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miércoles, 12 de agosto de 2020

CoNTiNuaR.

 



Parece que el verano ha decidido dejar de lado el tórrido calor con el que nos fustigaba los días pasados, para darnos una tregua. 

El viento nos azota estos días como si alguien hubiese abierto una puerta y se hubiesen escapado todos los demonios que permanecían escondidos a la vuelta de la esquina. Hemos pasado del calor extremo, al desasosiego del viento azotando nuestras cabezas. Un viento que nos golpea tan fuerte como nuestros propios pensamientos. 

Los días van pasando mientras permanecemos expectantes en este verano atípico que nos ha tocado vivir. Para todos últimamente, es como si el mundo se hubiera tornado un lugar menos seguro, un lugar indeciso e inestable, cargado de cierta incertidumbre, que nos afecta de diferentes formas a unos y a otros. Siempre dependiendo de nuestra manera de ver las cosas. 

Es muy loable sentir cierto respeto frente a tanta inseguridad, pero no debemos permitir que el miedo se apodere de nosotros y nos atenace el cuerpo y el alma. Todos y cada uno, necesitamos un período de tiempo para aclimatarnos a los cambios, si bien es cierto, que últimamente hemos tenido muchos de esos cambios en poco tiempo. Pero aún así, todos seremos capaces de sobreponernos a esta situación y de poder continuar mirando siempre hacia delante. 

No dejéis que vuestra mente divague y se pierda en pensamientos negativos, en algún momento habremos de salir y continuar con nuestra vida, aunque no sea desde el mismo punto donde la dejamos cuando todo esto comenzó. 

Ser una persona optimista es un trabajo a tiempo completo, que es necesario aprender y practicar, máxime cuando lo único que nos rodea es desánimo y malas noticias. Ser optimista supone ir  contra corriente y no es fácil, pero si es nuestra elección de vida conseguiremos nuestro propósito. 

Recordad que todos los callejones tienen al menos una salida, aunque a veces parezca estar ocultar. 



                                                                         Paula CRuZ Gutiérrez. 


jueves, 18 de junio de 2020

eSCRiBiR.

El acto de escribir siempre conlleva otro acto: el de concentración y de introspección interior. No siempre uno escribe lo que tenía pensado, porque hay veces en las que la pluma y la mente se confabulan y las palabras toman su propio camino. 

Expresar y trasladar al papel lo que uno desea en ocasiones se torna complicado, mientras que en otras las palabras brotan por doquier.

Anoche escuché en una serie como un doctor le decía a su paciente, que tenía mucha suerte porque le habían detectado un cáncer de estómago en fase inicial. En ese momento pensé con ironía y tristeza, que sí que es una fortuna que te digan que tienes cáncer. ¿Qué pedazo de insensato ha escrito ese guión? ¡Qué se lo diagnostiquen a él y después veremos si escribe lo mismo y no cambia la historia!

Hoy estoy de nuevo en el hospital, a primera hora he tenido el TAC de control, antes he pasado por oncología para que me pincharon el viper (la aguja para el contraste es mucho más gruesa). Después he acudido a la consulta de Neurología. Los cuatro tratamiento que me han prescrito para el dolor de cabeza no han funcionado y los efectos secundarios han sido devastadores, incluyendo fatiga, amnesia y ciática.

La doctora ha decidido infiltrarme anestesia en el cráneo, me ha pinchado doce veces. ¿Cuantas burradas debemos aguantar?

Intento hacer un cálculo a groso modo, de cuantos pinchazos llevo desde que la diversión del cáncer empezó y no soy capaz de calcularlos. ¿Tal vez doscientos? Se me hacen pocos. Y no siento todo lo que llevo, sino lo que aún me queda.

En la cafetería he coincidido con la doctora que me diagnóstico el tumor y aunque estaba muerta de sueño porque salía de guardia, hemos tenido una conversación muy animada. Según ella mi historia es igual de bonita como de dura. El cariño siempre nos suma a todos.

Ahora tengo el ciclo de quimio y extasiada de tanta diversión volveré a casa.

Y vuelta a empezar. Los enfermos oncológicos somos como un hámster dando vueltas en la rueda. Seguimos vivos aunque estemos muy mareados y a pesar de todo sin perder el humor.



                                  Paula CRuZ Gutierrez. 






viernes, 29 de mayo de 2020

eL BoSQue DeL TieMPo.




Hoy hemos viajado al bosque que componen los edificios de Madrid porque me tocaba recibir de nuevo, el tratamiento oncológico, los veintiún días se pasan volando, estemos libres o confinados. 

Siempre suelo darle un abrazo o dos besos a mi oncólogo, pero ahora esa costumbre la hemos tenido que cambiar por una sonrisa medio escondida detrás de la mascarilla y que sube hasta el rabillo del ojo. Solemos bromear entre nosotros, si ve que algún día llego más decaída me pincha, diciéndome que no estoy ya ni para echarme al contenedor de reciclaje. Pero esta mañana ha sido mi turno, y le he dicho bromeando, que de perfil comenzaba a parecerse a mí, que la tripa le iba creciendo. Se ha reído, y me ha contestado que su mujer opinaba lo mismo que yo. 


Después de cinco operaciones en la misma zona, la pared interna de toda mi zona abdominal ha disminuido mucho su grosor, debilitando también su musculatura y al no poder sujetar adecuadamente mis órganos internos, tengo una barriga considerable. Son gajes del oficio de estar viva, mejor tener barriga que no tener nada, como supuestamente iba a ocurrir. 


Pero bueno, ya sabemos que la lógica y las estadísticas, conmigo tienen poco trabajo.

Después de la consulta he subido a la zona de boxes para recibir mi tratamiento. 


Sentada en mi sillón, mientras la enfermera colocaba la medicación en la bomba, escucho en el pasillo cómo otro enfermo le pregunta a otra enfermera cuanto tiempo de tratamiento tendrá hoy, a lo que ella le responde que han calculado que unas tres horas y media aproximadamente. El le responde sorprendido: ah, ¿sólo? Qué bien. 


Entonces sonrío y me acuerdo de cuando yo estaba en su lugar, paseando entre los troncos de las horas que componían mis días, y me doy cuenta de lo relativo que es el tiempo, que lo que a unos les parece un simple paseo, para otros es  toda una eternidad. Porque claro, habiendo pasado ocho horas sentada en un sillón recibiendo el chute de "agua bendita", esas tres horas y media nos parecen una nimiedad.


Y sonrío también porque los enfermos oncológicos, nos conformamos con que nos disminuyan nuestros tratamientos de quimioterapia, y aunque sólo sean cinco minutos, para nosotros eso es todo un triunfo. Así, algunos paseos se nos hagan más cortos que otros.


Cuando uno es enfermo crónico hay muchos pequeños triunfos que celebrar, porque el camino es muy largo y sinuoso.

Feliz día a todos. 



                                                                      Paula CRuZ Gutiérrez. 

domingo, 5 de abril de 2020

PaToLoGíaS PReVias.


Anoche al meterme en la cama el sueño apareció escurridizo. Como no me dormía me dio por pensar en el virus ese del que últimamente habla todo el mundo. Parece que no es una cuestión baladí, además, al listado de fallecidos, siempre lo acompañan con la misma coletilla: con patologías previas. Y yo me pregunto qué significarán esas palabras.

Me pongo a pensar si yo tengo alguna posibilidad de entrar en este grupo de riesgo. Mentalmente y en silencio, voy repasando las enfermedades que he tenido a lo largo de mi vida.

Cuando tenía cinco o seis años, me operaron de anginas, pero creo que eso no cuenta. Hace tres años, tuve una insuficiencia respiratoria que me obligó a estar un mes enganchada a un respirador, pero pienso que eso tampoco es importante. También he tenido en dos ocasiones cáncer con metástasis en ambos casos, ya superados. Pero creo que esto tampoco va a ser una patología previa. Al final me canso de tanto pensar, porque no llego a ninguna conclusión.

Pero justo antes de dormirme, me acuerdo de que hace muchos años me hice un esguince en el tobillo izquierdo, y entonces decido que lo mejor será quedarme en casa. No vaya a ser que el esguince sí sea considerado como una patología previa. 😂😂😂.

A veces es bueno reírse de uno mismo.


                                 
                                                                     Paula CRuZ Gutiérrez. 

martes, 24 de marzo de 2020

QueRiDo SaNCHo.


--¿Mi querido Sancho, válgame Dios, quiere vuestra merced hacerme el favor de permanecer en el interior del palacio?

--Pero señoría, he de ir junto a mi esposa e hijos. Saben que ya hemos vuelto de nuestra última aventura y esperan ansiosos mi retorno. 

--Cómo dices eso? ¿No oyes el relinchar de sus caballos? Ahí fuera hay un enemigo difícil de derrotar, todo un ejército malvado. Hemos de diseñar un plan para poder encantarlos y así poder derrotarlos. Para ello tenemos que permanecer aquí, pensando cual será nuestro proceder al respecto. 

--Venga vuestra meced, sabe que pensar no es lo mio, para eso está usted. Yo solo quiero volver a mi casa. Y no oigo otra cosa que el rechinar de mis tripas.

--Ahora nuestra casa es esta Sancho. Debemos impedir que el enemigo nos encuentre y por ende, nos alcance. Eso sería extremadamente peligro, porque se han confabulado en contra nuestra. 

--Como guste mi señor, usted es el destinatario de toda mi confianza y, si usted dice que no hemos de salir de aquí, pues nos quedaremos. ¿Pero dígame, qué haremos aquí dentro?. 

--Pues encontraremos la manera de derrotar a ese virus que nos acecha. Además, podemos leer libros de caballerías, comer ricos manjares, pensar un plan para rescatar a mi amada Dulcinea de ese bellaco que tiene como señor o incluso tumbarnos en el patio a ver las estrellas.

--Pues así sea su señoría y, si mientras pensamos nos comemos unos chorizos, seguro que nuestra mente se muestra más lúcida después.

--Gracias amigo. Intentaremos hacerle llegar un mensaje a esa fermosa dama que tenéis por esposa. Le daremos explicaciones de la aventura en la que nos hayamos.



                                                                        Paula CRuZ Gutiérrez.


domingo, 22 de diciembre de 2019

DaMe MeNoS De Lo Que PueDa SoPoRTaR.

Cada uno expresamos nuestras ideas según nuestras necesidades vitales y nuestras experiencias vividas. En eso, todos somos diferentes, no hay dos personas que se enfrenten de la misma forma a una misma situación.

Yo hablo desde mi punto de vista como enferma de cáncer, pero creo que este pensamiento es aplicable a cualquier situación. Y aunque nos parezca terrible lo que nos ocurre, la vida suele colocar frente a nosotros otras situaciones que pueden superan la nuestra. No estoy muy de acuerdo con el dicho de que la vida o Dios, te traen aquello que puedes superar. Por eso no entiendo que en ocasiones esa misma vida, traiga demasiadas cosas a una persona o se cebe con otras. 

El  viernes pasado por fin conseguí ir de nuevo a la consulta de oncología, después de la operación y de la posterior infección que retrasó mi recuperación y todos los planes previstos.

Como siempre, después de hacerme la analítica y de ver al doctor, subí a la planta de arriba para recibir el ciclo de lo que yo llamo quimio de mantenimiento. Al rato de comenzar, llegó una persona acompañando a lo que parecía un matrimonio de unos sesenta años aproximádamente ambos invidentes. A ellos, se les sumaba una joven de unos treinta y tantos años, síndrome de dawn y para más inri, con cáncer. 

Acudí tres veces al baño, siempre acompañada por la bomba que me suministraba la medicación. La primera vez, puede ver algunos cabellos en el suelo. La tercera, el número de cabello era alarmante. Pronto advertí que la chica nueva era su propietaria. Hoy se acostaría con parte de su melena, pero mañana lo más probable es que se levantase sin ella. 

Cuando uno termina su última carrera, no puede hacer otra cosa que sentir conmiseracion por aquellos otros que comienzan la suya. Ya sabemos lo que les espera. 

Fuerza para todos. 


                            Paula CRuZ Gutiérrez

jueves, 29 de agosto de 2019

aGoSTo.



Apurando los últimos días del mes de agosto voy haciendo repaso. Ha sido un mes muy complicado, por llamarlo de alguna manera.

La última sesión de quimio me causó estragos y me undió física y psicológicamente después. Aunque he de confesar que como el barco ya hacía aguas por varios frentes después de los ciclos anteriores, no resultó difícil undirlo. 

Llegué a la sesión agotada, llevaba casi una semana sin dormir y por lo tanto, sin descansar. En los ratos en los que conseguía conciliar el sueño, mi cerebro me torturaba producción unas fuertes y cruentas pesadillas, en las que bien me mataban a mí o era yo la que se encargaba de asesinar a medio país a machetazos.

La falta de descanso, la anemia, las defensas bajas, las llagas en la boca y la nariz, junto con el fuerte calor y unos enormes dolores de cabeza componentes el cóctel de mis días.

Esta nueva quimioterapia tiene otros efectos secundarios que se van acumulando ciclo tras ciclo, sin darle tiempo a mi médula a reponerse.

En contraposición a todo esto, se encuentra mi físico. A pesar de estar muy inchada y con mal color de cara, sigo conservando buen aspecto. Lo que implica los típicos comentarios de "yo te encuentro bien" junto con el "anímate". 

No se fien, porque aunque el chasis se mantenga en pie, el motor ya está "muy gripado".

Aunque me ha costado, comienzo a remontar. Encarando septiembre y con él las rutinas que tanto echo de menos. Volvemos a casa después del verano para continuar allí con el tratamiento, confiando en que mis defensas hallan conseguido subir y que el próximo ciclo del martes me sea más leve. 

Espero que vosotros también tengáis buena vuelta al cole. 





                                                                                                       Paula CRuz Gutiérrez.

domingo, 4 de agosto de 2019

Y VoLVeR, VoLVeR a La QuiMio oTRa Vez...


Las vacaciones acabaron pronto, había que volver para recibir el siguiente ciclo de quimioterapia. Este verano se plantea así, ciclo cada quince días y entre uno y otro, los días que el cuerpo me lo permita ir haciendo alguna actividad.

El lunes fuimos al hospital como estaba programado, me hice una ecografía, subí a que me colocaran la aguja en el porta cath para la analítica y el ciclo y pasé a consulta. Una vez dentro, la doctora me dijo que tenía las defensas bajas y que no podía darme el ciclo, que debíamos esperar una semana a ver si me recuperada. Ya me habían avisado de que este nuevo fármaco de la quimio atacaba a la médula espinal, por eso había que administrar los ciclos cada cuatro semanas, no cada tres como es habitual. Como otro de los fármacos no podía esperar tanto tiempo para administrarse me lo tenían que dar cada dos. Así pues, tengo un ciclo corto cada dos semanas y otro largo cada cuatro. O lo que es lo mismo, tengo que acudir a quimio cada quince días.

Este corto espacio de tiempo entre un tratamiento y otro, impide a mi organismo recuperarse de los diferentes ciclos tan seguidos. Voy solapando efectos secundarios de unos y de otros sin solucionar librarme de ninguno. Intento consolarme pensando que el tumor va desapareciendo de nuevo y que tan sólo son unos meses, después empezaré de nuevo a recuperarme. Pero los días son largos y los dolores también, la medicación se va acumulando, mis órganos se quejan y yo también.

Habrá que resistir lo mejor que podamos hasta alcanzar la meta, pensando que ya llevamos medio camino recorrido.



                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.


miércoles, 17 de julio de 2019

eL ReiNo CaíDo.


Esta es la historia de un reino muy cercano, dónde gobernaba un emperador tirano. Sometía a sus súbditos con sus temibles marcadores tumorales. Un buen día, esos marcadores decidieron irse de fiesta. Subieron y subieron más allá del cielo y allí los médicos los encontraron jugando entre las nubes. Aquella subida tan alarmante indicaba claramente que el emperador había conquistado aquél imperio. Durante un período de tiempo fue el único rey, haciendo y deshaciendo a su antojo. Pero un buen día su reinado acabó y no tuvo más remedio que exiliarse.

El emperador que se sabía fuerte y era muy avaricioso, intentó en silencio recuperar su reino perdido y así comenzó a crecer de nuevo. Pero esta segunda vez, aunque envío a sus soldados, los marcadores rápidamente delataron su presencia y no pudieron subir ni una triste montaña. Antes de ser descubiertos, escaparon deprisa, agazapados entre las ramas de los árboles y las piedras del camino, rodeando valles y caminando en la oscuridad. Pero una simple analítica los detectó, y ahí comenzó su retroceso.

El temible emperador ya no pudo seguir adelante, se quedó sin ninguna posibilidad de conquistar de nuevo aquel reino. Al ser descubierto, nos pusimos manos a la obra y entre todos construimos una gran pared, tan alta como pudimos para truncar sus planes. Así seguimos, colocando ladrillos y amasando cemento. El cáncer se siente acorralado, sabe que no tiene otra opción que desaparecer de nuevo, sabe que en este cuerpo nunca podrá reinar. Pero como es poderoso y concienzudo, sigue intentando crecer y me pone trabas en el camino, en represalia de las que yo le pongo a él. Y de este modo, lo nuestro se ha convertido en un te doy y te quito, en un deseo que te vayas y en un yo quiero quedarme.

Ahora, hay que esperar al resultado del TAC para ver quién sale más guapo, si él o yo. Aunque no tengo ninguna duda de que él saldrá mucho más desfavorecido.

Aquí la reina soy yo.


                                                                                                    Paula CRuZ Gutiérrez.

El PRiMeR SeMeSTRe .

Siempre hay historias por contar, reales o ficticias, verdaderas o falsas pero que nos sirven de distracción.

Historias sanas que nos ayudan o menos sanas que dejan al descubierto nuestros anhelos. Pero siempre creadas a partir de la misma base: una consecución de letras e ideas que desembocan en un texto.


Hoy mi reflexión gira sobre la idea de que el primer semestre del año llega a su fin y mientras estoy en la cocina, voy haciendo balance.

Me encuentro preparando una empanada para la cena escuchando  música. Esperamos a dos amigas que vienen a cenar, cada una traerá algo para picar y sin duda, pasaremos un rato agradable.

Y mientras barnizo la empanada con el huevo batido pienso en lo afortunada que soy, por la familia y los amigos que tengo. Es cierto que vuelvo a tener cáncer, pero eso no me impide ver el resto de mis "activos" y creo que la balanza se decanta hacia el lado de todas las cosas buenas que me rodean.

También es cierto que no ha sido un semestre fácil, comenzó con el deceso de dos amigos muy queridos, continuó con el diagnostico del nuevo tumor y siguió con los nuevos tratamientos de quimioterapia.

Pero entre tanto, organizamos una fiesta preciosa, llena de cariño y de agradecimiento a la vida y a todas las personas que nos rodean. Celebramos nuestra boda y el bautizo de nuestros hijos rodeados de familia y amigos. Esto nos dio la fuerza suficiente para comenzar de nuevo con los tratamientos venideros. Ya sabéis que mi lema es "luchar por la vida" y en ello me hallo. Y así van transcurriendo mis días, unos malos sufriendo los efectos secundarios producidos por los fármacos y otros días más llevaderos que me permiten hacer pequeñas cosas. 

Y aunque la vida me frene de nuevo yo voy buscando la energía positiva que me permita sobrevolar los días con sus diferentes desencuentros.

Ahora toca comenzar semestre nuevo, con la firme esperanza de que sea mucho mejor que el que se marcha.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.



miércoles, 12 de junio de 2019

AcEptAcIOn.






Últimamente me han preguntado en  varias ocasiones cómo se afronta una recidiva y la verdad, es que no sé muy bien qué contestar. Porque aunque soy plenamente consciente de lo que me ocurre, a veces, me parece contemplar la situación de lejos. Como si fuera el espectador de una pésima película y pudiera escapar de ella con apagar la televisión. Supongo que la mente utiliza sus propios recursos para hacer más llevadera cada situación. Y que estos no son ni buenos ni malos mientras nos sean válidos.

En mi caso al recibir la noticia ha surgido la sorpresa, la incredulidad, la negación y después la aceptación, aunque al principio haya sido a regañadientes. Pero aceptación al fin y al cabo.

Aceptación para admitir su vuelta y sus consecuencias. Después de un año limpia nadie se lo esperaba, ni el cuadro médico ni yo. Pero lo cierto es que ha venido y hay que hacerle frente.

Aceptación para someterme de nuevo a la quimioterapia y a sus efectos. Igual de nocivos como conocidos. Porque el que tenga conocimiento de todo a lo que me enfrento no alivia los síntomas.

Aceptación y valor para reconocer que la vida me para de nuevo. Que ahora que comenzaba a recuperarme de los tratamientos anteriores he de volver a empezar y aparcar de nuevo los planes de futuro. 

Aceptación y confianza en que si fui capaz de reponerme la vez anterior, ahora que la afectación es menor, también lo conseguiré.

Aceptación de que vendrán días malos y que aún así, el número de días buenos es mayor. Conozco el proceso y sé que en los próximos meses tal vez haya muchos días malos producidos por la medicación, pero también podré disfrutar de otros muchos días soleados.

Aceptación para recorrer los caminos torcidos que tiene la vida y disfrutar cuando nos encontramos un tramo recto y llano. No todos son renglones torcidos, aunque algunos días nos lo parezca. 

Aceptación para conseguir esa paz interior tan necesaria y poder ser feliz a pesar del cáncer. Sin esa tranquilidad interior nunca seré capaz de disfrutar ni de hacer frente a la enfermedad. Es algo primordial en todo proceso.

ACEPTACIÓN. Palabra clave en muchos momentos de nuestra vida, da igual cuál sea nuestra situación.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.

domingo, 19 de mayo de 2019

Ser o no Ser FUERTE.





El ser humano tiende por defecto a etiquetar a sus semejantes, como si el acto de colgar sus congéneres fuese el deporte general apto para todos los públicos.

En este deporte existen varias categorías, asignadas por el siempre dedo observador del prójimo. Así encontraremos el individuo Fuerte, al Débil, al carismático.

A tenor del mismo criterio, las competiciones las ganarán siempre los individuos más fuertes, porque son según ellos los más luchadores.

Pero qué implica esa etiqueta de fuerza? Todo el mundo es consciente de lo que significa? Es fácil etiquetar y difícil cumplir las expectativa, porque todos los días no nos sentimos tan fuertes ni tan luchadores.

Ser fuerte implica batallar contra nuestros propios demonios y evitar en la medida de lo posible que nos gobiernen.

Para ser fuerte hay que tener uno motivo, igual que para levantarse cada mañana.  Un motivo individual y personal que cada uno ha de buscar. En mi caso os diré que mi principal motivo soy yo misma, que deseo seguir viviendo para continuar aprendiendo y cumpliendo  mis sueños. Y después en segundo lugar, se encuentra mi familia, tengo la intención de pasar el mayor tiempo posible con la gente que quiero. 

Ese motivo individual e intransferible es el motor de nuestra existencia, de dónde bebemos la energía necesaria para hacer frente a la vida.


                               Paula CRuZ Gutiérrez.

lunes, 6 de mayo de 2019

La Orquídea.




Hace dos meses mi amigo falleció a causa de un tumor cerebral, hecho que me constriño y afectó profundamente. Durante veinticinco años había tenido una floristería preciosa, que tuvo que traspasar el año pasado, a causa de su enfermedad.

El me conocía bien y sabía que una de mis flores preferidas es la orquídea, por eso cuando nos casamos por lo civil Julián y yo, se presentó en casa con una caja llena de unas espectaculares orquídeas que había encargado ex profeso para la ocasión. Con ellas nos decoró toda la casa.

Dos años antes, en unas vacaciones en Portugal, mientras paseábamos por las calles de Ovidos, una mariposa enorme y preciosa se posó en su mano, parecía encontrarse tan a gusto allí, que permaneció tanto tiempo como para permitirme sacar la cámara de fotos y fotografiarlos a los dos tranquilamente. Hoy esa fotografía continúa colgada en nuestro salón.

Nunca le hablé de que habíamos pensado volver a casarnos y de la fiesta que estábamos organizando, ni siquiera de mi deseo de que él fuera mi padrino, porque ya no se encontraba bien. Falleció sin saber que me casaba de nuevo.

Un día antes de la boda, una amiga de mi madre me trajo como regalo una orquídea con dos ramas enormes de flores blancas. Venía acompañada por una mariposa amarilla.


Hasta aquí todo podría parecer normal. Recogí la orquídea de casa de mi madre y la llevé a la nuestra, allí la dejé sobre la mesa del corredor frente al gran ventanal. No fue hasta un rato después, cuando volví a pasar por delante de ella, cuando vi el nombre de la floristería que figuraba en la etiqueta. Enmudecí, me llevé la mano a la boca y comencé a llorar desconsoladamente. Había descubierto quién me la enviaba en realidad. Es fácil que haya cientos de floristerías en Madrid, pero aquella orquídea con su mariposa habían sido compradas en la floristería de mi amigo.


Entonces comprendí que Isi había utilizado a Conchita como emisaria para hacerme llegar su mensaje. Este no era otro que tranquilizarme y decirme que estaba a mi lado y que siempre lo estaría, aunque físicamente no pudiera estar junto a mí.

Ahora que ha vuelto el cáncer y que mañana comienzo con la quimio de nuevo, su presencia me consuela y me da la fuerza  necesaria para continuar.

No importa que ya no pueda ver su rostro ni escuchar su voz, porque en mi corazón sigo sintiendo todo su amor.



                                                                      Paula CRuz Gutiérrez. 


domingo, 10 de marzo de 2019

Volar tras el Ave Fénix.



Tras los acontecimientos acaecidos en estas dos últimas semanas, es hora de levantar el vuelo de nuevo.

Puede que por el momento mis pies no consigan levantarse mucho del suelo, pero lo importante es empezar a volar aunque sea en vuelo rasante.

La vida es así, a cada tropiezo le sigue un levantamiento. Porque si no ocurre de este modo, nos quedamos anclados al pasado y al dolor. Algo que nos impide vivir en mayúsculas, disfrutamos de las cosas buenas que la vida nos ofrece todos los días.

Es muy cierto que nos ocurren cosas dolorosas, pero todo forma parte de nuestro aprendizaje, para conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás.

Es hora de levantarse y seguir VIVIENDO y resucitar de nuevo cual Ave Fénix.

El mito del ave Fénix podemos compararlo con la capacidad que tenemos los seres humanos de tener resiliencia.

Carl Gustav Jung en su libro “Símbolos de transformación" nos cuenta que el ser humano y dicha ave mitológica tienen grandes similitudes. Esa criatura de fuego, es capaz de elevarse desde las cenizas de su propia destrucción, simbolizando el poder de la resiliencia. Esa capacidad que todos tenemos de renovarnos en seres mucho más fuertes.

Por su parte, Viktor Frankl, neuropsiquiatra y fundador de la logoterapia, sobrevivió a la tortura de los campos de concentración nacis.  El  explicó en sus libros que una experiencia traumática siempre es negativa, pero lo que suceda a partir de ella depende de nosotros. En nuestra mano está levantarnos de nuevo, a partir de nuestras propias cenizas y conseguir un triunfo o derrumbarnos…


Esa capacidad por renacer, por recobrar las fuerzas, a partir de nuestras miserias y de nuestros trozos rotos pasa primero por superar la fase oscura. Tras pasar por un momento traumático todos morimos un poco, con la oscuridad se va también una parte de nosotros mismos.

Porque el hombre que se levanta siempre será más fuerte que el que nunca cayó.


                                           Paula CRuZ Gutiérrez.

sábado, 19 de enero de 2019

Un día de Invierno.

Hace una tarde espectacular, sentada sobre un banco de piedra dejo al sol que me acaricie el rostro. A pesar de ser un día de invierno, no hace frío, incluso me he quitado el abrigo.

Aquí en el parque al cobijo de los arbustos, hace calor.

Hoy he venido de voluntaria, llegué a media mañana, y dentro de mis posibilidades, he ayudando en lo que me han pedido. Tras comer y mientras los residentes han ido a dormir la siesta he decidido volver a casa. No sin antes mantener una conversación muy agradable con una voluntaria.

Cuando me diagnosticaron el cáncer comencé un viaje intenso hacia el interior, que cada día me va llevando por senderos desconocidos. Primero me sirvió para aceptar y superar la enfermedad y así sanarme. Y ahora me lleva a buscar nuevos caminos.

Ese mirar hacia dentro para escuchar mi voz interior es lo que hoy me ha traído hasta aquí. Desde hace días tenía una voz que me repetía que tenía que venir a éste lugar. Tras hacerme la sorda otros cuantos días, he decidido venir. Era eso, o empezar a pensar que me estaba volviendo loca porque un aliem se había apoderado de mi cerebro. Aunque mi aportación de hoy haya sido pequeña, yo me voy cansada pero tranquila. 

El universo tiene sus razones para enviarnos pruebas cada día, si bien es cierto que algunas son más fáciles de superar y en otras ocasiones, lo que nos ocurre es que en ese momento nosotros no sabemos entender su significado.

Aquí estoy yo, sentada al sol, intentando entender esas señales que me mandan en clave y que aún no sé descifrar.

Y continúo agradeciendo a la vida las oportunidades que me brinda. Aunque hoy no comprenda muchas cosas sé que voy por buen camino.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.


viernes, 21 de diciembre de 2018

FELICES FIESTAS.





Eransé que te eran unos días especiales que habitaban el final del mes de diciembre.

Estos días eran las estrellas del año, pero eso no significaba que fueran queridos por todos, ni todo el mundo apreciara su luz.

Días fabricados con comidas interminables, con reencuentros de familias y amigos, de vacaciones escolares y de anuncios de turrón.

Eran días amables en unos casos y convulsos en otros. Pero siempre, eran incapaces de pasar inadvertidos.

A medida que se iban acercando, la población se preparaba para las numerosas celebraciones que estaban por llegar. Unos lo hacían cargados de ilusión y otros de resignación.

En todo caso, cada uno ha de intentar ser coherente con sigo mismo y disfrutar allí donde y con quien se encuentre.

Deseo felicitaros las fiestas, si os gustan éstas fechas como si no, si  estáis sanos como enfermos, si vais a pasarlas solos o acompañados. Espero que seáis felices éstos días, al igual que el resto del año.

Un abrazo a todos y Feliz Año Nuevo.



                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.