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viernes, 25 de octubre de 2019

PRoXiMa PaRaDa.




A raíz de los resultados obtenidos en las últimas pruebas, mi tren tiene una nueva parada, lo que los médicos llaman Rescate Quirúrgico. Que no es otra cosa, que volver a pasar por el quirófano.

La metástasis ha desaparecido y de los diferentes tumores que había de distintos tamaños, que afectaban a varios órganos, tan sólo quedan dos pequeñas manchas que hay que eliminar. Como los ciclos de quimioterapia han sido fuertes y yo estoy bastante debilucha, la mejor opción para eliminarlos es la vía quirúrgica. Y de paso si se puede, arreglarme la gran hernia que me produjeron las intervenciones anteriores. 

Mentiría si dijera que me apetece volver a ponerme en manos de los cirujanos, máxime, después de la hecatombe anterior. Pero entiendo que es un paso que he de afrontar. Aunque físicamente no me encuentre en el mejor momento. Así pues, el próximo lunes 28 de octubre, tengo parada y fonda con pensión completa de nuevo en el quirófano y después en la UCI. 

Por mi propio bien y el de las personas que me rodean, intento tomármelo con humor. Cuando la cirujano me explicó que había que hacerlo lo antes posible, entraron en acción mis dotes brujiles, y supe que sería el 28. Ese día era el cumpleaños de mi padre. Así pues, cuando me llamó para informarme de la fecha elegida, no puede hacer otra cosa que sonreír.

Voy a preparar la maleta, echaré unos camisones, la bolsa de aseso y mi mejor versión, a ver si esta vez, todo sale según lo establecido.

Esta melodía me llena de energía y como dice su letra, todo saldrá bien y tarde o temprano, yo conseguiré mi sueño de vivir junto a la montaña.

Continuará...


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.







miércoles, 17 de julio de 2019

El PRiMeR SeMeSTRe .

Siempre hay historias por contar, reales o ficticias, verdaderas o falsas pero que nos sirven de distracción.

Historias sanas que nos ayudan o menos sanas que dejan al descubierto nuestros anhelos. Pero siempre creadas a partir de la misma base: una consecución de letras e ideas que desembocan en un texto.


Hoy mi reflexión gira sobre la idea de que el primer semestre del año llega a su fin y mientras estoy en la cocina, voy haciendo balance.

Me encuentro preparando una empanada para la cena escuchando  música. Esperamos a dos amigas que vienen a cenar, cada una traerá algo para picar y sin duda, pasaremos un rato agradable.

Y mientras barnizo la empanada con el huevo batido pienso en lo afortunada que soy, por la familia y los amigos que tengo. Es cierto que vuelvo a tener cáncer, pero eso no me impide ver el resto de mis "activos" y creo que la balanza se decanta hacia el lado de todas las cosas buenas que me rodean.

También es cierto que no ha sido un semestre fácil, comenzó con el deceso de dos amigos muy queridos, continuó con el diagnostico del nuevo tumor y siguió con los nuevos tratamientos de quimioterapia.

Pero entre tanto, organizamos una fiesta preciosa, llena de cariño y de agradecimiento a la vida y a todas las personas que nos rodean. Celebramos nuestra boda y el bautizo de nuestros hijos rodeados de familia y amigos. Esto nos dio la fuerza suficiente para comenzar de nuevo con los tratamientos venideros. Ya sabéis que mi lema es "luchar por la vida" y en ello me hallo. Y así van transcurriendo mis días, unos malos sufriendo los efectos secundarios producidos por los fármacos y otros días más llevaderos que me permiten hacer pequeñas cosas. 

Y aunque la vida me frene de nuevo yo voy buscando la energía positiva que me permita sobrevolar los días con sus diferentes desencuentros.

Ahora toca comenzar semestre nuevo, con la firme esperanza de que sea mucho mejor que el que se marcha.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.



jueves, 14 de febrero de 2019

TaN SoLo aCoMPáÑaMe.


Acompáñame en silencio, dame la mano, lloremos juntos o riámonos si es necesario. Cuéntame cuentos, historias que me lleven lejos.

Dame un beso, acaríciame el alma con un abrazo. Unicamente necesito sentir tu apoyo. 

Espera a que yo hable y si no me apetece contarte nada, respeta mi silencio. Cuando esté preparado lo haré y te contaré historia de risa y de miedo.

Tal vez no me apetezca verte, todos necesitamos tiempo para aceptar nuestra situación, si es así respeta mi decisión. Recuérdame siempre como era, medio loco o medio cuerdo.

Y cuando nos veamos, evita decirme que sea fuerte, que tenga ánimo, que he de luchar o que voy a tener suerte. Estas palabras me hieren profundamente. Nadie mejor que yo sabe lo que tengo que hacer, otra cosa es que pueda o sepa hacerlo. 

Aunque lo intentes nunca sabrás cuál es mi situación, qué siente mi cuerpo, cuáles son mis miedos, ni qué atormenta mi corazón. Para saberlo has de estar en mi lugar. No me digas que te imaginas cuanto sufro.

Piensa antes de hablar lo que vas a contarme, no parlotees tan sólo por romper el silencio. A veces, el silencio dice mucho más que las palabras.



                                                                                                               Paula Cruz Gutiérrez.

viernes, 19 de octubre de 2018

NueSTRo aPoYo.





Una vela necesita viento para poder hincharse, pero también necesita estar fuertemente amarrada a un buen mástil. De la misma forma que éste, necesita estar anclado en un buen barco para no caerse. 

Ese mástil al que tan fuerte nos aferramos, es siempre a la persona que más cerca tenemos.

Para un enfermo es muy importante tener al lado a una persona en la que apoyarse, aunque a veces esa convivencia no se desarrolle de la manera más sencilla. Son muchos los malos días y los desalientos. Pero también son muchos los buenos momentos,  las superaciones y los retos. 

Gracias a ese apoyo he podido hincharme con los nuevos vientos. En nuestro caso, lo más importante es que nuestro barco ha sabido sortear las fuertes olas del temporal que nos azotó, tormenta que llegó de improviso y que nos obligó a cambiar de rumbo y sortear las fuertes olas que nos inundaban. Hemos conseguido que tanto nuestra familia como nuestros amigos permanezcan a bordo, eso sí, algunos con fuertes mareos. Pero continúan ahí, apoyándonos como el primer día.


Entre los retos de la tormenta, el mar siempre nos trae tablas a las que aferrarnos, tablas conocidas o desconocidas que aparecen de pronto trayendo luz.

Nosotros continuamos llevando a bordo a esos dos pequeños botes que son nuestros hijos, creciendo y amenazando con capitanear el barco cualquier día de éstos.

El tiempo y la mar nos están llevando a un puerto seguro.






                                                                                                 Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 11 de junio de 2018

Y Pensar Y Pensar.




Cuando el ser humano tiene algo entre manos, ya sean quehaceres o un problema, tiende a pensar demasiado en ello. Suele darle mil y una vueltas a la cabeza intentando encontrar la mejor solución

En muchas ocasiones, ese tanto pensar, nos lleva a un estado emocional complicado, lleno de nervios, de pensamientos negativos, de falta de sueño y desembocamos en un callejón sin salida, del que nos cuesta salir más que del propio problema.

Por ello, es importante intentar distanciarnos todo lo que podamos de la situación, para poder verla desde otra perspectiva más clara.

En algunas ocasiones, la solución la tenemos frente a nosotros, pero no la vemos porque no nos detenemos a mirar. Cuando digo "mirar" me refiero a ver dentro de nosotros. A dejarnos llevar y sentir lo que realmente queremos y que nuestro interior muchas veces nos grita, pero en pocas ocasiones le hacemos caso. Nos han enseñado a ser racionales, alegando que ser sentimentales era cosa de débiles. 

Pero no es síntoma de debilidad, sino de fortaleza, el aceptar que cuando tenemos "algo" serio que resolver y no sabemos o no encontramos la solución, lo más adecuado es aceptarlo y dejar que se resuelva solo. Muchas veces, al soltar "el problema", en el momento más inesperado nos llega esa solución tan esperada.

Y sé que muchos estaréis pensando ¿cómo voy a hacer eso? ¿cómo me olvido de este problema que me quita el sueño?.

No es cuestión de olvidar, sino de dejarlo apartado durante un período prudente de tiempo, confiando que el universo nos enviará la respuesta. Respuesta que a veces llega a través de un sueño o de "algo" que oímos y que nos hace reflexionar.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.



jueves, 7 de junio de 2018

Un Camino Plagado de Amor.





Hoy hace cincuenta años, que vine al mundo. Para mis padres fue una gran desilusión, porque esperaban encarecidamente que su primogénito fuese un varón. Pero, aparecí yo.

La educación severa en casa, no era otra cosa, que un aliciente más para aumentar mi rebeldía. Eran frecuentes las broncas por no querer acatar sin más explicación el "porque yo lo digo".

La vida y yo hemos sido amigas, unas veces ella decidía llevarme por unos caminos y en otras ocasiones lo hacía yo. Unas veces se equivocaba ella y yo.

He estudiado lo que he querido, trabajado en museos maravillosos, he viajado a lugares preciosos, he conducido a 200 por hora, he saltado en paracaídas y otras mil cosas más. Pero sobre todo, he conocido gente maravillosa que me ha enseñado muchas cosas y me ha hecho feliz.

Y aquí continúo, una vez salvado el mayor escollo que pudo presentarse y del que no había camino de salida, salvo el camino que yo me inventé. Un camino duro, pero también repleto de risas, de abrazos y consuelos, de miles de frases de ánimo. Un camino plagado de amor.

El amor de gente conocida y desconocida que ha estado ahí apoyándome aún sin conocerme. Entre todos me habéis enviado la energía que tanto necesitaba. 

Una energía que traspasa las barreras del tiempo y del espacio.

Una energía que me anima a seguir adelante, porque si caigo se que alguien estará ahí para recogerme.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.



¡¡¡Cincuenta Años!!!





Mañana cumplo 50 años, es una cifra para celebrar, pero realmente mi cumpleaños importante fue el año pasado. Los 49 supusieron conseguir un auténtico logro, estar viva. 

Siento que la vida me ha dado una nueva oportunidad, que quiero aprovechar al máximo. Los acontecimientos vividos me han hecho recapitular y ver la vida con otros ojos, creo que ahora mi mirada es mucho más clara. 

He vuelto a recuperar esa mirada interior que los últimos años había perdido y que tanta falta me hacía. He retomado mis estudios de Metafísica que tanto me gustaban y que tanta paz interior me aportaban. Intento aprender todos y cada uno de los días algo nuevo, que me aporte algo especial a mí y de paso a los demás.

Son muchos los retos que me quedan por cumplir, no soy persona que se conforme con poco, realmente nunca lo fui. Principalmente el intentar superar las grandes secuelas que me han quedado. Y aunque no es fácil conseguir cumplir los sueños, pero creo que lo importante es el camino que nos lleva hasta ellos. Si uno está dispuesto a aprender, es muy fácil conseguirlo, porque la vida todos los días nos pone pruebas grandes o pequeñas.  

La rutina es una palabra que no existe en mi vocabulario, hacer todos los días lo mismo o tener las mismas cortinas durante veinte años es algo que me aburre sobremanera. Me gustan los cambios, los viajes, las personas y los colores vivos.

Durante estos cincuenta años, he ido acumulando datos y más datos en mi cerebro. Han ido llegando con los estudios, las lecturas o con la vida misma. Mi marido se ríe e incluso me hace bromas cuando digo que tengo la cabeza repleta de datos inútiles, que de vez en cuando me salen a la luz y me sirven para algo. El resto del año están ahí apartados en un cubículo de mi cerebro sin ocupar demasiado espacio. Son como mi fondo de armario.

Otra cosa que me ha servido mucho para salir a flote, ha sido mi sentido del humor y mi tendencia a la ironía. Algo que he heredado  sin lugar a dudas, de mi abuelo materno. La enfermedad y los malos ratos no me han quitado las ganas de sonreír, más bien al contrario, porque ahora sonrío mucho más.

¿Y qué deciros más sobre mí?. 

Creo que a lo largo de éstos casi dos años, me habéis ido conociendo a través de mis palabras y mis pensamientos.

Tan sólo decir, que espero cumplir otros cincuenta años y como dicen las señoras mayores de la mancha, que vosotros los veáis.

Un beso para todos y muchas gracias por estar ahí.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 24 de abril de 2018

Dónde MIs Pasos Me LLeven.


Hoy mis pasos comienzan caminar hacia otro lado. Iré donde mis pies me lleven y mi alma me aconseje.

Después de 25 ciclos oncológicos mis tratamientos se terminan.

Ahora  mis trayectos dejarán de ser de 21 días, para convertirse en lo largos o cortos que yo desee. Sin prisas, porque ya no existen plazos que cumplir.

Acaba una etapa larga de 21 meses, cuando en realidad, los médicos sólo me daban 3.

Se dice que cuando uno es consciente de lo que es y de lo que quiere y comienza a utilizar su mente como medicina, para poder recuperarse ha de empeorar antes.



Partí de una situación tan nefasta y empeoré tanto que morí. 




Decidí que para poder seguir caminando juntos, mi cuerpo debía librarse de todo aquello que nos producía dolor. Tomé la decisión de abandonarlo, con la idea de volver cuando él se hubiese desecho de todo aquello que nos contaminaba y nos impedía avanzar. Afortunadamente, sólo tardó un día en librarse de todo lo malo y el equipo médico mientras tanto decidió esperar, desconozco el motivo por el cual decidieron no desconectarme y esperar.



Y gracias a las cientos de personas en todo el mundo que pidieron al universo que me curara, que rezaron por mí, que me pusieron velas y que me hicieron reiki a distancia. 

Fue tan grande bola de energía enviada, que me levantó hacia arriba de nuevo. Quiero recordar a una pobre monja de Costa Rica que al intentar hacerme reiki se asustó, porque yo era la luz más grande y más brillante que nunca había visto y se aterró. Pero aun así, tuvo el valor de volver e intentarlo de nuevo para ayudarme.

Somos mente y energía, nunca lo olvidéis.


Y entonces una vez mi cuerpo limpio y llena de energía renovada, volví y los médicos dijeron que había resucitado. 


A mi vuelta, mi mundo había desaparecido bajo un enorme terremoto  que lo había arrasado todo.  Y desde ese punto de no retorno, sin ni tan siquiera fuerzas ni cimientos, tuve que empezar de nuevo, a hilarme una vida nueva. Ni mejor ni peor, sencillamente distinta a la que tenía. 

¿Cómo pueden pretender algunas personas, que piense y actúe como antes?.

Aquella Paula se fue para no volver y quedó bien enterrada entre los escombros del pasado.  Ahora hay otra persona que sabe bien lo que es perder y ganar, que sabe bien lo que  es esforzarse para alcanzar su meta. Que no le tiene miedo a nada ni a nadie. Que cree firmemente que si de verdad sentimos y deseamos algo, podemos conseguir todo lo que nos propongamos. No existen los ni límites ni las metas.

Al levantarme del sillón e ir a coger mi bolso después de acabar el ciclo, me ha ocurrido algo muy especial. Allí de pié en la pequeña sala donde tantas horas he pasado, de repente, me ha invadido una sensación inmensa de gratitud. Ha sido tan fuerte, que he tenido la sensación de flotar girando sobre mi propio eje. En ese momento, he recogido todo el amor que he sido capaz y se le he ofrecido en forma de agradecimiento  a la sala y a sus compañeras, todas partícipes por igual de mis tratamientos. Con todo mi amor le he dado las gracias y me he despedido de ella para siempre, porque sé, que nunca volveré a necesitarla.

A partir de ahora, tan sólo volveré al hospital a las revisiones y a saludar a esos dos grandes equipos de la UCI y de  la UCO a los que nunca seré capaz de darles suficientemente las gracias por haber confiado en mí, aun en los peores momentos.

Hoy todos me han felicitado y se han despedido de mí con besos y abrazos.

Termina un camino y comienza otro con destino... a la VIDA.

Espero que todos me acompañéis.

Un millón de besos.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.









sábado, 10 de febrero de 2018

Atrévete.


Esta vez he copiado algunas palabras de un texto que me ha gustado mucho, del blog de Elida Peñalver. Dicen así:

Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, a aprender más, a hacer más y a ser mejores... entonces eres un líder.

Este mundo necesita más líderes y menos personas que nos limiten y paralicen. Necesitamos gente que nos ayude a soñar, en casa, en el trabajo, con los amigos, en la calle. 

Este mundo necesita más jefes, más padres, más madres, más amigos, más vecinos,... que impulsen a los que caminan a su lado a soñar, a aprender, a hacer cosas nuevas y a dar su mejor versión.

Pero tened cuidado y desconfiad de todos aquellos que hablan y hablan y no predican con el ejemplo. Esos no son líderes sino charlatanes.

Para ser un buen líder tienes que hacerlo tú primero. Así que atreverse a soñar, a aprender, a hacer cosas diferentes, hay que atreverse a perder el miedo, al qué dirán, a yo no sé o yo no puedo hacer eso. Claro que podemos si dejamos de lado todo aquello que nos ata y nos impide avanzar.

Piensa por un momento que se cumple el mayor de tus sueños, que es por ejemplo, viajar a Africa para hacer un safari. Imagínate cómo te sentirías si estuvieras sentado en un todoterreno viendo de cerca a los leones y a los elefantes. ¿No te parece que tu corazón estaría radiante de felicidad? ¿Entonces, porqué no luchar por conseguir ese sueño si sabes que te haría realmente feliz?.

Nuestra cultura está basada en los miedos, miedo a que el niño se caiga, miedo a que piensen que soy un poco raro, miedo, miedo. Y con el miedo transcurre la vida y no conseguimos tener nada de todo aquello que realmente deseamos. Aquello con lo que soñamos despiertos una y tantas veces.

Nuestro amigo el miedo se busca aliados para tener más poder de convicción, entonces pensamos que nosotros no somos capaces de conseguir aquello, que nunca tendremos dinero, que nunca nos curaremos, que no somos lo suficientemente listos ni guapos y un sinfín de excusas más. Que lo único que hacen es paralizarnos y dejarnos anclados en el mismo lugar. Pobre de aquél que el día de su muerte se lamente de todo lo que no se atrevió a hacer. No me imagino nada más triste.

Pero  nosotros aún estamos a tiempo de cambiar, de ir introduciendo pequeños o grandes cambios en nuestra vida que nos permitan avanzar y ser felices. El mundo está lleno de oportunidades para quien salga a buscarlas.

!!!Amigos vámonos que aquí no hacemos nada!!!


                                                                Paula Cruz Gutiérrez.


jueves, 23 de noviembre de 2017

Mi MaMá TieNe CáNCeR.









Afrontar las cosas con la mayor normalidad posible es primordial.

No sobreproteger a nuestros hijos es necesario para que se conviertan en personas mentalmente sanas.

Esto último no implica que debamos dejar que se partan la cabeza, pero sí es cierto, que no pasa nada si se dan un golpe y los dejamos que se levanten solos. Tienen que aprender a caer y a levantarse sin que nosotros estemos allí en el papel de "salvadores".

Considero que si de pequeños nos les dejamos correr riesgos, asumirán que no correrlos es lo correcto y de mayores se comportarán de la misma forma.

Por suerte o por desgracia, según como lo interprete cada lector, una enfermedad grave en uno de los progenitores, obliga a los niños a madurar más deprisa. Comienzan a ver desde pequeños situaciones que tal vez no verían hasta que fueran mucho más mayores. 

Si a mi hijo alguien le pregunta qué le ocurre a su mamá, el responderá: pues mi mamá tiene cáncer. Contestará a la pregunta con la misma normalidad que quien contesta que su mamá tiene un catarro. Desde el principio de mi enfermedad, les hemos ido explicando lo que me ocurría, intentando en todo momento explicárselo con un vocabulario fácil que pudieran comprender.

Afortunadamente, mi hijo dentro de su inocencia, no asocia la palabra cáncer con muerte. Porque en éste caso yo no he fallecido.

La semana pasado tuve dos días muy malos, me sentía agotada. Mi cuerpo debía estar haciendo algún trabajo interior y destinaba toda su energía a curarse por dentro. De tal manera, que a mí físicamente no me quedaba energía.

El martes después de comer me eché la siesta para ver si descansaba. Cuando llegó mi hijo a despertarme me dí cuenta de que no podía moverme. Por más que lo intentaba, no podía mover las piernas ni los brazos de lo cansaba que estaba. Entonces, opté por decirle que le dijera a papá que no podía moverme y que llamara a la grúa. De ésta forma, él se fue contento a llamar deprisa a su padre. Yo podía haber optado por lamentarme porque no podía moverme y hacer un drama de todo aquello delante de él, sin embargo no quise. Cuando llegó mi marido me levantaron de la cama entre los dos entre risas y para él fue una cosa de lo más normal. Sin dramatismos ni victimismos.

Aunque los niños no han llegado a saber el alcance real de mi enfermedad, han sido conscientes en todo momento de que la cosas habían cambiado mucho. De que mamá necesitaba ayuda para poder hacer muchas cosas. Hay una enorme diferencia de ver a mamá siempre activa y de verla ahora durante tantos meses tumbada en el sofá. Ellos aunque sean pequeños saben que estoy enferma y me ofrecen su ayuda en todo momento.

Para mí eso es una grandisima satisfacción porque demuestra una cosa: todo lo que me quieren.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 7 de noviembre de 2017

Un día en el hospital no es un día cualquiera.


Si uno quiere tiene mil cosas por las que estar feliz. Millones de pequeños momentos que unidos conforman un día especial. Aunque el lugar donde se desarrolle ese día sea el hospital y venga cargado de cosas.

Hoy ha supuesto un madrugón para viajar a Madrid. Tenía programada una analítica, una radiografía, un TAC con dos contrastes, una consulta y el tratamiento correspondiente de cada veintiún días. Después vuelta a casa. 

La analítica y la radiología han salido bien y rápido. La chica que me ha hecho el TAC me ha dicho que me iba a sacar "guapa y limpia" y yo le he contestado con una sonrisa, que me parecía perfecto. Lo que peor llevo del TAC es tener que ir en ayunas, sin tan siquiera poder beber agua.

A la hora de la consulta, he tenido una conversación muy agradable y distendida con mi oncólogo, se ha ofrecido a ayudarme con un proyecto que tengo entre manos. Y con el equipo de enfermería de oncología más de lo mismo. El personal de la UCO es muy agradable y eso se agradece.

Después hemos ido a visitar al equipo de la UCI y se han alegrado mucho de verme, igual que yo a ellos. Les estoy muy agradecida, por haber luchado tanto por mí para sacarme adelante durante el mes que estuve allí ingresada.

Para celebrar el día nos hemos ido a comer al restaurante, yo me he comido una hamburguesa de pollo rica, rica. De regalo especial me he comprado el último cd de Bunbury.

Para terminar, vuelta al coche y vuelta a casa. Con la satisfacción de que todo ha ido bien y la tranquilidad que aporta tener el mejor equipo médico a mi disposición.

Lo mejor del día es volver a casa con una sonrisa en la cara.


                                                                                                               Paula Cruz Gutiérrez.




viernes, 3 de noviembre de 2017

Si NeCeSiTaS aPoYo BuSCaLo.



Se que todas las personas que tenemos a nuestro alrededor hacen un gran esfuerzo por entendernos. Pero es difícil saber lo que le ocurre al otro, si no estás en su misma situación. 

Por eso, es tan importante reunirnos con otras personas que tienen el mismo problema o enfermedad que nosotros. Si bien es cierto, que cada persona es un mundo y cada tratamiento otro, al final, los patrones entre nosotros son muy parecidos. Esto nos permite opinar sobre los síntomas de otros enfermos o que los otros opinen abiertamente sobre los nuestros. 

Entre nosotros es más fácil apoyarnos y darnos ánimos, al fin y al cabo, casi todos los enfermos de cáncer pasamos por los mismos tratamientos. En unos casos la quimioterapia es más fuerte o en otros lo es la radio. Pero aunque el número de sesiones oscile a favor de unos o de otros, los efectos secundarios son muy parecidos en todos los casos.

Hay días en los que el sol amanece nublado y nosotros con él. Esos días, lo mejor es buscar apoyo dentro de un grupo de enfermos que nos entienda y nos den los ánimos que necesitamos. Ellos mejor que nadie nos apoyarán para poder seguir nuestro duro camino.

Ese camino que amanece soleado muchos días y completamente nublado otros. Un camino complicado, que recorremos a grandes zancadas unos días, mientras que otros tan sólo alcanzamos a dar pequeños pasos.  

Siempre hay personas cerca dispuestas a ayudarnos, busquemos su apoyo cuando lo necesitemos, porque juntos es más fácil llegar un poco más lejos.

Yo pertenezco a dos colectivos, en ellos me apoyo unas veces  y animo a mis compañeros otras.


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 14 de septiembre de 2017

13 MeSeS.



Desde que estoy enferma pocas cosas puedo hacer yo sola, en la mayoría de los casos necesito ayuda o supervisión.

A la falta de fuerza generalizada en todo el cuerpo y los dolores en las articulaciones se une el problema de las lagunas mentales que de vez en cuando aparecen.

Estas lagunas se ponen de manifiesto en las situaciones más dispares y a la vez cotidianas, como ir a pagar la compra y no saber qué billetes debo entregar. Otras veces aparecen cuando mantengo una conversación con alguien y de repente, se lo que quiero expresar pero no sé decirlo. También me ocurre a la hora de escribir, muchas veces no se cómo se escribe la palabra que quiero poner y le tengo que preguntar a mi marido que me diga cómo se escribe.

Es una sensación muy extraña, ésta de tener que depender de otra persona para poder llevar una vida "normal". El "quiero" pero no "puedo". Esta situación hay días que se hace difícil de sobrellevar, máxime cuando has sido una persona tan activa como yo.

Que mi marido se ocupe de realizar casi todas las labores que habitualmente hacía yo, no deja de ser necesario y frustrante a la vez, porque indica claramente, que yo no estoy en condiciones de poder realizar muchas cosas, como vestirme o asearme sola.

El me pregunta y desde mi cuartel instalado en el sofá, yo le voy indicando qué hacer o cómo cocinar.

Así con éste ritmo, van pasando los meses y ya han transcurrido 13.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 12 de septiembre de 2017

OnCoFeLiCeS.


Una mañana se le ocurrió a M. Jesús Starlich, la psicóloga del centro social de Mota, la brillante idea de juntar a un grupo de enfermos oncológicos que durante los últimos años habíamos ido pasando por su despacho.

Somos un grupo de hombres y mujeres con diferentes tipos de tumores y en diferentes estados de enfermedad, unos ya recuperados y otros en proceso de curación.

De aquella reunión en el mes de abril ha nacido la asociación Oncofelices.

Una asociación de enfermos y para enfermos oncológicos y sus familias, que pretende prestar apoyo social y psicológico directo, de enfermo a enfermo. Porque muchas veces, sólo nosotros sabemos resolver nuestras dudas, al haber pasado ya por el proceso.

Dudas que surgen sobretodo al principio, cuando te dan la noticia y no sabes cómo gestionar las emociones que te golpean duramente.

Queremos dar visibilidad a nuestra enfermedad, porque en muchas ocasiones los enfermos la viven en silencio, en casa y el dolor es mucho mayor que si se comparte con otros iguales. 

Contamos con un numero de teléfono el 645772470 donde todas aquellas personas que lo deseen nos puede llamar.

Si el interlocutor así lo desea, la llamada será totalmente anónima y confidencial. A nosotros nos nos interesan los nombres, sólo ayudar.

Nuestro radio de acción es en Mota y en los pueblos cercanos de la Comarca.

El próximo mes de octubre deseamos hacer una Presentación Oficial la que estáis todos invitados y a la esperamos que nos acompañéis.

Además, tenemos en la agenda un montón de ideas para poner en marcha, esperando que repercutan en toda la población local.

Muchas gracias a todos por ayudarnos a que ésta asociación se haga realidad y podamos ayudar a todo aquel que lo necesite.

Nuestra mayor ilusión es poder ser útiles.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 31 de agosto de 2017

LoS NiñoS

Tal vez los niños tan sólo fueran la excusa que necesitaban para continuar. Aquellas pequeñas personitas llenas de energía, que ocupaban sus días y que a ratos eran capaces de volverlos locos con su incesante actividad.

Tras sus miradas ella podía apreciar el miedo y la incertidumbre frente aquella situación desconocida para todos, pero además, incomprensible para ellos. ¿Cómo explicarles que toda su vida podía cambiar radicalmente a partir de esos momentos?. Era imposible que sus pequeñas mentes entendieran la importancia de la situación. Pero aún así, ella armada de paciencia intentaba a través de pequeñas historias contarles qué ocurría. 

Alegres por naturaleza, los niños jugaban a su alrededor y de vez en cuando se les ocurría alguna pregunta que hacer al respecto. Ella respondía acorde con el vocabulario infantil, para que resultara entendible para ellos. Pero ésto no quería decir, que llegaran a comprenderlo realmente y que dejaran de preocuparse por ver a mamá siempre en el sofá. Afortunadamente, era época escolar y entre ir a la escuela y a las actividades extraescolares, los niños pasaban la mayor parte del día fuera de casa.

Esta rutina se fue instalando en sus vidas, se aceptó como algo normal dentro de la rutina familiar, como si el que mamá estuviese enferma fuese lo más natural del mundo.

Ahora quedaba ir poco a poco recuperando las salidas y las actividades que habían quedado postergadas. Intentar dejar de lado los malos momentos y mirar al futuro con cierta alegría.

Ilusión por un futuro renovado, juntos, sin dejar atrás ninguna pieza del puzzle.

                                                                                                           Paula Cruz Gutiérrez.



domingo, 20 de agosto de 2017

¿eMPaTiZaMoS?.


Para que la cosa situación sea llevadera, detrás de un gran enfermo siempre ha de haber un gran cuidador. Y al igual que el cuidador intenta en todo momento ponerse en la piel del enfermo para saber cómo se siente o qué necesita éste, creo que el enfermo a menudo ensimismado en sus propios pensamientos no empatiza lo suficiente con la persona que tiene al lado y que le atiende día y noche.

Por mucho que lo intente, para el cuidador debe ser increíblemente difícil por no decir imposible, ponerse en el lugar del enfermo. Aunque pase las veinticuatro horas del día a su lado y conozca cada uno de sus síntomas y dolores. 

Desafortunadamente, estamos acostumbrados a prestar la mayor parte de nuestro tiempo e interés en saber cómo se encuentra el enfermo y raramente nos preguntamos cual es el estado del cuidador. Esa persona que vive en la sombra la enfermedad de su compañero o compañera y que además de atenderla, tiene que superar sus miedos y problemas. Siempre atento, siempre intentando transmitir tranquilidad para que el enfermo no se preocupe, aunque en el fondo esté realmente muerto de miedo.

El cuidador es también el que debe lidiar con las visitas y con las preguntas inoportunas que ciertas personas realizan. 

Hay cuidadores que tienen suerte de tener personas a su lado que se preocupan por su bienestar, pero también los hay que se encuentran a solas con el enfermo, cargando sobre sus hombros todo el peso de la enfermedad. En éstos casos, es importante que el cuidador no base todo su día a día únicamente en el cuidado del enfermo, sino que ha de buscarse otro tipo de actividades que le hagan distraerse.
Porque si no es así, al final, terminan cayendo enfermos ellos también. Máxime, cuando la enfermedad es grave y el tiempo de convalecencia se alarga en el tiempo. 

Si al final el enfermo se recupera, habrá sido una batalla ganada a medias. Pero si por el contrario el enfermo fallece, la sensación que le quedará al cuidador será la de no haber podido hacer lo suficiente para cambiar el final de la historia. Es muy fácil entonces que los remordimientos se apoderen de él, aunque no tenga motivos para ello.

El camino del cáncer es un camino difícil y nadie debería recorrerlo solo. Es necesario tener una persona de apoyo y referencia para los momentos malos. Y si el enfermo y el cuidador consiguen unirse, la unión será un tandem perfecto. Que ayudará a ambos por igual.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.