derroteros.

Un sendero desconocido para mí éste de la inactividad profesional, pero que acertádamente los médicos han decido darme, porque saben que durante largo tiempo no podré trabajar.

Han sido más  de veinte años dedicándome a lo que me gusta, la Restauración y Conservación de documentos y encuadernaciones. Durante éstos años de actividad he trabajado para muchas instituciones y otros tantos particulares. He conocido a mucha gente muy diferente y he intentado siempre hacer las cosas lo mejor posible. Porque siempre he sido una perfeccionista.

Ya llevo un año de baja, sin poder trabajar debido a mi enfermedad. 

Aunque mis manos han perdido la destreza que tenían, mi mente continúa como siempre, incansable, imparable, inventando cosas contínuamente, unas veces son ideas locas y otras no. Pensando en hacer ésto o aquello, aún no es consciente de que el resto del cuerpo no la acompaña. Pero lo que está claro es que aunque mis manos no puedan realizar todas esas ideas que se me ocurren, mi creatividad está intacta, porque forma parte de mi adn. Sin ella, no sería yo.

Tengo que aprender a caminar por éste nuevo camino, que ahora se me antoja inseguro, como de arenas movedizas.

Esta es otra parte de nuestra historia que debemos aceptar, sin pensar demasiado. Porque como siempre, la vida nos irá enseñando el camino.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.