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miércoles, 10 de junio de 2020

CuMPLeaÑoS.



El 8 del mes de Junio de hace cincuenta y dos años aterricé en este mundillo nuestro. Dicen que cuando tu fecha de nacimiento es capicúa la vida te sonríe, aún no sé si será cierto, 

continúo haciendo las averiguaciones pertinentes al respecto.

Hoy será un día diferente, al hilo de la situación en la vivimos los últimos meses.

Para mí es un día especial porque mis hijos están emocionados, intentando guardar el secreto del regalo que me han comprado junto a su padre. Llevan una semana de nervios, intentando evitar que la lengua les traicione. Hemos comprado una tarta y tomaremos sidra sin alcohol para celebrarlo.

Pienso en mi edad y en mi imagen, entonces, recuerdo las de mi madre y mi abuela a mi misma edad. Imágenes completamente distintas, en su época una mujer con cincuenta años era ya una persona mayor, por su ropa y por sus pensamientos. Hoy afortunadamente, podemos agradecer que esto haya cambiado y con esta edad, aún nos consideramos jóvenes y con muchas cosas inconclusas aún por hacer.

Desde muy temprano me están llegando felicitaciones, muchas gracias a todos por ellas y por recorrer conmigo este camino llamado vida.

Ya sabéis que los senderos a veces están llenos de piedras, unas grandes y otras más pequeñas. Que a veces las fuerzas nos fallan y cuando parece que ya no podremos continuar, vuelven a nosotros de nuevo. 

Muchas gracias de corazón por todas esas visitas que hacéis al blog, yo tan sólo pretendo distraeros un ratito de vuestras obligaciones. Y cada día me sorprendo más, ya son ciento cincuenta y dos mil visitas contabilizadas, algo impensable para mí. Aquí seguiré mientras las palabras me acompañen.

La obligación de tener que aprender de nuevo a leer y a escribir se ha convertido en una devoción. Espero seguir aprendiendo cada día más y poder llegar a escribir textos coherentes.

Muchas gracias de nuevo y un beso para todos.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.

martes, 2 de junio de 2020

Adolfo.

    Hoy os deseo que paséis un buen rato con una lectura diferente.

Faltaba poco para la llegada del alba cuando la alarma comenzó a emitir sonidos. Él estiró su brazo fuera del calor de las sabanas y detuvo aquella música pausada que usaba como despertador. 

Sobre la banqueta de su dormitorio, descansaban las prendas de ropa que pulcramente, había colocado allí la noche anterior. Ropa gastada, pero muy cómoda para ir al campo. 

Intentó no darle opción a la pereza, no fuera a ser que lo atrapara, por lo que saltó de la cama medio dormido. Aún en pijama, desayunó café solo acompañado de una tostada medio quemada y un tanto triste; asearse y vestirse lo dejaba siempre para el final. 

Salió de casa en el preciso instante en el que se avistaban en el horizonte los primeros rayos de sol, encaminándose en su coche hacia el monte. Exactamente en dirección opuesta a la luz, como queriendo huir del día que estaba por llegar. 

Cada domingo desde hacía diez años seguía el mismo ritual. A su espalda cargaba una mochila con algo de ropa, agua y un poco de comida. En su mano, el viejo bastón de madera de castaño que le acompañaba siempre.  Fiel compañero de paseos y caminatas, de pensamientos y pesadumbres. 

Aquella mañana decidió tomar un camino diferente, uno que tras el río giraba hacia el norte.

Según indicaban las agujas de su viejo reloj, llevaba algo más de una hora caminando, cuando decidió parar para beber y comerse uno de los dos bocadillos que tenía. Se sentó sobre una enorme piedra de granito porque comenzaba a hacer calor, y sobre ella, un viejo roble desplegaba su sombra. Comió despacio, en silencio, observando el paisaje. Fue entonces cuando la copa de un árbol más puntiaguda que las demás le llamó la atención. Terminó rápido su comida y se puso en marcha de nuevo, decidido a encontrar aquel ciprés que contrastaba con el resto de los árboles vecinos. ¿Habría llegado solo hasta allí, o lo habría llevado alguien? Sin saber porqué, le intrigaba aquella cuestión.

Varios días atrás, había caído una gran tormenta, por lo que aún se podían apreciar charcos pequeños que brillaban al reflejar la luz solar. Si te fijabas bien, podías observar a su alrededor huellas de corzos, lobos e incluso pájaros que sin duda alguna se habían acercado a beber el agua de lluvia.

Continuó caminando durante lo que le parecido una eternidad, pensando en aquel árbol escurridizo que a veces perdía de vista, para encontrarlo de nuevo poco después.

Cada vez ascendía más y el terreno se iba haciendo más abrupto. Sus piernas estaba ya cansadas y su respiración acelerada, cuando levantó la vista y lo vio, frente a él. Allí estaba el ciprés, luciendo todo su esplendor y junto a él, curiosamente, se encontraba un rosal repleto de rosas rojas. Aquello, no hizo otra cosa que aumentar su curiosidad. Se acercó despacio y pudo ver, que tras el rosal que trepaba por la roca, había un orificio a modo de hueco. Daba la impresión de ser la entrada a una cavidad natural.

Buscó a tientas la linterna dentro de su mochila y apartando un poco las ramas traspasó aquél pequeño hueco. El interior estaba oscuro y aparentemente era solo el comienzo de una galería muy larga. Continuó caminando hacia dentro, intrigado. En un pequeño descuido, tropezó con una piedra y la linterna salió disparada hacia delante, quedó sobre el suelo iluminando lo que parecía una gran bóveda. Adolfo se quedó tan impresionado que durante unos minutos fue incapaz de levantarse del suelo.

Abrumado por lo que veía recuperó su linterna y comenzó a observar las paredes. Sin lugar a dudas, él no era el primer visitantes de aquel lugar, ya le habían precedido muchos otros, que habían ido dejando su impronta en aquellas paredes rocosas. El tiempo se detuvo y cuando Adolfo decidió salir ya no pudo, afuera la noche lo cubría todo, y una fuerte tormenta azotaba el monte agitando los árboles como si fueran fantasmas endemoniados.

Decidió que lo mejor que podía hacer era volver al interior y quedarse allí para siempre.



                                                                     Paula CRuZ Gutiérrez.



martes, 31 de marzo de 2020

La LLeGaDa De DaViD.


Este virus traicionero está haciendo que muchas personas fallezcan antes de tiempo, pero también vemos cómo gente querida va sanando.

Y dentro de tanta desolación la vida continúa, como su propio nombre indica, porque si no fuese así, no se llamaría vida. 

Hace una semana, vino al mundo un bebé precioso. Al que sus padres sabiamente, dicho sea de paso, han puesto por nombre David. 

El ha decidido venir antes de tiempo, como sabiendo que si llegaba más tarde, habría mayor caos en el hospital y ni a su mamá ni a él, les podrían atender como se merecían. 

Un bebé valiente, enfrentándose a su propio Goliat. un bebé que el día de mañana podrá contar a sus amigos que nació en plena pandemia mundial.

Un bebé que tan solo con su presencia ha conseguido derrotar al gigante. 

Porque nuestra existencia es así, está llena de momento tristes, pero también de otros maravillosos. Nuestra mejor opción, es aprender a nadar entre ellos y evitar que sus olas nos arrastren. 

Como la vida está llena de sabiduría, siempre nos da un poco de quietud. 


                                                                                                                                                                                      Paula CRuZ Gutiérrez. 

viernes, 25 de octubre de 2019

PRoXiMa PaRaDa.




A raíz de los resultados obtenidos en las últimas pruebas, mi tren tiene una nueva parada, lo que los médicos llaman Rescate Quirúrgico. Que no es otra cosa, que volver a pasar por el quirófano.

La metástasis ha desaparecido y de los diferentes tumores que había de distintos tamaños, que afectaban a varios órganos, tan sólo quedan dos pequeñas manchas que hay que eliminar. Como los ciclos de quimioterapia han sido fuertes y yo estoy bastante debilucha, la mejor opción para eliminarlos es la vía quirúrgica. Y de paso si se puede, arreglarme la gran hernia que me produjeron las intervenciones anteriores. 

Mentiría si dijera que me apetece volver a ponerme en manos de los cirujanos, máxime, después de la hecatombe anterior. Pero entiendo que es un paso que he de afrontar. Aunque físicamente no me encuentre en el mejor momento. Así pues, el próximo lunes 28 de octubre, tengo parada y fonda con pensión completa de nuevo en el quirófano y después en la UCI. 

Por mi propio bien y el de las personas que me rodean, intento tomármelo con humor. Cuando la cirujano me explicó que había que hacerlo lo antes posible, entraron en acción mis dotes brujiles, y supe que sería el 28. Ese día era el cumpleaños de mi padre. Así pues, cuando me llamó para informarme de la fecha elegida, no puede hacer otra cosa que sonreír.

Voy a preparar la maleta, echaré unos camisones, la bolsa de aseso y mi mejor versión, a ver si esta vez, todo sale según lo establecido.

Esta melodía me llena de energía y como dice su letra, todo saldrá bien y tarde o temprano, yo conseguiré mi sueño de vivir junto a la montaña.

Continuará...


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.







viernes, 18 de octubre de 2019

SoRPReSaS Te Da La ViDa.






Ayer al despertar pensé que seria otro día como el anterior, que me dolería todo el cuerpo debido a un catarro que nadie sabe de dónde a venido, y que se debe a que mis defensas están muy bajas y cazan al vuelo todo aquello que no deben cazar.

Como otros muchos días, tenía cita en el hospital a si que allí me fui. Al ir buscando mi consulta por el pasillo, vi de reojo una figura vestida de negro, con la cabeza gacha, mirando ensimismado su ordenador. Dí un paso hacia delante para continuar mi camino, pero entonces me percaté de que el perfil y el flequillo de aquel sacerdote, me era muy conocido. Inmediatamente sonreí y pensé que no podía ser él. Retrocedí un paso y de broma le dije, --Buenos días padre, ¿cómo está usted? El cura en cuestión, se volvió hacia mí y con una amplia sonrisa me dio dos enormes besos.


El día que había amanecido anodino, se convirtió de éste modo en un día especial, lleno de luz y de color, al aparecer de manera improvisada uno de mis más antiguos amigos. Veinticinco años después sigue conservando un sentido del humor voraz, que no deja títere con cabeza, incluyendo a él mismo. Nunca he conocido a nadie que se ría tanto de su propia persona.

Pasamos la mañana juntos, entre broma y broma esperando que nos llamaran para pasar a nuestras respectivas consultas. Una vez terminadas nuestras tareas hospitalarias, nos fuimos agarrados del  brazo a tomar un café. Nos reímos muchísimo contándonos nuestras múltiples dolencias, me enseñó algunos de sus últimos dibujos y nos intercambiamos una receta de lentejas. Es imposible estar con él y permanecer serio o negativo, y a pesar de ocupar un alto cargo dentro de la Iglesia, sigue siendo tan sencillo y cercano como cuando nos conocimos comenzando los estudios.

Le conté que próximamente volverán a operarme, y me dijo me iban que me iban a dejar "divina de la muerte", mucho más de lo que la estaba.

Por eso, nunca deis por sentado, que el día de hoy no puede sorprenderos, porque probablemente os equivoquéis.

Felices y numerosas equivocaciones.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.


miércoles, 17 de julio de 2019

El PRiMeR SeMeSTRe .

Siempre hay historias por contar, reales o ficticias, verdaderas o falsas pero que nos sirven de distracción.

Historias sanas que nos ayudan o menos sanas que dejan al descubierto nuestros anhelos. Pero siempre creadas a partir de la misma base: una consecución de letras e ideas que desembocan en un texto.


Hoy mi reflexión gira sobre la idea de que el primer semestre del año llega a su fin y mientras estoy en la cocina, voy haciendo balance.

Me encuentro preparando una empanada para la cena escuchando  música. Esperamos a dos amigas que vienen a cenar, cada una traerá algo para picar y sin duda, pasaremos un rato agradable.

Y mientras barnizo la empanada con el huevo batido pienso en lo afortunada que soy, por la familia y los amigos que tengo. Es cierto que vuelvo a tener cáncer, pero eso no me impide ver el resto de mis "activos" y creo que la balanza se decanta hacia el lado de todas las cosas buenas que me rodean.

También es cierto que no ha sido un semestre fácil, comenzó con el deceso de dos amigos muy queridos, continuó con el diagnostico del nuevo tumor y siguió con los nuevos tratamientos de quimioterapia.

Pero entre tanto, organizamos una fiesta preciosa, llena de cariño y de agradecimiento a la vida y a todas las personas que nos rodean. Celebramos nuestra boda y el bautizo de nuestros hijos rodeados de familia y amigos. Esto nos dio la fuerza suficiente para comenzar de nuevo con los tratamientos venideros. Ya sabéis que mi lema es "luchar por la vida" y en ello me hallo. Y así van transcurriendo mis días, unos malos sufriendo los efectos secundarios producidos por los fármacos y otros días más llevaderos que me permiten hacer pequeñas cosas. 

Y aunque la vida me frene de nuevo yo voy buscando la energía positiva que me permita sobrevolar los días con sus diferentes desencuentros.

Ahora toca comenzar semestre nuevo, con la firme esperanza de que sea mucho mejor que el que se marcha.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.



miércoles, 12 de junio de 2019

AcEptAcIOn.






Últimamente me han preguntado en  varias ocasiones cómo se afronta una recidiva y la verdad, es que no sé muy bien qué contestar. Porque aunque soy plenamente consciente de lo que me ocurre, a veces, me parece contemplar la situación de lejos. Como si fuera el espectador de una pésima película y pudiera escapar de ella con apagar la televisión. Supongo que la mente utiliza sus propios recursos para hacer más llevadera cada situación. Y que estos no son ni buenos ni malos mientras nos sean válidos.

En mi caso al recibir la noticia ha surgido la sorpresa, la incredulidad, la negación y después la aceptación, aunque al principio haya sido a regañadientes. Pero aceptación al fin y al cabo.

Aceptación para admitir su vuelta y sus consecuencias. Después de un año limpia nadie se lo esperaba, ni el cuadro médico ni yo. Pero lo cierto es que ha venido y hay que hacerle frente.

Aceptación para someterme de nuevo a la quimioterapia y a sus efectos. Igual de nocivos como conocidos. Porque el que tenga conocimiento de todo a lo que me enfrento no alivia los síntomas.

Aceptación y valor para reconocer que la vida me para de nuevo. Que ahora que comenzaba a recuperarme de los tratamientos anteriores he de volver a empezar y aparcar de nuevo los planes de futuro. 

Aceptación y confianza en que si fui capaz de reponerme la vez anterior, ahora que la afectación es menor, también lo conseguiré.

Aceptación de que vendrán días malos y que aún así, el número de días buenos es mayor. Conozco el proceso y sé que en los próximos meses tal vez haya muchos días malos producidos por la medicación, pero también podré disfrutar de otros muchos días soleados.

Aceptación para recorrer los caminos torcidos que tiene la vida y disfrutar cuando nos encontramos un tramo recto y llano. No todos son renglones torcidos, aunque algunos días nos lo parezca. 

Aceptación para conseguir esa paz interior tan necesaria y poder ser feliz a pesar del cáncer. Sin esa tranquilidad interior nunca seré capaz de disfrutar ni de hacer frente a la enfermedad. Es algo primordial en todo proceso.

ACEPTACIÓN. Palabra clave en muchos momentos de nuestra vida, da igual cuál sea nuestra situación.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.

domingo, 19 de mayo de 2019

Ser o no Ser FUERTE.





El ser humano tiende por defecto a etiquetar a sus semejantes, como si el acto de colgar sus congéneres fuese el deporte general apto para todos los públicos.

En este deporte existen varias categorías, asignadas por el siempre dedo observador del prójimo. Así encontraremos el individuo Fuerte, al Débil, al carismático.

A tenor del mismo criterio, las competiciones las ganarán siempre los individuos más fuertes, porque son según ellos los más luchadores.

Pero qué implica esa etiqueta de fuerza? Todo el mundo es consciente de lo que significa? Es fácil etiquetar y difícil cumplir las expectativa, porque todos los días no nos sentimos tan fuertes ni tan luchadores.

Ser fuerte implica batallar contra nuestros propios demonios y evitar en la medida de lo posible que nos gobiernen.

Para ser fuerte hay que tener uno motivo, igual que para levantarse cada mañana.  Un motivo individual y personal que cada uno ha de buscar. En mi caso os diré que mi principal motivo soy yo misma, que deseo seguir viviendo para continuar aprendiendo y cumpliendo  mis sueños. Y después en segundo lugar, se encuentra mi familia, tengo la intención de pasar el mayor tiempo posible con la gente que quiero. 

Ese motivo individual e intransferible es el motor de nuestra existencia, de dónde bebemos la energía necesaria para hacer frente a la vida.


                               Paula CRuZ Gutiérrez.

viernes, 10 de mayo de 2019

Hoy.

El sábado día cuatro celebramos una gran fiesta, acompañados por familiares y amigos. Acabamos el día agotados, pero rebosantes de felicidad, llenos de abrazos y de besos.

Este texto lo escribí el martes siguiente, justo antes de comenzar de nuevo con los ciclos de quimioterapia.



Hoy primer es el primer día del nuevo ciclo y de la nueva era. Del los nuevos fármacos de quimioterapia y de hacer frente al  cáncer otra vez.

Hoy comienza todo de nuevo.

Pero también es cierto que es un comienzo distinto, mucho mejor que el anterior. Físicamente me encuentro bien y psicológicamente también, lo que no implica que vengan días malos.

Pero hoy sé que aunque camino por la cuerda floja, piso con firmeza, arropada por toda la gente que me espera abajo, sujetando la red por si me caigo y han de recoger mis pedacitos. Con su apoyo transformado en pegamento, seremos capaces de volver a unir las piezas de mi puzzle. Unas piezas que aveces son tan diminutas que se cuelan por los huecos de la red.

Un puzzle roto y recompuesto en demasiadas ocasiones y que cada vez que se recompone, dista mucho de parecerse a la versión anterior. Pero así es la vida, una concatenación de acontecimientos que hay que ir hilvanando con sumo cuidado, para que el tejido resista nuevos pespuntes y el hilo no lo desgarre. Un zurcir continuo en busca de arreglar los rotos que la vida nos va regalado.

Un camino difícil que hemos de ir transitando con pies de plomo y con alas de ángel.


                                                                     Paula CRuZ Gutiérrez.

lunes, 6 de mayo de 2019

La Orquídea.




Hace dos meses mi amigo falleció a causa de un tumor cerebral, hecho que me constriño y afectó profundamente. Durante veinticinco años había tenido una floristería preciosa, que tuvo que traspasar el año pasado, a causa de su enfermedad.

El me conocía bien y sabía que una de mis flores preferidas es la orquídea, por eso cuando nos casamos por lo civil Julián y yo, se presentó en casa con una caja llena de unas espectaculares orquídeas que había encargado ex profeso para la ocasión. Con ellas nos decoró toda la casa.

Dos años antes, en unas vacaciones en Portugal, mientras paseábamos por las calles de Ovidos, una mariposa enorme y preciosa se posó en su mano, parecía encontrarse tan a gusto allí, que permaneció tanto tiempo como para permitirme sacar la cámara de fotos y fotografiarlos a los dos tranquilamente. Hoy esa fotografía continúa colgada en nuestro salón.

Nunca le hablé de que habíamos pensado volver a casarnos y de la fiesta que estábamos organizando, ni siquiera de mi deseo de que él fuera mi padrino, porque ya no se encontraba bien. Falleció sin saber que me casaba de nuevo.

Un día antes de la boda, una amiga de mi madre me trajo como regalo una orquídea con dos ramas enormes de flores blancas. Venía acompañada por una mariposa amarilla.


Hasta aquí todo podría parecer normal. Recogí la orquídea de casa de mi madre y la llevé a la nuestra, allí la dejé sobre la mesa del corredor frente al gran ventanal. No fue hasta un rato después, cuando volví a pasar por delante de ella, cuando vi el nombre de la floristería que figuraba en la etiqueta. Enmudecí, me llevé la mano a la boca y comencé a llorar desconsoladamente. Había descubierto quién me la enviaba en realidad. Es fácil que haya cientos de floristerías en Madrid, pero aquella orquídea con su mariposa habían sido compradas en la floristería de mi amigo.


Entonces comprendí que Isi había utilizado a Conchita como emisaria para hacerme llegar su mensaje. Este no era otro que tranquilizarme y decirme que estaba a mi lado y que siempre lo estaría, aunque físicamente no pudiera estar junto a mí.

Ahora que ha vuelto el cáncer y que mañana comienzo con la quimio de nuevo, su presencia me consuela y me da la fuerza  necesaria para continuar.

No importa que ya no pueda ver su rostro ni escuchar su voz, porque en mi corazón sigo sintiendo todo su amor.



                                                                      Paula CRuz Gutiérrez. 


miércoles, 6 de marzo de 2019

Mi Ángel volador.


Al comienzo de la semana, nada presagiaba la tormenta que se avecinaba.  Cierto es, que el horizonte yacía plagado de grandes nubarrones, negros como el carbón, que nos amenazaban con descargar su agua llena de furia. Pero cuándo se producirían dichas precipitaciones era algo incierto y a la vez inquietante, porque podrían llegar mañana o dentro de un mes. 

Pero el martes después de comer llegó el huracán, que me arrasó por completo. La noticia me dejó helada. Mi mente en ese momento fue incapaz de gestionar la noticia, por eso, tras colgar el teléfono seguí con la tarea que estaba realizando. Necesité un rato para asimilar el mazazo.

Más pronto que tarde, mi amigo ha partido hacia esa dimensión de la que todos venimos y a la que todos volveremos. Aunque creo firmemente que todos tenemos nuestro tiempo y nuestro lugar aquí, hoy eso no me consuela. 

He de reconocer que el miedo a morir yo, ha sido ínfimo al lado del miedo que me producía pensar que tú podías fallecer. He llorado por ti muchas más veces de lo que lo he hecho por mí misma.

Te has ido en paz, decidiendo hasta el último momento tu destino. Hacia tiempo que deseabas marcharte para descansar.

Ahora ya vuelas liviano.

Te imagino surcando el cielo, como un águila que aprovecha la corriente de aire para subir y bajar sin esfuerzo. Esa enorme corriente la hemos creado para ti todos tus seres queridos, que te empujamos hacia arriba y te deseamos el mejor de los viajes.

Te visualizo planeando sobre las cumbres, sobrevolando las nubes, protegiéndonos desde allí arriba. Enviándonos el consuelo que nos falta para continuar sin ti.

Aquí sentada frente al enorme ojo de pez, contemplo absorta el cascarón vacío que era el cuerpo de mi amigo, me parece mentira que se halla ido. Pienso que la vida es injusta. Y me enfado con ella, porque al final nos ha separado cuando más nos necesitábamos. Me hubiera gustado poder acompañarte y ayudarte más, pero yo tenía que hacer frente a mi propio proceso. Entonces me pregunto porqué yo he conseguido superarlo y tú no. Una pregunta para la que nunca obtendré respuesta.

Hasta que volvamos a vernos seguiré con aquellas pequeñas cosas que siempre me han recordado a ti: tus carreras para darme un beso, las flores de malva, tu enorme sofá que nos engullía junto a un café, la parra de mi patio regalo tuyo en uno de mis cumpleaños, tus palabras y consejos o las canciones de cierto cantante al que detestabas.

Recordaré las cenas de ensaladas y melón con jamón sentada en el columpio del patio, o las charlas en la escalinata delantera de tu casa.

Cualquier excusa es buena, porque son tantas cosas...

Descansa en paz mi amor, vivirás eternamente en mi corazón y siempre seré tu Pauli.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 14 de febrero de 2019

TaN SoLo aCoMPáÑaMe.


Acompáñame en silencio, dame la mano, lloremos juntos o riámonos si es necesario. Cuéntame cuentos, historias que me lleven lejos.

Dame un beso, acaríciame el alma con un abrazo. Unicamente necesito sentir tu apoyo. 

Espera a que yo hable y si no me apetece contarte nada, respeta mi silencio. Cuando esté preparado lo haré y te contaré historia de risa y de miedo.

Tal vez no me apetezca verte, todos necesitamos tiempo para aceptar nuestra situación, si es así respeta mi decisión. Recuérdame siempre como era, medio loco o medio cuerdo.

Y cuando nos veamos, evita decirme que sea fuerte, que tenga ánimo, que he de luchar o que voy a tener suerte. Estas palabras me hieren profundamente. Nadie mejor que yo sabe lo que tengo que hacer, otra cosa es que pueda o sepa hacerlo. 

Aunque lo intentes nunca sabrás cuál es mi situación, qué siente mi cuerpo, cuáles son mis miedos, ni qué atormenta mi corazón. Para saberlo has de estar en mi lugar. No me digas que te imaginas cuanto sufro.

Piensa antes de hablar lo que vas a contarme, no parlotees tan sólo por romper el silencio. A veces, el silencio dice mucho más que las palabras.



                                                                                                               Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 7 de febrero de 2019

La Montaña Nevada.


Camino del hospital contemplo las montañas nevadas del horizonte.

Entonces pienso que tal vez los seres queridos que se van moran allí. Porque ellos ascienden y  a nosotros nos dejan aquí abajo congelados por su pérdida.

Hoy la serenidad junto con la aceptación han vuelto.

Querido amig@, gracias por compartir conmigo tantos años, risas, abrazos y llantos. Aunque me hubiera gustado pasar más tiempo a tu lado, estoy feliz por el tiempo que hemos compartido, estar junto a tí siempre fue fructífero.

Te envío toda la luz y el amor que soy capaz de recoger, a los que acompaña mi mayor deseo de que continúes tu camino feliz. Que tu alma siga evolucionado.

No tengas miedo, porque las buenas personas no han de tenerlo, y tú sin duda, lo has sido.

Prometo recordarte con una enorme sonrisa, aquella que siempre afloraba cuando estábamos juntos, entre problemas y bromas, entre confidencias y besos.

Dicen que la muerte solo arrebata la vida, porque el amor nada ni nadie nos lo puede quitar.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.



miércoles, 9 de enero de 2019

Los Reyes Magos.



El 6 de enero se celebra en España el día de los Reyes Magos.


Tradicionalmente, la noche anterior los reyes con sus camellos visitan todas las casas del país entregando regalos a niños y mayores.

Para los niños es algo emocionante, primero escribiendo las cartas y después esperando a que les cumplan sus peticiones. y a los mayores nos basta con aguantar el tipo mientras los niños nos interrogan con su batalla de preguntas.

Para mí, es una fecha especial. Éste año se cumplen dos años desde que desperté del coma inducido.

Tras dos intervenciones quirúrgicas, una peritonitis y dos días en paro multiorgánico, comencé a reaccionar y el equipo médico procedió a retirarme la sedación.

Tal vez haya sido el mejor regalo de reyes que hayamos tenido mi familia y yo misma, aunque en ése momento no fuese consciente de ello. Un regalo envuelto en forma de  nueva vida, otra oportunidad para aprovechar y hacer las cosas mejor que la vez anterior. Comenzar a ser una persona consciente.

Por eso, cuando llega éste día, les pido salud para todas aquellas personas a las que quiero, que son muchas. Que nos protejan de todo aquello que no podamos superar, porque sin duda todos tendremos baches por el camino.

Hoy hemos puesto una vela y les he soplado mi deseo. Estoy segura de que me concederán éste pequeño deseo. Un millón de gracias por ello.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

viernes, 21 de diciembre de 2018

FELICES FIESTAS.





Eransé que te eran unos días especiales que habitaban el final del mes de diciembre.

Estos días eran las estrellas del año, pero eso no significaba que fueran queridos por todos, ni todo el mundo apreciara su luz.

Días fabricados con comidas interminables, con reencuentros de familias y amigos, de vacaciones escolares y de anuncios de turrón.

Eran días amables en unos casos y convulsos en otros. Pero siempre, eran incapaces de pasar inadvertidos.

A medida que se iban acercando, la población se preparaba para las numerosas celebraciones que estaban por llegar. Unos lo hacían cargados de ilusión y otros de resignación.

En todo caso, cada uno ha de intentar ser coherente con sigo mismo y disfrutar allí donde y con quien se encuentre.

Deseo felicitaros las fiestas, si os gustan éstas fechas como si no, si  estáis sanos como enfermos, si vais a pasarlas solos o acompañados. Espero que seáis felices éstos días, al igual que el resto del año.

Un abrazo a todos y Feliz Año Nuevo.



                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.