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martes, 30 de julio de 2019

EL MaR.




Podría pasarme media vida sentada frente al mar o incluso haciendo un pequeño esfuerzo, la vida entera.

Sentir cómo la brisa me acaricia el rostro y me trae su olor salado que tanto me gusta. Ese olor que caracteriza la vida marina y que nosotros, los humanos, ni siquiera alcanzamos a intuir cómo podría ser vivir bajo el agua.

Sentada en la orilla siento como la espuma nívea de las olas choca contra mi cuerpo. Un mar incansable e irreverente que muestra su bravura a todo aquel que desee contemplarla. 

Con los ojos cerrados me centro en aspirar su olor, a sal, a vida. Es entonces cuando el agua demuestra todo su ímpetu contra mí y una ola me lanza hacia atrás cual muñeca de trapo. Intento resistirme, pero me lanzan una ola tras otra. Opto por dejarme llevar, cual juego de niños.

El mar que estos días está picado sigue con sus embistes, lo comparo entonces con nuestra mente. Y a esas olas incesantes, con los pensamientos que a veces nos atormentan sin que seamos capaces de librarnos de ellos.

Esta tarde, los peces parecen estar juguetones saltando por encima del agua, lo hacen sin timidez saliendo y entrando a su antojo. Es como si tras la retirada de los humanos, hayan decidido reconquistar el líquido elemento. Un hogar invadido.

La tarde va cayendo y el sol está en retirada, escondiéndose tras las casas para irse a descansar, sabiendo que mañana volverá a brillar en todo su esplendor y con la misma intensidad.

Buenas noches a todos.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.

domingo, 26 de mayo de 2019

Imaginaos.

      Hace muchos años un sabio dijo que los locos son los más cuerdos. Porque gracias a esos locos el mundo se mueve, evoluciona y cambia para mejorar. Artistas y científicos locos y visionarios incomprendidos a veces.



Soy incapaz de imaginar un mundo sin luz, sin color, sin letras o sin música.


¿Un mundo sin Música, Artes Plásticas o Literatura?

Imaginaos un mundo que te impida vibrar al escuchar las notas de una canción. Esa canción que todos tenemos y que es capaz de trasladarnos a la infancia o a cualquier otro momento feliz. Que nos hace mover el cuerpo de manera inconsciente siguiendo su compás. Que nos invita a soñar y nos evade de pensamientos poco agradables.

Sin lugar a dudas, la música se inventó para superar silencios incómodos y al mismo tiempo, para evitar vivir en un mundo lleno de ruino, sin sonidos armónicos que nos alegran el oído y nos suben el ánimo.

Imaginaos un mundo sin color, siempre en blanco y negro, sin cuadros, fotografías o esculturas que nos alegren la vista y nos transmitan alegría. ¡Qué fácil es quedarse ensimismado admirando una obra de arte que nos gusta! En ese momento parece que se detiene el tiempo.

Imaginaos si no pudiéramos leer un buen libro, disfrutar con su historia, con sus protagonistas. Introducirnos dentro de su trama y convertirnos en otros personajes por un tiempo. Utilizar nuestra imaginación para trasladarnos a otros mundos reales o ficticios, donde poder imaginarnos siendo caballeros, dragones o villanos.

Imaginaos si no existieran el cine ni el teatro y nuestra vida fuera siempre igual, anodina, lineal. Donde no hubiera espacios para ir a disfrutar viendo el trabajo de otras personas, donde reírnos, donde llorar, donde evadirnos.

Mejor, dejad de imaginaros todas estas cosas horribles y comenzad a disfrutar de todas ellas, porque eso implica  estar vivos y disfrutar de la vida. 


                                                                    Paula CRuz Gutiérrez.

martes, 30 de octubre de 2018

SoBRe La HieRBa.

Este texto lo escribí este verano, hoy lo comparto con vosotros.



Es la hora de la siesta, el calor aprieta y la morriña nos acecha. Los niños dormitan sobre unas toallas.

Tumbada sobre la hierba en el borde del río, intento concentrarme en la humedad que sube por mi espalda, en el rumor del agua y en el trinar de los pájaros.

Observo cómo pasan las nubes; con mis manos toco las hojas alargadas y ásperas del césped, junto con las hojitas planas y redondeadas del trébol. Cada hoja con una forma, con su tamaño y su propia textura.

Sobre nosotros, el cielo parece acercarse por momentos, el color azul está jaspeado de tonos blancos, parece un puzle compuesto por pequeñas nubes que lo surcan.

Puedo ver como vuelan las golondrinas, en su ir y venir comiendo insectos. Más arriba en una corriente de aire, nos sobrevuelan una grupo de buitres, planeando en giros casi imposibles.

Necesitábamos salir de la rutina diaria. Ha sido lo mejor decisión que podíamos tomar, aunque confieso que mi energía últimamente ha disminuido de manera considerable.

Estamos haciendo turismo de manera tranquila. La serranía de Cuenca es un lugar para visitar despacio.

De guía turístico llevamos a mi marido, se conoce bien la zona y disfruta enseñándonosla. Este viaje es una excusa para reencontrarse con gente a la que hacía años que no venía. Ya que antes de conocernos, trabajó aquí durante cuatro años.

Cierro los ojos y me dejo llevar por el rumor del agua.




                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.


domingo, 16 de septiembre de 2018

Miedo sí, pero bajo mi control.


Últimamente he leído en internet textos de varias personas comentando la necesidad que tienen de que el miedo no esté presente en sus vidas.


Valga la redundancia, la palabra MIEDO a todos nos produce miedo. Pero es también algo que va intrínseco con la vida. Todo ser vivo sea racional o no, siente miedo a lo largo de su vida.

El miedo puede paralizarnos y hacernos mucho daño si lo dejamos actuar. 

Miedo al cambio, a lo desconocido. 

Miedo a la enfermedad y a 
sus efectos, al futuro.
Miedo a los demás, al qué dirán.
Miedo a no ver más a los nuestros.
Miedo a los viajes o a las alturas.
Miedo, miedo...

Si le damos permiso para que campe a sus anchas en nuestro interior y que se apodere de nosotros, puede llegar a destruirnos.

Es primordial saber que está ahí, que forma parte de nosotros, intentar reconocerlo y aprender a controlarlo cuando nos sentimos amenazados por su presencia.

Todos tenemos una zona de luces y de sombras.

Días en los que somos los reyes de nuestra vida y otros en los que por el contrario, somos sus esclavos.

Pero hemos de tener presente, que el miedo puede servirnos de acicate para avanzar. Puede ser el trampolín que nos ayude a lanzarnos al vacío en un momento dado en el que la vida así nos lo exige. 

El Miedo tiene su parte positiva y ahí estamos nosotros para descubrirla y darle la importancia que se merece. 

Animaos a ser todo aquello que deseáis.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

viernes, 7 de septiembre de 2018

La TaBeRNa TuVo La CuLPa.


                            La imagen puede contener: 2 personas, personas en el escenario y texto

Los japoneses tienen una costumbre muy bonita. Cuando un objeto se rompe y lo reconstruyen, decoran las grietas con oro. De ésta manera se ve claramente cuales son las roturas y el oro le da un valor añadido a la pieza. 

Saben que nadie pasa por el mundo sin romperse.

Las grietas son parte de nuestra historia viven con nosotros. Nos hacen que seamos mejores personas y más fuertes. Nos obligan a reconstruirnos y convirtiéndonos en algo nuevo.

Esas grietas doradas a veces, se convierten en bellos momentos en los que la realidad supera la ficción. Sin darnos cuenta, la vida nos depara sorpresas que nos inundan el corazón.

El cáncer me ha traído personas nuevas, cosas positivas y muchas sorpresas.

Una de esas sorpresas ha llegado en forma de canción. Una canción preciosa que Miguel Mayorga compuso inspirándose en los textos de mi blog titulada "Volverás". Con una música pegadiza, un texto que te llega al corazón y el excelente trabajo de los músicos que componen La Taberna del Culpable, conseguirán que el tema sea todo un éxito.

Pero no se han limitado a componer y a tocar, sino que me han invitado al estudio de grabación, donde han grabado el tema y también me han invitado a participar en la grabación del vídeo clip, junto con mi marido y otros amigos.

Con ello, me he acercado a un Miguel que conocía de toda la vida pero con el que no había tenido una relación estrecha. Y he conocido a Lourdes, con su inmensa sonrisa es todo sencillez, belleza y amor.

Aunque cada vez que escucho la canción acabe llorando de emoción y de agradecimiento, me es imposible agradeceros todo lo que estáis haciendo conmigo y por mí.

Porque aunque yo haya sido la excusa para componer la canción, el mérito es sólo vuestro.

Os quiero chicos.
                                                                                                                                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 26 de julio de 2018

LoLi y su compañero.


 
Si ya de por sí es difícil asimilar que tienes cáncer, más aún si con cuarenta y cuatro años y tres hijos que dependen de ti, te dicen que te quedan entre dos semanas y dos meses de vida. Imaginaos la situación.

Loli quería hablar con alguien que hubiese estado en su misma situación. Vino a casa y estuvimos hablando tranquilas durante más de una hora. Yo le hablé de mi caso y ella vio que no siempre se cumplen las estadísticas de los médicos.

Cuando se marchó iba con una sonrisa y estaba mucho más tranquila y esperanzada.

Para mi, fue un placer poder ayudarla ese rato.

El texto que os pongo a continuación me lo envío al día siguiente de que habláramos.

                        Paula Cruz Gutiérrez.


QUERIDO COMPAÑERO.

    Desde que llegaste a mi vida me has hecho pasar mucho miedo, si, pero me has enseñado a luchar con más fuerza.

     Estoy aprendiendo a vivir contigo, hoy formas parte de mi y no voy a luchar contra ti, lucharemos juntos para curarme.

    Querido compañero, desde que llegaste estoy disfrutando de mi familia como jamás lo hice, compartiendo cada momento con más intensisidad, viviendo más momentos juntos y con más sonrisas. 

       Desde que llegaste a mi vida, se quien merece la pena, siempre, a veces y quien nunca, quien son los amigos de verdad, y darme cuenta de quien realmente me quiere.

      Gracias a ti he conocido a personas magníficas, mujeres fuertes y luchadoras que seguramente sin ti no hubieses llegado a mi vida jamás hubiese conocido.

      Querido compañero, tendremos días mejores y días peores, de momento no me puedo quejar. Me estas dejando levantarme todos los días y para mi, eso es muchísimo. Cuando estas bien no valoras lo bonito que es, tan sólo el poderte levantar, gracias a ti estoy aprendiendo a darle valor a cosas que antes para mi eran insignificantes.

     Querido compañero, hemos perdido el pelo, pero ahora no necesito ni champú ni ir a la peluquería, ni cera, ni cuchilla, ni láser.  Puedo salir corriendo a la calle sin temor de estar despeinada, que me despeine el viento, ni olvidarme el peine, ya no digo "huy vaya pelos", y tan sólo así con mi gorra o mi pañuelo me he acostumbrado a verme, por mis cejas no te preocupes, me las pinto y mis pestañas crecerán. Si mis ojos están tristes, no te preocupes, tapo mis ojos y le pinto a mi cara una sonrisa.

    Querido compañero, no te acostumbres a quedarte, pero mientras estés, aquí estaré contigo, cuando llegue el momento de irte, lloraremos juntos tu despedida y siempre me quedaré y te daré las gracias por haberme hecho más fuerte, y empezaremos a ser felices mis hijos y yo, incluso llegado el momento te diré, querido compañero, gracias por venir, no te olvido y hasta siempre.


                                                                             Loli Parra.

martes, 17 de julio de 2018

Música Por Favor...

Erase una vez una noche de verano a primeros del mes de julio. Madrid ardía como pollo en barbacoa. La ciudad y sus gentes intentaban sofocar el calor lo mejor posible.

Mientras tanto, en el otro extremo de la ciudad algo se prepara.

Por fin ha llegado la hora de salir de casa. Nos subimos al coche camino de nuestro destino.

En quince minutos hemos llegado a ese otro extremo, en la puerta nos colocan la pulsera, !por fin estamos dentro!.

El escenario está preparado y la gente se amontona frente a él. Accedemos a la tribuna de discapacitados, me siento y desde allí, observo un mar de cabezas, todas de colores y tamaños diferentes. 

La música de fondo se para, la gente se vuelve loca y comienza a gritar, silbar y a aplaudir. El sudor se mezcla con la emoción, todo explota cuando el cantante hace su aparición sobre el escenario. La música comienza a sonar, las luces estallan en mil colores y las almas comienzan a vibrar.

Miles de personas vitorean, aplauden; porque saben que la próxima hora y media será muy especial.

Desde la atalaya en la que nos encontramos, mi silla se convierte en un lugar privilegiado. Desde allí puedo contemplarlo todo.

Y una vez más, me siento afortunada porque la vida es una consecución de sueños y hoy, en ésta noche estrellada estoy cumpliendo otro de los míos.

Cuando la música invade tus venas (aunque estén quemadas por la quimio), llega a tu ADN y cada una de tus células vibra al unísono. Simplemente es inevitable no abandonarse al compás. 

Me dejo llevar, siento, vivo, canto, aplaudo.

De repente, ya no soy yo. Un torrente de energía y placer me inunda y allí sentada, con los ojos cerrados soy capaz de transportarme hasta el escenario, sobrevolando a toda aquella multitud con los brazos en alto.

El tiempo se detiene, tan solo existe la música que entra y sale, vuelve a salir y vuelta a comenzar.

¿Que si existe la felicidad?

Yo creo que sí, sólo que nunca nos enseñaron que está formada por una cadena de momentos sublimes, no es un estado perpetuo.


De pequeño me enseñaron
a querer ser mayor,
de mayor voy a aprender
a ser pequeño...

Enrique Bunbury.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.


miércoles, 11 de julio de 2018

Cuéntame...


Alguien me dijo: Cuéntame  un cuento.



De Jóvenes y de Viejos, de Esperanzas y de Sueños, de Verdades y de Anhelos.


Cuéntame un cuento, para tí y para mí, para todos los habitantes del universo.


Piensa en un futuro múltiple y diverso, equitativo y respetuoso. 


En él habrá seres anclados en el pasado, otros en su presente y otros en su futuro mil veces proyectado.

Existirán otros seres situados en vivir el aquí y ahora. Un momento presente que pasa rápido. Sabiendo que el "ahora" es lo único que en realidad tenemos y del que estamos obligados a disfrutar.


Solos, acompañados, que más da.



Disfrutar del presente con sus luces y sombras, sabiendo que ni unas ni otras son eternasEl mundo siempre está en constante movimiento.


Disfrutar del sol, de la lluvia, de tu casa, de tu familia, de tus amigos, pero sobre todo, disfruta de Tí mismo. No existe mejor compañía. 


Todos tenemos un rico interior, atrévete a explorarlo.

Te aseguro que una vez que te encuentres y aprendas a quererte ya no habrá vuelta a tras.

Vivir en coherencia es una necesidad en los tiempos en los que vivimos. Saber, pensar y actuar en la misma sintonia produce el maravilloso efecto en el universo de que se alinee con nosotros y nos de todo aquello que necesitamos.

Pensar y sentir al unísono, siendo nosotros mismos, 
sin hacer caso a la información que nos bombardea en forma de comentarios.

Todos en nuestro interior sabemos en realidad lo que deseamos y necesitamos. Si nos paramos a escuchar.

Aún hay mucha gente a la que ésto no le gusta ni interesa y prefiere vivir "de cara al exterior" y exigen al mundo que les hagan felices, sin saber que la felicidad únicamente se encuentra en nuestro interior.

Feliz día amigos.


 Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 11 de junio de 2018

Y Pensar Y Pensar.




Cuando el ser humano tiene algo entre manos, ya sean quehaceres o un problema, tiende a pensar demasiado en ello. Suele darle mil y una vueltas a la cabeza intentando encontrar la mejor solución

En muchas ocasiones, ese tanto pensar, nos lleva a un estado emocional complicado, lleno de nervios, de pensamientos negativos, de falta de sueño y desembocamos en un callejón sin salida, del que nos cuesta salir más que del propio problema.

Por ello, es importante intentar distanciarnos todo lo que podamos de la situación, para poder verla desde otra perspectiva más clara.

En algunas ocasiones, la solución la tenemos frente a nosotros, pero no la vemos porque no nos detenemos a mirar. Cuando digo "mirar" me refiero a ver dentro de nosotros. A dejarnos llevar y sentir lo que realmente queremos y que nuestro interior muchas veces nos grita, pero en pocas ocasiones le hacemos caso. Nos han enseñado a ser racionales, alegando que ser sentimentales era cosa de débiles. 

Pero no es síntoma de debilidad, sino de fortaleza, el aceptar que cuando tenemos "algo" serio que resolver y no sabemos o no encontramos la solución, lo más adecuado es aceptarlo y dejar que se resuelva solo. Muchas veces, al soltar "el problema", en el momento más inesperado nos llega esa solución tan esperada.

Y sé que muchos estaréis pensando ¿cómo voy a hacer eso? ¿cómo me olvido de este problema que me quita el sueño?.

No es cuestión de olvidar, sino de dejarlo apartado durante un período prudente de tiempo, confiando que el universo nos enviará la respuesta. Respuesta que a veces llega a través de un sueño o de "algo" que oímos y que nos hace reflexionar.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.



jueves, 7 de junio de 2018

¡¡¡Cincuenta Años!!!





Mañana cumplo 50 años, es una cifra para celebrar, pero realmente mi cumpleaños importante fue el año pasado. Los 49 supusieron conseguir un auténtico logro, estar viva. 

Siento que la vida me ha dado una nueva oportunidad, que quiero aprovechar al máximo. Los acontecimientos vividos me han hecho recapitular y ver la vida con otros ojos, creo que ahora mi mirada es mucho más clara. 

He vuelto a recuperar esa mirada interior que los últimos años había perdido y que tanta falta me hacía. He retomado mis estudios de Metafísica que tanto me gustaban y que tanta paz interior me aportaban. Intento aprender todos y cada uno de los días algo nuevo, que me aporte algo especial a mí y de paso a los demás.

Son muchos los retos que me quedan por cumplir, no soy persona que se conforme con poco, realmente nunca lo fui. Principalmente el intentar superar las grandes secuelas que me han quedado. Y aunque no es fácil conseguir cumplir los sueños, pero creo que lo importante es el camino que nos lleva hasta ellos. Si uno está dispuesto a aprender, es muy fácil conseguirlo, porque la vida todos los días nos pone pruebas grandes o pequeñas.  

La rutina es una palabra que no existe en mi vocabulario, hacer todos los días lo mismo o tener las mismas cortinas durante veinte años es algo que me aburre sobremanera. Me gustan los cambios, los viajes, las personas y los colores vivos.

Durante estos cincuenta años, he ido acumulando datos y más datos en mi cerebro. Han ido llegando con los estudios, las lecturas o con la vida misma. Mi marido se ríe e incluso me hace bromas cuando digo que tengo la cabeza repleta de datos inútiles, que de vez en cuando me salen a la luz y me sirven para algo. El resto del año están ahí apartados en un cubículo de mi cerebro sin ocupar demasiado espacio. Son como mi fondo de armario.

Otra cosa que me ha servido mucho para salir a flote, ha sido mi sentido del humor y mi tendencia a la ironía. Algo que he heredado  sin lugar a dudas, de mi abuelo materno. La enfermedad y los malos ratos no me han quitado las ganas de sonreír, más bien al contrario, porque ahora sonrío mucho más.

¿Y qué deciros más sobre mí?. 

Creo que a lo largo de éstos casi dos años, me habéis ido conociendo a través de mis palabras y mis pensamientos.

Tan sólo decir, que espero cumplir otros cincuenta años y como dicen las señoras mayores de la mancha, que vosotros los veáis.

Un beso para todos y muchas gracias por estar ahí.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 4 de junio de 2018

Escucha tu interior.



Hace unos días, tras una sesión de coach con mi querida Pilar Herrero, hice una meditación guiada. Me gustaría dedicarme a partir de ahora a ayudar a los demás y con la meditación intentábamos encontrar el camino más correcto para alcanzar mi objetivo.

Os cuento cómo hacerla. A mí me aclaró varias cosas.

Siéntate en un lugar tranquilo, que tu espalda pueda estar apoyada en la silla y tus pies descansen sobre el suelo.

Cierra los ojos e imagina que viajas a través de un rayo de luz del color que tú desees. Imagina que vas subido en ese rayo de luz y que te hace volar hacia arriba. Imagina cómo dejas abajo tu habitación, tu casa, tu país y la tierra. Continúa subiendo hasta que sales de la tierra para pararte en el espacio. Desde allí observas la tierra y el resto de planetas.

Una vez arriba, miras y descubres otro rayo de luz de otro color que te trae de vuelta a tu casa, pero ¡diez años después!. 

Observa cuanto ha cambiado todo y lo que sientes al ver a tu yo futuro. Observa cómo te sientas con él o ella y habláis de cómo es su vida ahora, en ese momento que para ti es futuro y para él, presente. Escúchalo, siente su cariño hacia ti, consúltale tus dudas, tus temores y escucha cómo él los hace desaparecer poco a poco.

Hay ocasiones en las que uno ha de viajar muy muy hacia dentro, para poder encontrar las respuestas que necesitamos en éstos momentos. Yo lo he hecho y os recomiendo que vosotros también lo hagáis, puede que no os desvele gran cantidad de datos o tal vez si, pero sin duda alguna, lo que vuestro interior os diga, os servirá para encarar mucho mejor vuestro presente y vuestro futuro.

No dejéis que los miedos os impidan hacer todo aquello que deseáis, aprended a ocuparos en primer lugar de vosotros mismos, de vuestras necesidades. Porque si no tenéis las cosas colocadas en vuestro interior, no seréis capaces de dárselas a los demás. Recordad que lo que uno no tiene no lo puede dar. Ya sea amor, cariño, amistad, ayuda...

Sé que éstas cosas las sabemos todos, pero algunas veces, nos viene bien que alguien nos las recuerde.

Obviemos los nubarrones y pongámonos hoy a fraguar nuestro futuro, dejando de lado la gran cantidad de excusas  que nuestra mente nos proporciona, como el famoso: luego lo haré, porque en muchas ocasiones ese luego, nunca llega.

Un beso para todos.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.












jueves, 31 de mayo de 2018

VoLVeRaS.


La aventura de la escritura me ha llevado por caminos que nunca imaginé.

Son muchos los mensajes que he recibido desde todo el mundo dándome ánimos o pidiéndome consejo. Yo gustosa siempre he intentado ayudar.

Pero tal vez, hay una cosa que me ha llegado un poquito más al corazón.

En un auditorio repleto dónde se celebraba una gala benéfica a beneficio de nuestra asociación, Miguel Mayorga salió al escenario a cantar una canción que había compuesto. Con una letra sencilla pero profunda, me hizo llorar desde la primera a la última estrofa. No por mí, sino por mi marido y mis hijos tan pequeños, pensado que hubiera sido de ellos si yo hubiese muerto hace año y medio. 

Pero el llanto aumentó cuando Miguel confesó que había compuesto la canción inspirándose en los textos de mi blog. Allí, rodeada por quinientas personas el mundo dejó de existir.

Miguel ha sido uno de los seleccionados en el concurso nacional de cantautores que se celebrará el próximo sábado día dos de junio en Tarrasa. Defenderá su candidatura con "VOLVERÁS" la canción que tanto me ha llenado el corazón.

Hace muchos años fuimos vecinos en Madrid y nos veíamos al coger el metro. Después de muchas vueltas, la vida nos vuelve a unir.

Muchas suerte Maestro.


                                   Paula Cruz Gutiérrez.


sábado, 26 de mayo de 2018

Llora, Ríe.



Suena el teléfono y veo un número desconocido.

Al descolgar me saluda una voz de mujer, le ha dado mi número telefónico la hermana de una amiga mía. Me dice que se lo dió hace tiempo, pero que hasta hoy pensaba que no necesitaba llamarme.

Me cuenta que está pasando por un cáncer de mama, que hasta ayer que fue la última sesión de quimioterapia creía encontrarse bien. Pero que ayer después de que terminara el ciclo cayó y hoy lleva todo el día llorando. Yo la escucho en silencio mientras me cuenta cómo se encuentra entre sollozos. Intento tranquilizarla, diciéndole que llore todo lo que necesite, que la escucho y que es necesario llorar. 

Cuando se tranquiliza un poco, me dice que hasta ahora creía poder con todo, con la enfermedad, con la casa, con el trabajo, con todo. Pero que acaba de darse cuenta de que no es así. Con hacerse la fuerte lo único que ha conseguido es que los demás hagan como si no ocurriera nada. Cuando que ocurre y mucho.

Hablo con ella tranquila y le digo que no sólo es necesario caer, sino que tiene que darse permiso para hacerlo porque es parte del proceso. Ha de vivir su propio duelo a su manera.

Seguimos hablando un largo rato, le cuento algunas cosas más y ella me cuenta otras. Decide tomar algunas decisiones para aplicar en su día a día, como dejarse de hacer la fuerte para que su marido vea que está enferma y necesita su ayuda.

Al decirme que es argentina me viene a la mente mi amiga Lili y le cuento la "casualidad" de que el mismo día en que ella murió, a mi misma edad y por el mismo tipo de tumor, a mí me dan el alta. Ella es mi gran ángel.

Al final la conversación que comenzó con llanto acaba con risas. Nos despedimos con una sonrisa y un buen sabor de boca. 

Gracias por permitirme entrar y darme el enorme placer de ayudar.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 22 de mayo de 2018

Conformate.

Últimamente he leído un par de comentarios que me han encantado y me han hecho pensar.




Me parecen dos textos maravillosos y completamente cargados de razón. 

Uno dice que si una persona no es capaz de sostener un sueño, tampoco será capaz de sostener su vida.

Trabajar para conseguir nuestros sueños puede que nos lleve por caminos a priori intransitables y que nuestros pasos algunos días, sean más cortos de lo habitual. Pero si estamos convencidos de lo que queremos conseguir, sin dejamos avasallar por todas aquellas personas que aparecerán para ponernos trabas, entonces conseguiremos vivir la vida, nuestra propia vida.

Y el segundo habla de la costumbre que tenemos los humanos de sentirnos insatisfechos. Parece que si no estamos insatisfecho por todo y nos quejamos, no seremos capaces de actuar. Cuando es precisamente lo contrario.

Nos dice, que conformarse quiere decir buscar, que conformarse quiere decir, adaptarse a la realidad de lo que hay y cambiar, aprendiendo a sostener lo que no se pueda cambiar.

Conformarse, a veces, significa despojarse de todo aquello que no nos sirve: como las creencias, los pensamientos e incluso, objetos que almacenamos desde hace tiempo y nunca usamos. Dejando espacio libre, daremos oportunidad de que lleguen cosas nuevas que nos enriquecerán mucho más que las cosas que había en su lugar. De esta manera seremos capaces de crear una vida nueva. 

Aunque después "de hacer limpieza" lo único que nos haya quedado sean ruinas, siempre podremos volver a edificar sobre los viejos cimientos. Porque éstos serán tan antiguos y sólidos como nosotros.

Sobre ellos seremos capaces de crear  Nuestra Propia Vida.





                                                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.