martes, 22 de junio de 2021
CUESTIÓNATE LA VIDA.
lunes, 4 de enero de 2021
ViViR.
Comenzamos año nuevo, y con él renovamos las ilustraciones con la esperanza de que nuestras vidas mejoren.
Estos días inevitablemente, vuelven a mí los mismos recuerdos, los de aquellos días en los que mi vida dio un vuelvo inesperado.
Por estas fechas hace cuatro años me encontraba en un limbo desconocido, sedada y enganchada a un respirador. Me durmieron un 24 de diciembre y desperté un 6 de enero, sin saber dónde estaba ni qué había ocurrido. Mucho menos imaginaba la que se me avecinaba.
Desde entonces ha habido muchos avances y otros tantos retrocesos. Aprendí a escribir y leer de nuevo, a caminar, a hablar, porque después de cuarenta y cinco días paradas, mis cuerdas vocales se habían oxidado. Comencé a hacer ganchillo y a coser muñecos de fieltro para mejorar la psicomotricidad de mis manos. Y tardé un año en volver a utilizar un cuchillo. Aún recuerdo la tarde en la que conseguí darle la vuelta a una tortilla de patatas, salté de alegría porque no podía creermelo.
Mientras por el camino, perdí memoria, fuerza física, mi preciada habilidad con las manos, mi trabajo, muchos de los conocimientos de años de estudio y muchísimos días.
El cáncer no se quedó conforme y volvió dos veces, entonces tuve que volver de nuevo a la casilla de salida. A día de hoy convivo con él, esperando que se aburra y decida irse para siempre.
Han sido muchos los viajes, los médicos, los tratamientos y los malos ratos. A cambio de todo esto encontré verdaderos amigos y mucho mucho cariño.
Hubo momentos de agotamiento en los que tiré la toalla, pero con ayuda, conseguí sacar fuerzas de donde no había para continuar. Aún me sorprende cuanto puede aguantar el cuerpo humano. Mi cuerpo en este caso.
Pienso que cada día es como un año nuevo, porque no sabemos lo que nos depara la vida, hacer planes a largo plazo, se ha vuelto un ejercicio poco útil.
Superar todo lo bueno y lo malo es lo que tiene estar vivo.
Paula CRuZ Gutiérrez.
miércoles, 30 de diciembre de 2020
Su Mejor Regalo.
Se levantó alegre, porque por fin, sabía el regalo que le pediría a Papá Noel.
Llevaba unos días pensando y no conseguía llegar a ninguna conclusión. Buscaba algo especial, porque ya estaba cansada de que todos los años le trajera regalos materiales. No necesitaba nada en especial, al contrario, en casa tenía acumuladas demasiadas cosas innecesarias.
¡Este año le pediría un frasquito de polvos mágicos de la aurora boreal!
Esas auroras que embellecen las noches de invierno en Laponia. Deseaba los mismos polvitos que Santa Claus le echaba a su trineo, para que pudiera volar y poder repartir en una sola noche todos los regalos.
Se imaginaba depositando una pequeña cantidad de aquel polvo iridiscente sobre su mano, cómo la luz del sol se reflejaba en él y brillaba con infinitos colores brillantes, irradiando su luz por toda la estancia. Y después, tenía pensado soplarlos al viento desde su venta, esperaba que volando, volando se repartieran por toda la ciudad y llevaran consigo felicidad y alegría a todos sus habitantes.
Una vez tuviera en su poder aquel frasquito maravilloso, lo guardaría como un tesoro en un pequeño bolsillo dentro de su bolso preferido. Irían con ella allí dónde ella fuera y así, poder ir repartiéndolos sobre la mayor cantidad posible de personas y de hogares.
Feliz Año Nuevo a todos y que la autora boreal ilumine vuestras vidas y la de vuestros seres queridos.
Paula CRuZ Gutiérrez.
lunes, 28 de diciembre de 2020
Los Culpables.
El estudio ha revelado que tengo dos mutaciones en dos cromosomas. Estas mutaciones son las responsables de que mi organismo sea incapaz de hacer frente a las células tumorales. En especial son las responsables del cáncer de mama, de ovario y de próstata, lo que no quita, que podamos desarrollar cualquier tipo de cáncer.
Pero no queda ahí la cosa, porque además, es una cuestión hereditaria. Mis ancestros me lo transmitieron con todo su amor y yo he tenido la "gran fortuna" de heredarlas y que además, el cáncer se me haya desarrollado de pleno.
Indagando, indagando he rastreado la enfermedad hasta una bisabuela paterna, la que fuera madre de mi abuelo Luis. El apellido Jiménez es el transmisor.
¿Y qué solución hay?. Ninguna.
Una persona puede heredar las mutaciones y se por tanto portadora, pero no desarrollar la enfermedad, pero sí transmitirla a sus descendientes y que sean ellos los que enfermen. Si tienes un progenitor con estos genes "defectuosos" las posibilidades de heredarlos son del cincuenta por ciento. Una vez en tu ADN, tienes el mismo porcentaje de desarrollar un cáncer.
Una mujer que es portadora de esta mutación, tiene siete veces más posibilidades de padecer un cáncer, que otra que no es portadora.
La semana pasada el doctor, un señor amabilísimo y muy educado, me ha ido contando de manera pormenorizada todos los detalles del estudio y de sus resultados.
Lo único positivo de esta historia, es que la nueva medicación que me están administrando ahora, funciona mucho mejor si existen las dichosas mutaciones.
Antes de salir de la consulta el doctor me ha dado las gracias por mi ánimo. Me ha comentado que con mi actitud le he aportado un poco de ánimo, cosa que habitualmente no le ocurre en la consulta. Me ha dicho que llevaba una mañana de locos. Hay días en los que sin buscarlo, nos convertimos en la luz de alguien, otros días sucede precisamente al contrario. Le he dado las gracias junto con una sonrisa y mis mejores deseos para el año próximo. Se ha emocionado y solo le ha faltado darme dos besos.
Me vuelvo a casa feliz, porque siempre hay gente buena que te ayuda cuando más lo necesitas.
Paula CRuZ Gutiérrez.
lunes, 21 de septiembre de 2020
VoLVeMoS a La CaRReTeRa.
sábado, 20 de junio de 2020
Tu FueRZa iNTeRioR.

En un país no muy lejano del mundo civilizado, nació Catalina. Fue la segunda de tres hermanos, que junto a sus padres componían una familia de esas que se llaman tradicionales.
Decidió volver a decirle a sus padres lo que ya sabían, pero que no querían admitir: detrás de aquel cuerpo femenino se ocultaba una mente masculina que empuja para salir.
La reacción paterna fue mucho peor de la esperada, los castigos y los insultos llegaron por doquier para intentar doblegar aquel deseo antinatural. Tuvo que ceder y la puerta se cerró de nuevo. Sin ayuda ni apoyo pensó que lo mejor sería desaparecer.
Fue entonces cuando la vida le puso de frente a gente desconocida que le hizo sacar de su interior la fuerza que desconocía tener.
Aunque las cosas no salieron como estaban previstas, todo había cambiado. Ahora sabía que tenía una ventana abierta, mucha gente que sí le apoyaba fuera de casa y que sabía que volverían a ayudarle cuando llegase la ocasión adecuada. Ahora, la fuerza se había instalado en su interior y eso nadie podría arrebatárselo. Quedaba esperar a que esa oportunidad llegara.
Pasó a de ser víctima a ser el maestro de sus propios maestros.
Y a su corta edad, dió a todos una importante lección de inteligencia, valentía y honestidad.
Moraleja: nunca dejes de ser tú ni renuncies a tus sueños, aunque algunos días parezcan inalcanzables.
Posdata: mi deseo de hoy es poder conocerlo y darle un abrazo infinito.
Paula CRuZ Gutierrez.
jueves, 18 de junio de 2020
eSCRiBiR.
Hoy estoy de nuevo en el hospital, a primera hora he tenido el TAC de control, antes he pasado por oncología para que me pincharon el viper (la aguja para el contraste es mucho más gruesa). Después he acudido a la consulta de Neurología. Los cuatro tratamiento que me han prescrito para el dolor de cabeza no han funcionado y los efectos secundarios han sido devastadores, incluyendo fatiga, amnesia y ciática.
La doctora ha decidido infiltrarme anestesia en el cráneo, me ha pinchado doce veces. ¿Cuantas burradas debemos aguantar?
Intento hacer un cálculo a groso modo, de cuantos pinchazos llevo desde que la diversión del cáncer empezó y no soy capaz de calcularlos. ¿Tal vez doscientos? Se me hacen pocos. Y no siento todo lo que llevo, sino lo que aún me queda.
En la cafetería he coincidido con la doctora que me diagnóstico el tumor y aunque estaba muerta de sueño porque salía de guardia, hemos tenido una conversación muy animada. Según ella mi historia es igual de bonita como de dura. El cariño siempre nos suma a todos.
Ahora tengo el ciclo de quimio y extasiada de tanta diversión volveré a casa.
Y vuelta a empezar. Los enfermos oncológicos somos como un hámster dando vueltas en la rueda. Seguimos vivos aunque estemos muy mareados y a pesar de todo sin perder el humor.
Paula CRuZ Gutierrez.
martes, 2 de junio de 2020
Adolfo.
Según indicaban las agujas de su viejo reloj, llevaba algo más de una hora caminando, cuando decidió parar para beber y comerse uno de los dos bocadillos que tenía. Se sentó sobre una enorme piedra de granito porque comenzaba a hacer calor, y sobre ella, un viejo roble desplegaba su sombra. Comió despacio, en silencio, observando el paisaje. Fue entonces cuando la copa de un árbol más puntiaguda que las demás le llamó la atención. Terminó rápido su comida y se puso en marcha de nuevo, decidido a encontrar aquel ciprés que contrastaba con el resto de los árboles vecinos. ¿Habría llegado solo hasta allí, o lo habría llevado alguien? Sin saber porqué, le intrigaba aquella cuestión.
Varios días atrás, había caído una gran tormenta, por lo que aún se podían apreciar charcos pequeños que brillaban al reflejar la luz solar. Si te fijabas bien, podías observar a su alrededor huellas de corzos, lobos e incluso pájaros que sin duda alguna se habían acercado a beber el agua de lluvia.
Continuó caminando durante lo que le parecido una eternidad, pensando en aquel árbol escurridizo que a veces perdía de vista, para encontrarlo de nuevo poco después.
Cada vez ascendía más y el terreno se iba haciendo más abrupto. Sus piernas estaba ya cansadas y su respiración acelerada, cuando levantó la vista y lo vio, frente a él. Allí estaba el ciprés, luciendo todo su esplendor y junto a él, curiosamente, se encontraba un rosal repleto de rosas rojas. Aquello, no hizo otra cosa que aumentar su curiosidad. Se acercó despacio y pudo ver, que tras el rosal que trepaba por la roca, había un orificio a modo de hueco. Daba la impresión de ser la entrada a una cavidad natural.
Buscó a tientas la linterna dentro de su mochila y apartando un poco las ramas traspasó aquél pequeño hueco. El interior estaba oscuro y aparentemente era solo el comienzo de una galería muy larga. Continuó caminando hacia dentro, intrigado. En un pequeño descuido, tropezó con una piedra y la linterna salió disparada hacia delante, quedó sobre el suelo iluminando lo que parecía una gran bóveda. Adolfo se quedó tan impresionado que durante unos minutos fue incapaz de levantarse del suelo.
Abrumado por lo que veía recuperó su linterna y comenzó a observar las paredes. Sin lugar a dudas, él no era el primer visitantes de aquel lugar, ya le habían precedido muchos otros, que habían ido dejando su impronta en aquellas paredes rocosas. El tiempo se detuvo y cuando Adolfo decidió salir ya no pudo, afuera la noche lo cubría todo, y una fuerte tormenta azotaba el monte agitando los árboles como si fueran fantasmas endemoniados.
Decidió que lo mejor que podía hacer era volver al interior y quedarse allí para siempre.
Paula CRuZ Gutiérrez.
viernes, 19 de julio de 2019
La Música y LaS FieRaS.
miércoles, 14 de marzo de 2018
Un mundo Zen.
Yo le digo a esta señora que ya le gustaría a ella tener la cabeza igual de amueblada como la tengo yo y que espero que si algún día se ve en una tesitura similar, la traten mejor de lo que ella me trató a mí.
Se escapa a mi intelecto comprender porqué hay personas tan poco sensibles ni solidarias de cara al público, atendiendo a los que como yo, nos encontramos en una situación más vulnerable y en desventaja.
Tal vez estas personas estén ahí solo para que podamos apreciar mejor a las buenas personas que nos encontramos por el camino.
Paula Cruz Gutiérrez.
martes, 12 de septiembre de 2017
OnCoFeLiCeS.
domingo, 11 de junio de 2017
Necesitamos Tanto...
Para Querernos.
Para aceptar la enfermedad y aprovechar sus enseñanzas.
Para amar la vida y nuestro camino.
Para utilizar nuestro aprendizaje en ayudar a otros semejantes.
Para mirar de frente a la enfermedad.
jueves, 1 de junio de 2017
La Ventana.
No puedo ni quiero quejas a mi lado.
Lo importante cada día es trabajar para conseguir apreciar todo lo bueno que tenemos. Hemos de aprender a desaprender todo lo que hemos aprendido, la queja, los lamentos, las comparaciones con los demás y los "yo no puedo".
Siempre se ha dicho que "querer es poder" y es completamente cierto. Yo soy prueba de ello.
Haced limpieza y a sed felices.
domingo, 21 de mayo de 2017
MI CENTINELA.
![]() |
Es persistente y no se rinde con facilidad. Viene despacio y me habla con su voz pausada en ese momento, yo intento no escucharle. Si lo hiciera, creo que mi vida se convertiría en un infierno, porque se apoderaría de mis pensamientos, de mis días y de mis noches.
Tengo claro que uno nunca puede ser feliz si vive con temor.
Paula Cruz Gutiérrez.
lunes, 24 de abril de 2017
Desde aquí arriba…
Momentos cortos o largos que conforman nuestra cotidianeidad. Recuerdos que nos alimentan por dentro y nutren nuestra memoria. Instantes que nos traen felicidad y nos ayudan a tomar impulso para conformar nuestros días.
Como final, os confieso que escribo desde abajo, porque aún, no puedo subir las escaleras.
Un beso.
jueves, 6 de abril de 2017
Mi preciado tesoro.
martes, 4 de abril de 2017
¿Y con los niños qué hacemos?
sábado, 1 de abril de 2017
Humanizando la UCI.

miércoles, 29 de marzo de 2017
Un día especial.

Hoy por fin ha salido el sol.
¡Feliz primavera y que el sol nos ilumine a todos!



















