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sábado, 11 de enero de 2020

ReCueRDoS De INFaNCia.




Mi memoria se compone de infinitos recuerdos. Una gran cantidad de ellos hilados con amor y delicadamente guardados, para que el tiempo no los desvanezca. Mientras que otros muchos  fueron olvidados de manera voluntaria, a sabiendas,  y guardados bajo siete candados no sea que osen aflorar a la superficie.

Cuando salgo al campo y veo los cardillos, inexorablemente vuelvo a mi infancia, a casa de mis abuelos maternos en El Pedernoso. Vuelvo a tener a mi lado a mi abuelo, cuchillo en mano, mientras caminamos por la linde del camino buscando los cardillos más tiernos. Largas caminatas de ida y vuelta a casa con un saco lleno, donde nos espera mi abuela, para con toda su experiencia pelarlos, mientras yo intento imitarla sin conseguir evitar pincharme con sus pinchos. Ella con paciencia infinita, me explica cómo hacerlo, siempre del centro hasta el exterior de la hoja.

El menú del día estaba claro: patatas con cardillos. 

Otros días íbamos a la laguna de La Navazuela a pescar lucios, al pinar de mi abuela a recoger  piñas, a buscar setas, a que las vacas nos lamieran las manos con aquellas lenguas que parecían lijas, incluso a disparar perdigones a un bote. 

Y los días que no salíamos, la abuela nos ocupaba regando sus geranios y en la cocina, haciendo magdalenas, galletas, caballitos de San Antón o tortillas de Jueves Lardero. Recuerdo ir a la vaquería con una garrafa de cinco litros a por leche para poder desayunar todos.

Alimentábamos a las gallinas y veíamos nacer y crecer a los conejos. Recuerdo un día en el que mi abuelo mató una gallina y salió descabezada por la puerta del patio a la calle. Todos los días eran una aventura.

Han pasado cuarenta y muchos años, pero ciertos recuerdos siguen tan vivos como antes. Creo que eso nos pasa a todos. Muchas veces recordamos lo que nos sucedió antaño mucho mejor que lo que nos ocurrió antes de ayer. 

Todos tenemos recuerdos que al revivirlos nos hacen felices. Es bueno hacerlo, porque nos iluminan el rostro y el corazón, además, nos ayudan a sobrellevar ciertos momentos que no son del todo agradables.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.




martes, 5 de diciembre de 2017

EL PeRRo.


Desde muy pequeña me gustan los animales. Por alguna razón que desconozco siempre he sido abogada de causas difíciles y he tenido la necesidad de ayudar a animales desvalidos. Esto me llevó a adoptar perros, pájaros, peces o gatos. Hemos tenido mil y un animales. Ha habido épocas en las que nuestra casa parecía un zoológico y si no tenemos más es por falta de espacio. Me encantaría tener gallinas para no tener que comprar huevos.

Últimamente no sé muy bien porqué, siento la necesidad de coger otro perro. Ya tenemos uno de tamaño mediano-grande que lleva con nosotros ocho años. Pero ahora, se me ha metido en la cabeza traer otro de tamaño mini. He ido mirando en diferentes protectoras y me han gustado varios, pero al final, no me decidido a llamar a preguntar por ninguno. Porque por otro lado, pienso que ya tenemos un perro y que otro sólo nos dará más trabajo. Pero ésta auto excusa no termina de convencerme.

Dependiendo del día pienso una cosa u otra y al final no consigo ponerme de acuerdo conmigo misma. Lo que me genera cierta ansiedad por no ser capaz de decidirme.

Total, que así van pasando los días y yo sigo con mi rurun en la cabeza. Escuchando a una vocecilla que me dice que adelante y luego escuchando a otra que me dice que ni se me ocurra.

Al final, un día vi un perrillo en una protectora que me gustó, les envié un email para preguntarles por él, pero nunca contestaron.

Después vi otro en una protectora cerca de casa y volví a intentarlo. Esta vez si me respondieron y la persona que me contestó me envió una foto de otro perro que según ella se adaptaba mejor a nuestras necesidades. !Juro y perjuro que yo no pido un perro con glamour¡ Pero al verlo, no supe si reírme o llorar ¿Cómo demonios podía ser tan feo?. !!Socorro, si era cómo una rata electrocutada.¡¡.Que el universo me perdone por fijarme únicamente en el exterior y no en la belleza interior, pero es que no puedo. Seguro, que con una mano de champú y unos rulos queda niquelado, pero es taaaaaan feo.

En fin, que ahora se me han quitado las ganas.

                                                                                                                                                                                     Paula Cruz Gutiérrez.