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miércoles, 12 de agosto de 2020

CoNTiNuaR.

 



Parece que el verano ha decidido dejar de lado el tórrido calor con el que nos fustigaba los días pasados, para darnos una tregua. 

El viento nos azota estos días como si alguien hubiese abierto una puerta y se hubiesen escapado todos los demonios que permanecían escondidos a la vuelta de la esquina. Hemos pasado del calor extremo, al desasosiego del viento azotando nuestras cabezas. Un viento que nos golpea tan fuerte como nuestros propios pensamientos. 

Los días van pasando mientras permanecemos expectantes en este verano atípico que nos ha tocado vivir. Para todos últimamente, es como si el mundo se hubiera tornado un lugar menos seguro, un lugar indeciso e inestable, cargado de cierta incertidumbre, que nos afecta de diferentes formas a unos y a otros. Siempre dependiendo de nuestra manera de ver las cosas. 

Es muy loable sentir cierto respeto frente a tanta inseguridad, pero no debemos permitir que el miedo se apodere de nosotros y nos atenace el cuerpo y el alma. Todos y cada uno, necesitamos un período de tiempo para aclimatarnos a los cambios, si bien es cierto, que últimamente hemos tenido muchos de esos cambios en poco tiempo. Pero aún así, todos seremos capaces de sobreponernos a esta situación y de poder continuar mirando siempre hacia delante. 

No dejéis que vuestra mente divague y se pierda en pensamientos negativos, en algún momento habremos de salir y continuar con nuestra vida, aunque no sea desde el mismo punto donde la dejamos cuando todo esto comenzó. 

Ser una persona optimista es un trabajo a tiempo completo, que es necesario aprender y practicar, máxime cuando lo único que nos rodea es desánimo y malas noticias. Ser optimista supone ir  contra corriente y no es fácil, pero si es nuestra elección de vida conseguiremos nuestro propósito. 

Recordad que todos los callejones tienen al menos una salida, aunque a veces parezca estar ocultar. 



                                                                         Paula CRuZ Gutiérrez. 


jueves, 18 de junio de 2020

eSCRiBiR.

El acto de escribir siempre conlleva otro acto: el de concentración y de introspección interior. No siempre uno escribe lo que tenía pensado, porque hay veces en las que la pluma y la mente se confabulan y las palabras toman su propio camino. 

Expresar y trasladar al papel lo que uno desea en ocasiones se torna complicado, mientras que en otras las palabras brotan por doquier.

Anoche escuché en una serie como un doctor le decía a su paciente, que tenía mucha suerte porque le habían detectado un cáncer de estómago en fase inicial. En ese momento pensé con ironía y tristeza, que sí que es una fortuna que te digan que tienes cáncer. ¿Qué pedazo de insensato ha escrito ese guión? ¡Qué se lo diagnostiquen a él y después veremos si escribe lo mismo y no cambia la historia!

Hoy estoy de nuevo en el hospital, a primera hora he tenido el TAC de control, antes he pasado por oncología para que me pincharon el viper (la aguja para el contraste es mucho más gruesa). Después he acudido a la consulta de Neurología. Los cuatro tratamiento que me han prescrito para el dolor de cabeza no han funcionado y los efectos secundarios han sido devastadores, incluyendo fatiga, amnesia y ciática.

La doctora ha decidido infiltrarme anestesia en el cráneo, me ha pinchado doce veces. ¿Cuantas burradas debemos aguantar?

Intento hacer un cálculo a groso modo, de cuantos pinchazos llevo desde que la diversión del cáncer empezó y no soy capaz de calcularlos. ¿Tal vez doscientos? Se me hacen pocos. Y no siento todo lo que llevo, sino lo que aún me queda.

En la cafetería he coincidido con la doctora que me diagnóstico el tumor y aunque estaba muerta de sueño porque salía de guardia, hemos tenido una conversación muy animada. Según ella mi historia es igual de bonita como de dura. El cariño siempre nos suma a todos.

Ahora tengo el ciclo de quimio y extasiada de tanta diversión volveré a casa.

Y vuelta a empezar. Los enfermos oncológicos somos como un hámster dando vueltas en la rueda. Seguimos vivos aunque estemos muy mareados y a pesar de todo sin perder el humor.



                                  Paula CRuZ Gutierrez. 






martes, 24 de marzo de 2020

QueRiDo SaNCHo.


--¿Mi querido Sancho, válgame Dios, quiere vuestra merced hacerme el favor de permanecer en el interior del palacio?

--Pero señoría, he de ir junto a mi esposa e hijos. Saben que ya hemos vuelto de nuestra última aventura y esperan ansiosos mi retorno. 

--Cómo dices eso? ¿No oyes el relinchar de sus caballos? Ahí fuera hay un enemigo difícil de derrotar, todo un ejército malvado. Hemos de diseñar un plan para poder encantarlos y así poder derrotarlos. Para ello tenemos que permanecer aquí, pensando cual será nuestro proceder al respecto. 

--Venga vuestra meced, sabe que pensar no es lo mio, para eso está usted. Yo solo quiero volver a mi casa. Y no oigo otra cosa que el rechinar de mis tripas.

--Ahora nuestra casa es esta Sancho. Debemos impedir que el enemigo nos encuentre y por ende, nos alcance. Eso sería extremadamente peligro, porque se han confabulado en contra nuestra. 

--Como guste mi señor, usted es el destinatario de toda mi confianza y, si usted dice que no hemos de salir de aquí, pues nos quedaremos. ¿Pero dígame, qué haremos aquí dentro?. 

--Pues encontraremos la manera de derrotar a ese virus que nos acecha. Además, podemos leer libros de caballerías, comer ricos manjares, pensar un plan para rescatar a mi amada Dulcinea de ese bellaco que tiene como señor o incluso tumbarnos en el patio a ver las estrellas.

--Pues así sea su señoría y, si mientras pensamos nos comemos unos chorizos, seguro que nuestra mente se muestra más lúcida después.

--Gracias amigo. Intentaremos hacerle llegar un mensaje a esa fermosa dama que tenéis por esposa. Le daremos explicaciones de la aventura en la que nos hayamos.



                                                                        Paula CRuZ Gutiérrez.


jueves, 8 de agosto de 2019

Hay VeCeS.




Hay veces que los sueños se gastan de tanto usarlos.  Se parten en mil fragmentos que se lleva el viento para no recomponerse jamás. Sueños rotos que quedan huérfanos sin destino ni destinatario.

Hay veces, que es mejor parar, dejar de nadar en contra o a favor de la corriente y dejarse llevar. Aunque el agua nos lleve a aguas mucho más profundas y no sepamos nadar.

Hay veces, en las que uno es fuerte hasta que deja de serlo, el cansancio y el dolor, tan sólo dan pasado a las dudas, al silencio y al llanto. Admiro a esos enfermos que aceptan su destino y deciden no darse ningún tratamiento. Convirtiéndose de esta forma en los únicos dueños de su destino.

Hay veces en las que mis hijos me preguntan porqué no puedo estar sana como las otras mamás. Porqué siempre estoy enferma y cansada. Yo no sé que responderles, porque su mirada infantil no alcanza a comprender mi situación. Muchas veces me pregunto que si no soy capaz de cuidar de mí misma,  ¿cómo voy a cuidar de ellos? Se me antoja absurdo e injusto y me parece que les estoy robando parte de su infancia. Pero lo que sí está claro es que el cáncer nos afecta a todos.

Estos días hay veces, en las que he llegado a la conclusión de que no vale la pena tanto sacrificio,  para que el año que viene vuelva a aparecer otro tumor inesperado y todo comience de nuevo. 

A veces, es mejor admitir que si el cáncer ha vuelto es porque puede haber otro destino diferente al que nosotros nos empeñamos en imprimir. Y es importante no olvidarlo.



                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.

martes, 30 de julio de 2019

EL MaR.




Podría pasarme media vida sentada frente al mar o incluso haciendo un pequeño esfuerzo, la vida entera.

Sentir cómo la brisa me acaricia el rostro y me trae su olor salado que tanto me gusta. Ese olor que caracteriza la vida marina y que nosotros, los humanos, ni siquiera alcanzamos a intuir cómo podría ser vivir bajo el agua.

Sentada en la orilla siento como la espuma nívea de las olas choca contra mi cuerpo. Un mar incansable e irreverente que muestra su bravura a todo aquel que desee contemplarla. 

Con los ojos cerrados me centro en aspirar su olor, a sal, a vida. Es entonces cuando el agua demuestra todo su ímpetu contra mí y una ola me lanza hacia atrás cual muñeca de trapo. Intento resistirme, pero me lanzan una ola tras otra. Opto por dejarme llevar, cual juego de niños.

El mar que estos días está picado sigue con sus embistes, lo comparo entonces con nuestra mente. Y a esas olas incesantes, con los pensamientos que a veces nos atormentan sin que seamos capaces de librarnos de ellos.

Esta tarde, los peces parecen estar juguetones saltando por encima del agua, lo hacen sin timidez saliendo y entrando a su antojo. Es como si tras la retirada de los humanos, hayan decidido reconquistar el líquido elemento. Un hogar invadido.

La tarde va cayendo y el sol está en retirada, escondiéndose tras las casas para irse a descansar, sabiendo que mañana volverá a brillar en todo su esplendor y con la misma intensidad.

Buenas noches a todos.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.

viernes, 12 de julio de 2019

Quimiocerebro.


Son innumerables las lindezas que nos ofrece la quimioterapia en forma de efectos secundarios. El día que acudes a la administración del primer ciclo y el personal médico te ofrece el folleto informativo de la medicación, más te vale que te abstengas de leértelo. Dicen que la curiosidad mató al gato y en este caso el que morirás del susto serás tú mismo, cuando leas todo lo que puede ocurrirte. Te mostrarán un informe detallado con tantos efectos secundarios como puedas imaginar que te inquietaran pensado cuáles te afectarán a tí.

Y aunque son muy conocidos los problemas digestivos, la caída del cabello, la falta de apetito, el sabor continúo a metal, hay otros muchos más, como el fuerte dolor en las articulaciones,  las llagas en la boca, el daño provocado en la dentadura o los fuertes dolores de cabeza, por mencionar algunos.

Pero existen otros efectos secundarios menos visibles y menos conocidos que los científicos han bautizado con el nombre de quimiocerebro. Por la sencilla razón, de que afectan de manera silenciosa a nuestro sistema neuronal.

Es habitual que suframos pérdidas de memoria, que de repente se nos olvide cómo se llama cualquier conocido u objeto cotidiano, que tengamos pérdida de concentración, pesadillas o que nuestra mente se ralentice y por momentos seamos incapaces de hilar dos pensamiento coherentes, lo que nos impide muchas veces expresar como nos sentimos tras la administración de los fármacos de quimioterapia.

Estos efectos nos producen problemas físicos como el cansancio o la visión borrosa, pero también psicológicos porque nos cuesta comprender por qué nos ocurren estás cosas.

En mi caso os contaré que he tardado tres años en poder leerme un libro entero, porque no era capaz de concentrarme en la lectura, mi cerebro se perdía con increíble rapidez.

He de reconocer que todos estos efectos me agobiaban mucho. Por eso me refugié en la escritura, para obligarme a pensar de manera ordenada. Y esta terapia me resultó muy útil, aunque tan sólo escribiera texto cortos, porque era mucho más de lo que podía verbalizar.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.







domingo, 23 de junio de 2019

cArrEtErAs InfInItAs.




Son las seis de la madrugada de un martes cualquiera. El desorden en la cama es sólo comparable al desasosiego que acongoja a su morador. El problema no ha comenzado hoy, sino hace varios meses cuando recibió la fatídica noticia.

Pedro ha sufrido un fuerte descalabro que ha desbaratado sus planes. Su vida perfecta se ha esfumado, todo pende de un hilo. El que presumía de ordenado, habita ahora en el caos. 

Su vida tranquila y segura, ha sido sustituida por algo imperfecto y totalmente inseguro.

Se siente incapaz de hacer frente a esta concadenación de descalabros totalmente inoportunos.

Sentado en la silla de víctima, imagina tramas corruptas que sólo le afectan a él.  Llora, blasfema y se enrabieta un día tras otro, compadeciéndose de sí mismo y convenciéndose de que es la única víctima de aquella situación rocambolesca. No entiende lo ocurrido y no deja de preguntarse porqué le sucede todo aquello, quizás el karma tenga algún motivo oculto para vengarse de él. No caben contrariedades ni otras opiniones que no sea la suya propia, por eso, se rodea de gente que siempre le da la razón y escucha sus quejas continuadas.

Pero hoy ha coincidido con un amigo que le ha desmontado sus argumentos, algo que no le ha gustado. Por eso, lleva toda la noche dando vueltas en la cama, sin conciliar el sueño.

Su amigo le ha roto los esquemas al decirle que porqué no cambiaba su punto de vista sobre la situación. ¡Pues porque sencillamente, no hay otro!. ¡Con lo cómodo que se siente él interpretando su papel de víctima, siendo el protagonista de todas las miradas! 

No, aquella petición además de disparatada le parece absurda.

El que a ojos de sus allegados es una persona inteligente, independiente y seguro de sí mismo, su amigo le ha hecho ver que está demostrado ser todo lo contrario, un ser indeciso, infeliz y quejicoso.

¿Y si tal vez pudiera considerar la posibilidad de ponerse en marcha e intentar solucionar todo aquel embrollo? ¿No estaría complicándolo todo?

Justo unos minutos antes de que el sueño lo venciera, se le ocurrió la aún remota idea de que tal vez, sólo tal vez, la vida le estuviera mostrando una carretera secundaria por la que escapar. Una segunda oportunidad con un lienzo en blanco para de nuevo poderlo colorear.

El sueño le lleva por carreteras infinitas hasta ahora inescrutadas, pequeños seres oníricos de cuerpos extraños, le acompañan en este viaje, mientras le hablan en un idioma desconocido que sin embargo, entiende correctamente.

Y en medio de uno de esos caminos, se vuelve a ver cómo el hombre apuesto, inteligente y valiente que en realidad es y que hacía tiempo que había olvidado. Esto le aporta la fuerza necesaria para continuar.

Uno de esos seres de cabeza diminuta, le explica que cuando algo se acaba que tan solo es el final de una etapa y que todo termina porque nos espera algo mucho mejor que lo que teníamos hasta ahora. Que es aconsejable pasar página porque si no, nuestro sufrimiento y el de los demás, se alarga de manera innecesaria.

Que él era el único capaz de otorgarse la posibilidad de ser feliz, que los demás carecen de poder sobre nosotros si no nos dejamos influenciar. Esta idea, le proporciona un chute de positivismo y esperanza y decide que no merece la pena vivir en la prisión de las dudas, los rencores y del odio.

Que siempre hay que pensar y trabajar para que mañana sea mejor que hoy.

Y así, mientras sus nuevos amigos se despiden, él se despierta empoderado y decidido a salir cuanto antes de aquella situación.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.


miércoles, 12 de junio de 2019

AcEptAcIOn.






Últimamente me han preguntado en  varias ocasiones cómo se afronta una recidiva y la verdad, es que no sé muy bien qué contestar. Porque aunque soy plenamente consciente de lo que me ocurre, a veces, me parece contemplar la situación de lejos. Como si fuera el espectador de una pésima película y pudiera escapar de ella con apagar la televisión. Supongo que la mente utiliza sus propios recursos para hacer más llevadera cada situación. Y que estos no son ni buenos ni malos mientras nos sean válidos.

En mi caso al recibir la noticia ha surgido la sorpresa, la incredulidad, la negación y después la aceptación, aunque al principio haya sido a regañadientes. Pero aceptación al fin y al cabo.

Aceptación para admitir su vuelta y sus consecuencias. Después de un año limpia nadie se lo esperaba, ni el cuadro médico ni yo. Pero lo cierto es que ha venido y hay que hacerle frente.

Aceptación para someterme de nuevo a la quimioterapia y a sus efectos. Igual de nocivos como conocidos. Porque el que tenga conocimiento de todo a lo que me enfrento no alivia los síntomas.

Aceptación y valor para reconocer que la vida me para de nuevo. Que ahora que comenzaba a recuperarme de los tratamientos anteriores he de volver a empezar y aparcar de nuevo los planes de futuro. 

Aceptación y confianza en que si fui capaz de reponerme la vez anterior, ahora que la afectación es menor, también lo conseguiré.

Aceptación de que vendrán días malos y que aún así, el número de días buenos es mayor. Conozco el proceso y sé que en los próximos meses tal vez haya muchos días malos producidos por la medicación, pero también podré disfrutar de otros muchos días soleados.

Aceptación para recorrer los caminos torcidos que tiene la vida y disfrutar cuando nos encontramos un tramo recto y llano. No todos son renglones torcidos, aunque algunos días nos lo parezca. 

Aceptación para conseguir esa paz interior tan necesaria y poder ser feliz a pesar del cáncer. Sin esa tranquilidad interior nunca seré capaz de disfrutar ni de hacer frente a la enfermedad. Es algo primordial en todo proceso.

ACEPTACIÓN. Palabra clave en muchos momentos de nuestra vida, da igual cuál sea nuestra situación.


                                                                       Paula CRuZ Gutiérrez.

martes, 28 de mayo de 2019

Un QuiJoTe eN La CiuDaD.


Mientras espero a que el semáforo se ponga verde algo llama mi atención. Al mirar detenidamente a mi derecha me doy cuenta de que es un señor mayor. Viste una gabardina negra con sombrero a juego y se apoya con fuerza sobre un bastón. Por su rostro, me parece adivinar que debe rondar los ochenta y cinco años.

Camina con gran dificultad hasta llegar al paso de peatones. Se ve claramente que tiene paralizado el lado izquierdo, el brazo le cuelga sin fuerza y tiene dificultad para flexionar la pierna, cayendo todo su peso sobre su lado derecho.

Entonces sonrío y le felicito mentalmente por atreverse a salir a la calle a pesar de sus fuertes limitaciones. No sé si habrá salido por voluntad propia o porque no ha tenido más remedio, pero en el fondo, ese pequeño detalle me da igual. Lo importante es que lo ha hecho. Caminar por la ciudad no es una tarea fácil, siempre hay gente con prisas, baldosas levantadas o cacas de perro que esquivar. Y si además eres mayor o tienes una minusvalía la cosa se complica mucho más, es como ir a la guerra. Pero sin duda alguna, a este señor todo eso no le amedentra lo suficiente como para no salir de su casa.

No hay nada que pueda impedir alcanzar nuestros objetivos si realmente lo deseamos. En muchas ocasiones es cierto que tenemos limitaciones físicas que nos dificultan la tarea, pero otras veces no es así. Nuestra mente está programada para boicotearnos y hacernos creer que tenemos unas limitaciones que en realidad no existen y así nos engaña. Porque es mucho más fácil creerse su discurso que contrariarlo. Siempre es más cómodo quedarse quieto en tu área de confort que ponerte a mover ficha sin saber cual será el resultado final. Por eso, nos creamos nosotros mismos nuestros propios limites.

Nuestra voluntad por mejorar es lo que nos da la energía necesaria y nos guía en el camino. Es cierto que ese camino puede estar plagado de rosas o de minas, pero también es cierto, que debemos continuar mirando hacia el futuro y no quedarnos estancados pensando en el pasado que ya no está y que indiscutiblemente no va a volver.

Un futuro mejor nos espera a la vuelta de la esquina, tan sólo es necesario atreverse a cruzar la calle.

viernes, 26 de octubre de 2018

HaBLeMoS.

Ayer acudí de nuevo al hospital. Hace tiempo que dejé de ir a hablar con la psicooncóloga porque con la que había, no me entendía demasiado bien. Cuando pierdo la confianza en alguien me cuesta mucho recuperarla y la mayoría de las veces no lo hago. Han sido muchas las personas que han pasado por mi vida y no siempre he acabado bien con todas. Si bien es cierto, que a día de hoy aunque me hicieran mucho daño, no las quiero, pero tampoco les deseo nada malo. De todo se aprende y cada uno ha de seguir su camino. 

Durante éstos dos últimos años mi ocupación principal ha sido curarme. Ahora que el cáncer ha desaparecido he de seguir recuperándome de las fuertes secuelas que me ha dejado y al mismo tiempo pensar en qué reciclarme. 

Obviamente mi estado físico no me permite hacer demasiadas filigranas, de momento me he inscrito en el centro cultural a clases de yoga y a un taller de escritura literaria. 

Pero necesitaba hablar con alguien para que me ayude a expulsar a todos esos fantasmas que me acechan y me intranquilizan. Indudablemente lo peor ya pasó y como suele decirse lo mejor está por llegar, por eso deseo tener la mente lo suficientemente clara para poder escuchar las señales del camino.

Comienzo un nuevo ciclo, en otra ciudad y buscando otras motivaciones que me llenen y me hagan feliz. En mi ánimo está buscar la forma de ayudar a otros enfermos, no sé si adultos o niños. Esta es una de las decisiones que he de tomar, porque sin duda el discurso será muy diferente.

Y sé que lo importante no es el lugar dónde te encuentres, sino cómo afrontes todo aquello que te toque vivir.

Aquietad vuestro interior y sed felices.


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

sábado, 29 de septiembre de 2018

La SeMiLLa.

Yo era una semilla pequeña y enclenque, pero el viento me arrastró hasta un lugar lleno de nutrientes y me convertí en una flor maravillosa, mi belleza sobresalía del resto de flores que habitaban el valle. !Al mentos, eso pensaba yo¡

Estaba tan contenta, que decidí lanzar mi polen cuanto más lejos mejor, para que ese rico valle se poblase de cientos de flores tan bellas como yo. Y lo conseguí. ¡Vaya si lo conseguí!. En un corto período de tiempo, todo el valle estaba cubierto de minis yo.

Mi felicidad era inmensa, me encontraba eufórica, porque vivía en el lugar más maravilloso del mundo rodeada de belleza. 

Pero un día algo terrible ocurrió. El cielo se abrió y unas manos enguantadas irrumpieron en nuestro hogar con utensilios metálicos que me arrancaron de mi sitio, y junto a mí, a la mayoría de mis compañeras.

Quedamos así, fuera de nuestro paraíso, desoladas, sin saber que hacer ni qué sucedería a continuación. 

Los extraños invasores hablaban en un idioma que no entendíamos, pero intuíamos que no era nada bueno. Así, fueron procediendo a destruir a mis compañeras y después, me cortaron a mí en pedacitos. Todo mi mundo desapareció en un momento. Por mucho que grité nadie me escuchó.

Ellos decían que éramos demasiafas, feas y que debían erradicar nos a todas.

Algunas de mis compañeras de menor tamaño consiguieron asirse y no pudieron arrancarlas. Yo me preguntaba porqué nos destruían solo a nosotras, que eramos las flores más bellas y las que más rápido nos habíamos reproducido. ¡No era capaz de entenderlo!.

Los extraños repetían una y otra vez la misma palabra: esto es cáncer, cáncer, cáncer.

Desconozco el significado de esa palabra, tan sólo puedo deciros que consiguieron acabar con todas nosotras.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.




domingo, 16 de septiembre de 2018

Miedo sí, pero bajo mi control.


Últimamente he leído en internet textos de varias personas comentando la necesidad que tienen de que el miedo no esté presente en sus vidas.


Valga la redundancia, la palabra MIEDO a todos nos produce miedo. Pero es también algo que va intrínseco con la vida. Todo ser vivo sea racional o no, siente miedo a lo largo de su vida.

El miedo puede paralizarnos y hacernos mucho daño si lo dejamos actuar. 

Miedo al cambio, a lo desconocido. 

Miedo a la enfermedad y a 
sus efectos, al futuro.
Miedo a los demás, al qué dirán.
Miedo a no ver más a los nuestros.
Miedo a los viajes o a las alturas.
Miedo, miedo...

Si le damos permiso para que campe a sus anchas en nuestro interior y que se apodere de nosotros, puede llegar a destruirnos.

Es primordial saber que está ahí, que forma parte de nosotros, intentar reconocerlo y aprender a controlarlo cuando nos sentimos amenazados por su presencia.

Todos tenemos una zona de luces y de sombras.

Días en los que somos los reyes de nuestra vida y otros en los que por el contrario, somos sus esclavos.

Pero hemos de tener presente, que el miedo puede servirnos de acicate para avanzar. Puede ser el trampolín que nos ayude a lanzarnos al vacío en un momento dado en el que la vida así nos lo exige. 

El Miedo tiene su parte positiva y ahí estamos nosotros para descubrirla y darle la importancia que se merece. 

Animaos a ser todo aquello que deseáis.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 24 de julio de 2018

Hay RaToS, HaY DiaS.



Amanece un día en el que despacito despacito, conforme va transcurriendo el día, se apodera de ti una profunda tristeza sin motivo alguno.


Tu interior se quiebra como galleta de barquillo, mientras tú, lo único que puedes hacer es ver cómo van cayendo los trocitos al suelo.



Sin tener un motivo certero, pero segura de sí misma, se arremolina entre tus entrañas y te atenaza el corazón. Arrasa todo tu interior sin dilación. Se hace fuerte a tus intentos de ahuyentarla y al final, no hay otra opción que sucumbir a ella.



Aceptas que está ahí y que algún motivo tendrá para haber venido. Hoy es tu compañera de viaje, es inesperada e indeseada, pero compañera al fin y al cabo.



Hay ratos en los que te pierdes entre los recovecos de tu alma, buscando, intentando hallar una respuesta que no existe y que difícilmente encontraras.



Hay días en los que el cielo se cubre de nubes, el sol se oculta y tú te acuestas sabiendo que al levantarte, habrá salido el sol de nuevo.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.


miércoles, 11 de julio de 2018

Cuéntame...


Alguien me dijo: Cuéntame  un cuento.



De Jóvenes y de Viejos, de Esperanzas y de Sueños, de Verdades y de Anhelos.


Cuéntame un cuento, para tí y para mí, para todos los habitantes del universo.


Piensa en un futuro múltiple y diverso, equitativo y respetuoso. 


En él habrá seres anclados en el pasado, otros en su presente y otros en su futuro mil veces proyectado.

Existirán otros seres situados en vivir el aquí y ahora. Un momento presente que pasa rápido. Sabiendo que el "ahora" es lo único que en realidad tenemos y del que estamos obligados a disfrutar.


Solos, acompañados, que más da.



Disfrutar del presente con sus luces y sombras, sabiendo que ni unas ni otras son eternasEl mundo siempre está en constante movimiento.


Disfrutar del sol, de la lluvia, de tu casa, de tu familia, de tus amigos, pero sobre todo, disfruta de Tí mismo. No existe mejor compañía. 


Todos tenemos un rico interior, atrévete a explorarlo.

Te aseguro que una vez que te encuentres y aprendas a quererte ya no habrá vuelta a tras.

Vivir en coherencia es una necesidad en los tiempos en los que vivimos. Saber, pensar y actuar en la misma sintonia produce el maravilloso efecto en el universo de que se alinee con nosotros y nos de todo aquello que necesitamos.

Pensar y sentir al unísono, siendo nosotros mismos, 
sin hacer caso a la información que nos bombardea en forma de comentarios.

Todos en nuestro interior sabemos en realidad lo que deseamos y necesitamos. Si nos paramos a escuchar.

Aún hay mucha gente a la que ésto no le gusta ni interesa y prefiere vivir "de cara al exterior" y exigen al mundo que les hagan felices, sin saber que la felicidad únicamente se encuentra en nuestro interior.

Feliz día amigos.


 Paula Cruz Gutiérrez.

miércoles, 27 de junio de 2018

Sin aguja.

El lunes me acosté concienciada de que al día siguiente tenía TAC de control. Debía acordarme de no desayunar ni de beber agua.

Me fui al hospital tan tranquila como quien va de excursión, así me pasó. Cuando llegamos al hospital mi marido me dejó en la puerta y se fue a buscar aparcamiento.

Yo bajé a radiología, cogí el tiket y esperé mi turno. Cuando me sacaron el contraste me lo fui bebiendo despacio y continúe sentada esperando que volvieran a nombrarme.

En ese momento salió una señora del interior, se sentó frente a mí y al mirarla vi que tenía un esparadrapo en el brazo. Entonces abrí los ojos y pensé !!Ahi Dios, no he pasado por oncología para que me colocaran la aguja en el porta!!. Se me había olvidado por completo el motivo por el que me hacía la prueba. Se me olvidó que había tenido un cáncer demoledor.

Al ser consciente de lo que había sucedido, he pensado que debo ser la persona más rara y afortunada del mundo, en vez de preocuparme por el resultado me olvido por completo del motivo que me ha llevado hasta allí.

Una vez aterrizada en la tierra, pasé al interior a explicar lo que había sucedido y a preguntar si debía ir a oncología a que me pincharan a lo que me respondieron que no era necesario porque lo hacían ellas.

Con una sonrisa y pensando cómo se me había podido olvidar hacer algo tan importante volví a  salir.

Tumbada en la camilla mientras entraba el contraste intravenoso e iba notando sus efectos, yo me imaginaba cómo todos mis órganos internos bailaban en mi interior, demostrado lo contentos que estaban por esta completamente sanos.

Lo que me confirmó el doctor por la tarde.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 11 de junio de 2018

Y Pensar Y Pensar.




Cuando el ser humano tiene algo entre manos, ya sean quehaceres o un problema, tiende a pensar demasiado en ello. Suele darle mil y una vueltas a la cabeza intentando encontrar la mejor solución

En muchas ocasiones, ese tanto pensar, nos lleva a un estado emocional complicado, lleno de nervios, de pensamientos negativos, de falta de sueño y desembocamos en un callejón sin salida, del que nos cuesta salir más que del propio problema.

Por ello, es importante intentar distanciarnos todo lo que podamos de la situación, para poder verla desde otra perspectiva más clara.

En algunas ocasiones, la solución la tenemos frente a nosotros, pero no la vemos porque no nos detenemos a mirar. Cuando digo "mirar" me refiero a ver dentro de nosotros. A dejarnos llevar y sentir lo que realmente queremos y que nuestro interior muchas veces nos grita, pero en pocas ocasiones le hacemos caso. Nos han enseñado a ser racionales, alegando que ser sentimentales era cosa de débiles. 

Pero no es síntoma de debilidad, sino de fortaleza, el aceptar que cuando tenemos "algo" serio que resolver y no sabemos o no encontramos la solución, lo más adecuado es aceptarlo y dejar que se resuelva solo. Muchas veces, al soltar "el problema", en el momento más inesperado nos llega esa solución tan esperada.

Y sé que muchos estaréis pensando ¿cómo voy a hacer eso? ¿cómo me olvido de este problema que me quita el sueño?.

No es cuestión de olvidar, sino de dejarlo apartado durante un período prudente de tiempo, confiando que el universo nos enviará la respuesta. Respuesta que a veces llega a través de un sueño o de "algo" que oímos y que nos hace reflexionar.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.



martes, 20 de marzo de 2018

Libre Como el Viento.




TODOS LOS SERES HUMANOS NACEMOS LIBRES.

Esta es una ley que todos deberíamos recordar.

Unos seremos hombres o mujeres, unos tendremos más educación que otros, más estudios o más dinero. Unos habremos recorrido más mundo y otros menos, unos tendremos la mentalidad más dispuesta para aprender cosas nuevas, otros serán mucho más reacios. Pero lo importante es que todos somos iguales.

Nadie nunca debería creer que tiene el derecho de someter a los demás, de decirle a otra persona lo que tiene que hacer o de prohibirle ver a las personas que desee ver.

Pero desgraciadamente hay personas que a veces confunden el amor con la posesión, los celos con amar o la posición económica con ser superiores a otros.

Cuando alguien tiene el propósito de doblegarte, de dejarte aun lado aislándote de los demás, de prohibirte hacer las cosas que te gustan o simplemente de impedirte desarrollarte como ser humano, lo mejor es que te alejes.

Con los años he aprendido que para que haya un maltratador, es imprescindible que haya una persona que se deje maltratar. Es primordial que cuando veamos que alguien nos quiere manipular nos neguemos a aceptarlo. Siempre nos lo pintarán muy bien, nos dirán que nos quieren y que no pueden vivir sin nosotros, pero éso es cualquier cosa menos amor. 

Cuando alguien te insulta o te dice que no sirves para nada por el hecho de ser mujer, simplemente está reflejando su yo interno. Si esa persona se siente inferior, para sentirse mejor, intentará por todos los medios atacar a otra persona para así sentirse más fuerte. Cuando en realidad, lo único que refleja es su propia cobardía a enfrentarse a la situación o a otra persona, que tal vez a él le esté haciendo lo mismo.

Si alguien en un momento dado, empieza a sentirse atacado, que no lo deje pasar. El tiempo no cura nada, al contrario, lo empeora todo. Y aunque al principio todo comience despacio, con el tiempo se agrava. Al final, te ves encerrado en una espiral de la que no puedes salir, sólo porque el primer día no supiste decir basta. No te dejes chantajear, que el miedo no te impida tener la vida que desees. En tu interior escondida está toda esa fuerza que necesitas para escapar, sólo necesitas encontrarla y volar.

Por ello, es importante proteger a las víctimas, pero es aún más importante mentalizarnos de que todos somos iguales. Que hay límites en la libertad de las personas en los que nadie tiene derecho a pasar. 

Y si la persona que tienes a tu lado no te gusta como es, en vez de querer cambiarla intenta comprenderla y déjala marchar. 

Que el miedo no gobierne tu vida porque nadie es el propietario de nadie.

El amor es simplemente, LIBERTAD.

                                                            
                                                                         Paula Cruz Gutierrez.