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jueves, 9 de julio de 2020

ToMaR DeCiSioNeS.




El valor de tomar una decisión consecuente contigo mismo. Sopesando los pros y los contras y viendo qué tiene más valor. 

En muchas ocasiones hemos de tomar decisiones difíciles, nuestro corazón dice una cosa, nuestra mente otra y si además consultamos con los más cercanos, obtendremos otras opiniones distintas. Difícil encrucijada. 

Pero si uno es sincero y se pregunta qué es lo que desea en realidad, obtendremos una respuesta clara, aunque no sea la más racional o la correcta a los ojos ajenos. 

El corazón y nuestro intelecto superior nunca mienten, otra cosa es que habitualmente les prestemos atención y les hagamos caso. 

Esta semana, me ha tocado a mí, tomar una de esas decisiones y lo he tenido claro. 

En este último año me he sometido a una químico muy fuerte, he superado una operación y una fuerte infección y seguido con los ciclos de mantenimiento. 

Pero últimamente mi cuerpo y mi mente me decían que pese a las recomendaciones médicas, debía parar y darle a mi organismo la posibilidad de comenzar a desintoxicarse y así lo he decidido. 

Acabo de salir de la consulta de mi oncólogo y ha aceptado mi proposición. Seguiré con mis revisiones pero por el momento no habrá más ciclos. 

Mientras escribo escuchando las cigarras de fondo, me doy cuenta del gran peso que me he quitado de encima. 

Estoy feliz por el comienzo de esta nueva etapa. 


                                  Paula CRuZ Gutiérrez. 

sábado, 20 de junio de 2020

Tu FueRZa iNTeRioR.



En un país no muy lejano del mundo civilizado, nació Catalina. Fue la segunda de tres hermanos, que junto a sus padres componían una familia de esas que se llaman tradicionales.

En casa las normas estaban claras, se obedecía a pies juntillas lo que dictaba su madre, como buena dictadora, déspota y cruel que era. Las cosas que podían hacer los niños y las que podían llevar a cabo las niñas, estaban bien separadas por una barrera ran infranqueable como invisible. 

Nuestra niña nació algo distinta, no le gustaban el color rosa, ni los pompones ni las muñecas, pero sí el fútbol. Todo esto le ocasionó desde muy pequeña problemas con sus progenitores, que no le permitían salirse ni un ápice del guión. 

Un día cuando llegó la adolescencia y su cuerpo comenzó a desarrollarse la mente de nuestra protagonista entró en barrena. No admitía ese cuerpo femenino, pero tampoco podía escapar de él. Lo mejor era aceptar que era suyo y que gracias al rechazo que le producía había sido capaz de tomar aquella solución.

Decidió volver a decirle a sus padres lo que ya sabían, pero que no querían admitir: detrás de aquel cuerpo femenino se ocultaba una mente masculina que empuja para salir.

La reacción paterna fue mucho peor de la esperada, los castigos y los insultos llegaron por doquier para intentar doblegar aquel deseo antinatural. Tuvo que ceder y la puerta se cerró de nuevo. Sin ayuda ni apoyo pensó que lo mejor sería desaparecer.

Fue entonces cuando la vida le puso de frente a gente desconocida que le hizo sacar de su interior la fuerza que desconocía tener.

Aunque las cosas no salieron como estaban previstas, todo había cambiado. Ahora sabía que tenía una ventana abierta, mucha gente que sí le apoyaba fuera de casa y que sabía que volverían a ayudarle cuando llegase la ocasión adecuada. Ahora, la fuerza se había instalado en su interior y eso nadie podría arrebatárselo. Quedaba esperar a que esa oportunidad llegara.

Pasó a de ser víctima a ser el maestro de sus propios maestros.

Y a su corta edad, dió a todos una importante lección de inteligencia, valentía y honestidad.

Moraleja: nunca dejes de ser tú ni renuncies a tus sueños, aunque algunos días parezcan inalcanzables.

Posdata: mi deseo de hoy es poder conocerlo y darle un abrazo infinito.


                                  Paula CRuZ Gutierrez. 

jueves, 7 de febrero de 2019

La Montaña Nevada.


Camino del hospital contemplo las montañas nevadas del horizonte.

Entonces pienso que tal vez los seres queridos que se van moran allí. Porque ellos ascienden y  a nosotros nos dejan aquí abajo congelados por su pérdida.

Hoy la serenidad junto con la aceptación han vuelto.

Querido amig@, gracias por compartir conmigo tantos años, risas, abrazos y llantos. Aunque me hubiera gustado pasar más tiempo a tu lado, estoy feliz por el tiempo que hemos compartido, estar junto a tí siempre fue fructífero.

Te envío toda la luz y el amor que soy capaz de recoger, a los que acompaña mi mayor deseo de que continúes tu camino feliz. Que tu alma siga evolucionado.

No tengas miedo, porque las buenas personas no han de tenerlo, y tú sin duda, lo has sido.

Prometo recordarte con una enorme sonrisa, aquella que siempre afloraba cuando estábamos juntos, entre problemas y bromas, entre confidencias y besos.

Dicen que la muerte solo arrebata la vida, porque el amor nada ni nadie nos lo puede quitar.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.



miércoles, 9 de enero de 2019

Los Reyes Magos.



El 6 de enero se celebra en España el día de los Reyes Magos.


Tradicionalmente, la noche anterior los reyes con sus camellos visitan todas las casas del país entregando regalos a niños y mayores.

Para los niños es algo emocionante, primero escribiendo las cartas y después esperando a que les cumplan sus peticiones. y a los mayores nos basta con aguantar el tipo mientras los niños nos interrogan con su batalla de preguntas.

Para mí, es una fecha especial. Éste año se cumplen dos años desde que desperté del coma inducido.

Tras dos intervenciones quirúrgicas, una peritonitis y dos días en paro multiorgánico, comencé a reaccionar y el equipo médico procedió a retirarme la sedación.

Tal vez haya sido el mejor regalo de reyes que hayamos tenido mi familia y yo misma, aunque en ése momento no fuese consciente de ello. Un regalo envuelto en forma de  nueva vida, otra oportunidad para aprovechar y hacer las cosas mejor que la vez anterior. Comenzar a ser una persona consciente.

Por eso, cuando llega éste día, les pido salud para todas aquellas personas a las que quiero, que son muchas. Que nos protejan de todo aquello que no podamos superar, porque sin duda todos tendremos baches por el camino.

Hoy hemos puesto una vela y les he soplado mi deseo. Estoy segura de que me concederán éste pequeño deseo. Un millón de gracias por ello.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Miedo sí, pero bajo mi control.


Últimamente he leído en internet textos de varias personas comentando la necesidad que tienen de que el miedo no esté presente en sus vidas.


Valga la redundancia, la palabra MIEDO a todos nos produce miedo. Pero es también algo que va intrínseco con la vida. Todo ser vivo sea racional o no, siente miedo a lo largo de su vida.

El miedo puede paralizarnos y hacernos mucho daño si lo dejamos actuar. 

Miedo al cambio, a lo desconocido. 

Miedo a la enfermedad y a 
sus efectos, al futuro.
Miedo a los demás, al qué dirán.
Miedo a no ver más a los nuestros.
Miedo a los viajes o a las alturas.
Miedo, miedo...

Si le damos permiso para que campe a sus anchas en nuestro interior y que se apodere de nosotros, puede llegar a destruirnos.

Es primordial saber que está ahí, que forma parte de nosotros, intentar reconocerlo y aprender a controlarlo cuando nos sentimos amenazados por su presencia.

Todos tenemos una zona de luces y de sombras.

Días en los que somos los reyes de nuestra vida y otros en los que por el contrario, somos sus esclavos.

Pero hemos de tener presente, que el miedo puede servirnos de acicate para avanzar. Puede ser el trampolín que nos ayude a lanzarnos al vacío en un momento dado en el que la vida así nos lo exige. 

El Miedo tiene su parte positiva y ahí estamos nosotros para descubrirla y darle la importancia que se merece. 

Animaos a ser todo aquello que deseáis.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

viernes, 7 de septiembre de 2018

La TaBeRNa TuVo La CuLPa.


                            La imagen puede contener: 2 personas, personas en el escenario y texto

Los japoneses tienen una costumbre muy bonita. Cuando un objeto se rompe y lo reconstruyen, decoran las grietas con oro. De ésta manera se ve claramente cuales son las roturas y el oro le da un valor añadido a la pieza. 

Saben que nadie pasa por el mundo sin romperse.

Las grietas son parte de nuestra historia viven con nosotros. Nos hacen que seamos mejores personas y más fuertes. Nos obligan a reconstruirnos y convirtiéndonos en algo nuevo.

Esas grietas doradas a veces, se convierten en bellos momentos en los que la realidad supera la ficción. Sin darnos cuenta, la vida nos depara sorpresas que nos inundan el corazón.

El cáncer me ha traído personas nuevas, cosas positivas y muchas sorpresas.

Una de esas sorpresas ha llegado en forma de canción. Una canción preciosa que Miguel Mayorga compuso inspirándose en los textos de mi blog titulada "Volverás". Con una música pegadiza, un texto que te llega al corazón y el excelente trabajo de los músicos que componen La Taberna del Culpable, conseguirán que el tema sea todo un éxito.

Pero no se han limitado a componer y a tocar, sino que me han invitado al estudio de grabación, donde han grabado el tema y también me han invitado a participar en la grabación del vídeo clip, junto con mi marido y otros amigos.

Con ello, me he acercado a un Miguel que conocía de toda la vida pero con el que no había tenido una relación estrecha. Y he conocido a Lourdes, con su inmensa sonrisa es todo sencillez, belleza y amor.

Aunque cada vez que escucho la canción acabe llorando de emoción y de agradecimiento, me es imposible agradeceros todo lo que estáis haciendo conmigo y por mí.

Porque aunque yo haya sido la excusa para componer la canción, el mérito es sólo vuestro.

Os quiero chicos.
                                                                                                                                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 17 de julio de 2018

Música Por Favor...

Erase una vez una noche de verano a primeros del mes de julio. Madrid ardía como pollo en barbacoa. La ciudad y sus gentes intentaban sofocar el calor lo mejor posible.

Mientras tanto, en el otro extremo de la ciudad algo se prepara.

Por fin ha llegado la hora de salir de casa. Nos subimos al coche camino de nuestro destino.

En quince minutos hemos llegado a ese otro extremo, en la puerta nos colocan la pulsera, !por fin estamos dentro!.

El escenario está preparado y la gente se amontona frente a él. Accedemos a la tribuna de discapacitados, me siento y desde allí, observo un mar de cabezas, todas de colores y tamaños diferentes. 

La música de fondo se para, la gente se vuelve loca y comienza a gritar, silbar y a aplaudir. El sudor se mezcla con la emoción, todo explota cuando el cantante hace su aparición sobre el escenario. La música comienza a sonar, las luces estallan en mil colores y las almas comienzan a vibrar.

Miles de personas vitorean, aplauden; porque saben que la próxima hora y media será muy especial.

Desde la atalaya en la que nos encontramos, mi silla se convierte en un lugar privilegiado. Desde allí puedo contemplarlo todo.

Y una vez más, me siento afortunada porque la vida es una consecución de sueños y hoy, en ésta noche estrellada estoy cumpliendo otro de los míos.

Cuando la música invade tus venas (aunque estén quemadas por la quimio), llega a tu ADN y cada una de tus células vibra al unísono. Simplemente es inevitable no abandonarse al compás. 

Me dejo llevar, siento, vivo, canto, aplaudo.

De repente, ya no soy yo. Un torrente de energía y placer me inunda y allí sentada, con los ojos cerrados soy capaz de transportarme hasta el escenario, sobrevolando a toda aquella multitud con los brazos en alto.

El tiempo se detiene, tan solo existe la música que entra y sale, vuelve a salir y vuelta a comenzar.

¿Que si existe la felicidad?

Yo creo que sí, sólo que nunca nos enseñaron que está formada por una cadena de momentos sublimes, no es un estado perpetuo.


De pequeño me enseñaron
a querer ser mayor,
de mayor voy a aprender
a ser pequeño...

Enrique Bunbury.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.


miércoles, 11 de julio de 2018

Cuéntame...


Alguien me dijo: Cuéntame  un cuento.



De Jóvenes y de Viejos, de Esperanzas y de Sueños, de Verdades y de Anhelos.


Cuéntame un cuento, para tí y para mí, para todos los habitantes del universo.


Piensa en un futuro múltiple y diverso, equitativo y respetuoso. 


En él habrá seres anclados en el pasado, otros en su presente y otros en su futuro mil veces proyectado.

Existirán otros seres situados en vivir el aquí y ahora. Un momento presente que pasa rápido. Sabiendo que el "ahora" es lo único que en realidad tenemos y del que estamos obligados a disfrutar.


Solos, acompañados, que más da.



Disfrutar del presente con sus luces y sombras, sabiendo que ni unas ni otras son eternasEl mundo siempre está en constante movimiento.


Disfrutar del sol, de la lluvia, de tu casa, de tu familia, de tus amigos, pero sobre todo, disfruta de Tí mismo. No existe mejor compañía. 


Todos tenemos un rico interior, atrévete a explorarlo.

Te aseguro que una vez que te encuentres y aprendas a quererte ya no habrá vuelta a tras.

Vivir en coherencia es una necesidad en los tiempos en los que vivimos. Saber, pensar y actuar en la misma sintonia produce el maravilloso efecto en el universo de que se alinee con nosotros y nos de todo aquello que necesitamos.

Pensar y sentir al unísono, siendo nosotros mismos, 
sin hacer caso a la información que nos bombardea en forma de comentarios.

Todos en nuestro interior sabemos en realidad lo que deseamos y necesitamos. Si nos paramos a escuchar.

Aún hay mucha gente a la que ésto no le gusta ni interesa y prefiere vivir "de cara al exterior" y exigen al mundo que les hagan felices, sin saber que la felicidad únicamente se encuentra en nuestro interior.

Feliz día amigos.


 Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 7 de junio de 2018

Un Camino Plagado de Amor.





Hoy hace cincuenta años, que vine al mundo. Para mis padres fue una gran desilusión, porque esperaban encarecidamente que su primogénito fuese un varón. Pero, aparecí yo.

La educación severa en casa, no era otra cosa, que un aliciente más para aumentar mi rebeldía. Eran frecuentes las broncas por no querer acatar sin más explicación el "porque yo lo digo".

La vida y yo hemos sido amigas, unas veces ella decidía llevarme por unos caminos y en otras ocasiones lo hacía yo. Unas veces se equivocaba ella y yo.

He estudiado lo que he querido, trabajado en museos maravillosos, he viajado a lugares preciosos, he conducido a 200 por hora, he saltado en paracaídas y otras mil cosas más. Pero sobre todo, he conocido gente maravillosa que me ha enseñado muchas cosas y me ha hecho feliz.

Y aquí continúo, una vez salvado el mayor escollo que pudo presentarse y del que no había camino de salida, salvo el camino que yo me inventé. Un camino duro, pero también repleto de risas, de abrazos y consuelos, de miles de frases de ánimo. Un camino plagado de amor.

El amor de gente conocida y desconocida que ha estado ahí apoyándome aún sin conocerme. Entre todos me habéis enviado la energía que tanto necesitaba. 

Una energía que traspasa las barreras del tiempo y del espacio.

Una energía que me anima a seguir adelante, porque si caigo se que alguien estará ahí para recogerme.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.



domingo, 11 de marzo de 2018

Un Sol Perezoso.


Hoy me he despertado temprano, a pesar, de que anoche me costó mucho dormirme. Mi cabeza amanece igual de aturdida y dolorida que ayer. De nada me sirvió tomarme varias pastillas para intentar mitigar el dolor.
El sol esta mañana anda perezoso, con un tono amarillento raro; parece no querer despertar de su cama de nubes. Nubes que por cierto, ayer descargaron sobre nosotros toda el agua y el granizo que llevaban acumulados y que convirtieron las calles en ríos. 

Ayer fue un buen día de encuentros y reencuentros, de charlas amenas y de conversaciones tranquilas. Los niños disfrutaron jugando con sus amigos, y nosotros, charlando con los mayores.

En el auditorio se celebró el día internacional de la mujer y este año, decidieron hacer un pequeño homenaje a las ciento veinte mujeres empresarias de Mota. Con un pequeño montaje fotográfico fuimos desfilando una a una y después nos dieron una flor. Una preciosa gerbera, una de mis flores favoritas.

Es cierto que hay días que transcurren de forma abrupta, dejando huella a su paso. Pero también los hay que transcurren de forma tranquila, dándonos una tregua y dejándonos tomar aire para seguir respirando. Ayer fue uno de éstos días. 

A pesar de las inclemencias del tiempo, fue un día cálido, amoroso y especial. 

Muchas gracias a todas esas personas que estáis a mi alrededor, puede que no estéis siempre físicamente cerca de mí. Pero sé que estáis presentes, con vuestra amistad, vuestro apoyo y vuestro cariño.

Por fin parece que el sol se decide a salir y si el viento decidiese llevarse mi dolor de cabeza, el día comenzaría de una manera espectacular.

Feliz domingo a todos.


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.





martes, 30 de enero de 2018

La eXPoSiCióN.



Sentada en el banco de la sala de exposiciones, contemplo absorta las fotografías que cuelgan de las paredes.

Ajena a lo que acontece a mí alrededor, me mantengo abstraída en contemplar los detalles.Y me transporto al interior de cada uno de los paisajes que se ven representados. Soy capaz de volar entre los pájaros o de mirar a través de la niebla espesa que refleja la vida cotidiana de sus habitantes, ya sean humanos o animales.

El placer de contemplar una obra de arte es difícil de explicar. Tan solo puedo decir que aquí sentada, mi alma se relaja, mi consciente se olvida de los problemas y el inconsciente vuela alto, alcanzando todas aquellas nubes, playas y paisajes que mi visita es capaz de apreciar.

Una quietud inmensa se apodera de mí mientras voy observando despacio cada una de las fotografías. En todas ellas se repite el mismo ritual, primero la contemplo y después me imagino en su interior, entonces paso a formar parte de la obra. Me veo paseando por una playa desierta, después contemplo el horizonte asomándome a cada una de las ventanas de una torre en ruinas. De repente, me he convertido en una ola, ahora soy un pájaro que surca el cielo. Lo importante es ser y estar en aquellos lugares que nos aportan bienestar.

Desde hace tiempo sobre nuestra televisión cuelga una de estas fotografías, un grupo de ovejas blancas entre las que sobresale la cabeza de una oveja negra. Desde el primer momento en que la vi, me vi reflejada en ella y por más veces que la miro no me canso de verla. Es como ratificar mi personalidad. Siempre es necesario que haya algo u alguien diferente para notar el cambio. Sin esas ovejas negras la vida sería de lo más anodina.

                                                    
La capacidad de extraer lo extraordinario de cualquier acto cotidiano está destinado únicamente a los genios. Eso es lo que le ocurre a Javiér Carrión Muñoz.

Javiér un millón de gracias por este rato de infinito placer.

Vamos a por otros treinta años de amistad.

                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

viernes, 26 de enero de 2018

El CaRRuSeL.


Más allá del yo no puedo, del yo no sé, hay un camino de esperanza. 

Un camino tal vez en ocasiones poco transitado por nosotros mismo, porque a veces nos da miedo asomarnos al abismo y ver abajo la espuma blanca, producida por las olas al chocar contra los acantilados. Entonces es cuando pensamos que no seremos capaces de llegar abajo.

Pero si resulta que arriba el peligro que se avecina es mucho mayor y amenaza con destruirnos, tendremos que tomar la decisión de  buscar una salida o de dejarnos morir.

Justo ahí es cuando aparecen esas fuerzas desconocidas, que ignorábamos que habitaban en nuestro interior y que al salir arrasan con todo lo conocido, nos empujan a escudriñar el borde del acantilado y buscar el mejor camino para bajar. Puede que sea un camino difícil, a priori imposible de recorrer, pero al ser nuestra única opción, se convierte en nuestra mejor opción

Bajo ésta premisa comenzamos a bajar, a hacer todas aquellas cosas que nunca creímos ser capaces de hacer. A tener una fuerza de voluntad desmesurada, dónde los retos nos retan y los imposibles no existen

Es cuando nos proponemos llevar a cabo las mayores locuras a ojos de los demás y nos damos cuenta de que somos invencibles salvo por las limitaciones que nosotros mismos nos imponemos.

La vida pasa de ser una historia anodina a convertirse en un carrusel de adrenalina que te arrastra arriba y abajo, abajo y arriba. 

Que te demuestra que los imposibles no existen salvo en nuestra imaginación.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 8 de enero de 2018

Año Nuevo, Ciclo Nuevo.


Hemos madrugado más de lo habitual, aún es de noche. Viajamos hacia el oeste por lo que el amanecer queda atrás. Sus tonos azules y rosados junto con nubes oscuras nos persiguen sin alcanzarnos.

A los lados van quedando las luces de los pueblos que bordean la autopista, que está oscura y solitaria. Como esperando que la inunde la luz y con ella los coches.

El campo permanece dormido y frío, bajo una capa blanca de nieve y de hielo que le impide despertar.

Hoy me toca el primer ciclo del año. Según Pedro, mi oncólogo, es mi regalo de reyes.

Aunque hace mucho frío, he tenido que ponerme ropa escotada para facilitar el trabajo a los enfermos. Así, pueden pincharme con más facilidad en el catéter que llevo insertado en el pecho.

Llevo unos días que el catéter me molesta más de lo habitual, al esta más sensible el pinchazo me ha dolido más. No obstante, todo ha ido bien. Una de las primeras medicinas que me administran me adormece y así continuo todo el día, toca irse a la cama temprano.

Pero hoy la vida me ha traído otro regalo, en la cafetería del hospital me he encontrado con la doctora Lena Contreras, la médico que me atendió el primer día, que me acompañó durante dos horas, prueba tras prueba para darme la fatídica noticia al final. Hoy me ha regalado de nuevo su maravillosa sonrisa junto con dos besos. 

Quién necesita más?.



                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.





miércoles, 3 de enero de 2018

Abrázame mamá.




Sin darme cuenta unos brazos pequeños me abrazan por detrás. Rodean mi cuello y me aprietan con fuerza. Yo me doy la vuelta y lo abrazo con la misma fuerza. Es entonces cuando aprecio su cuerpo delgado y blandito pegado al mío.

No hay mayor placer que el que una madre siente cuando abraza a sus hijos.

Ese momento en el que acerca su cuerpecito, notando su calor y su aliento en mi oído es para mí el mayor placer. Ahí el mundo se detiene y únicamente permanecemos los dos.

¿Cómo iba yo a permitir que ésta enfermedad me privara de éstos momentos?.

Mis hijos son pequeños y me necesitan tanto como yo a ellos.  

Es cierto, que muchos días no puedo con su exceso de energía, que me desborda tanta actividad y que mi cuerpo ya de por sí cansado, acaba exhausto al caer el sol. Pero igual de cierto es, que cada mañana me levanto por ellos. Son mi mayor motor.

Disfruto viéndolos crecer y que vayan con cuidado cuando se acercan a mí, por si me hacen daño. Me gusta que me pregunten qué me ha dicho el médico o que si ya estoy curada. 

Son pequeños, pero plenamente conscientes de que su mamá ha tenido cáncer. 

Entre todos hemos recorrido éste camino, a ratos ha sido difícil pero ha merecido la pena.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez. 





sábado, 30 de diciembre de 2017

Feliz 2018.



Ahora sí que sí, queda poco tiempo para que acabe el 2017 y comencemos a recorrer el camino del 2018.

Creo que todos compartimos la sensación de dejar atrás parte de nuestra vida. Porque aunque un año se nos antoje corto, son muchas las vivencias que caben en él.


Dejamos atrás, buenos y malos momentos, unos ratos que nos han hecho reflexionar y otros que han pasado inadvertidos. En todo caso, han sido lecciones de vida que cada uno tomará como quiera.


Deseo daros las gracias, por acompañarme durante éste último año en el que la vida tanto me ha cambiado. Han sido 365 días de aprendizaje forzoso y estoy muy contenta de los logros que he conseguido.


Gracias por vuestra compañía, por vuestro apoyo. Sin todos los que me habéis acompañando nada hubiese sido lo mismo.


Gracias a la escritura y con ella al blog, porque no hubiese podido encontrar mejor terapia.


Os deseo de todo corazón, que el próximo año os traiga todo aquello que anhelais y si la vida os manda alguna mala pasada, que tengáis fuerza y sabiduría para aceptarla.


Feliz 2018 a todos y que la fuerza nos acompañe.


Un millón de besos.

                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

viernes, 22 de diciembre de 2017

SuPeRNeNaS.


El domingo nos reunimos para comer cerca de sesenta mujeres  y un hombre afectados de cáncer. Eramos una parte del colectivo que compone las "Supernenas".

Un rato muy agradable compartido con un montón de personas en la misma situación. Todas hemos vivido la misma experiencia, aunque cada una la haya afrontado a su manera. Una misma experiencia y mil formas diferentes de afrontarla.

Juntas hemos celebrado que seguimos vivas y que la vida continúa. Unas iban con pelo, otras sin él, unas curadas y otras en el camino de lograrlo. Pero todas compartiendo la misma esperanza de dejar atrás ésta enfermedad llamada cáncer.

Ha sido un rato para conocernos mejor, saludarnos, besarnos y para reír. En el fondo no somos otra cosa que una gran familia de iguales, personas que te comprenden y te escuchan cuando lo necesitas.

Me hubiese gustado poder haber participado más, bailar y interaccionar con vosotras, pero aún tengo muy poca energía. De hecho, aunque estuve todo el tiempo sentada llegué agotada a casa.

Muchas gracias por vuestro apoyo, ya sabéis que contáis con el mío.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 4 de diciembre de 2017

FeLiZ CuMPLeaÑoS.



Esta semana mi marido ha cumplido los años.

Este año lo hemos celebrado los cuatro juntos en casa. En años anteriores hemos comido acompañados, pero éste año nos apetecía celebrarlo con nuestros hijos.

Después de la escuela comimos tranquilos en casa y colocamos cuatro velas en unos pasteles que habíamos comprado. Nos los comimos contentos cantando el cumpleaños feliz, mientras brindábamos con sidra sin alcohol.

Mirando cómo los niños y mi marido cantaban y sonreían yo intentaba hacer alguna fotografía para inmortalizar el momento. Y en ése preciso momento, retrocedí  un año atrás. Como si una nave espacial me llevase a otro momento ya vivido, lleno de emoción, de esperanza y de incertidumbre. Cuando sí que celebramos los cumpleaños acompañados por más gente, mientras yo superaba los efectos secundarios de la quimioterapia y esperábamos a que llegara el día de entrar de nuevo al quirófano. Ajenos e ignorantes, sin ser conscientes de la que se nos avecinaba.

De repente sentí como si nuestra cocina fuese una cápsula del tiempo, en la que habitábamos los cuatro. Me invadió un inmenso sentimiento de estar en el lugar y en el momento adecuado, de estar en mi sitio. De no desear ir a ningún otro lugar fuera de aquellas cuatro paredes. Y entonces, mientras observaba a mi familia, surgió en mi interior un profundo sentimiento de agradecimiento. Por ver que mi marido no estaba viudo, que mis hijos seguían teniendo madre y que yo seguía aquí, a su lado. Terriblemente afortunada porque seguimos siendo una familia de cuatro miembros. Feliz porque a ratos puedo cuidar de ellos y otras veces son ellos, los que deben cuidar de mí.

Es indudable que si no hubiera sido así, que si yo hubiera muerto, ellos habrían celebrado de igual modo el cumpleaños, pero no creo que hubiese sido igual. 

Ahora después de todo lo acontecido durante éste año, celebramos cada día que seguimos adelante, celebramos mi recuperación, los cumpleaños y cualquier otra cosa que nos apetece. Celebramos la vida misma, con un plato de judías pintas y una copa de sidra. Puede que sean celebraciones discretas, sin grandes jolgorios ni mucha gente, ni con grandes menús, pero lo importante es que lo hacemos los cuatro juntos.

Y confieso que ahora que llegan las navidades me apetece celebrarlas de la misma manera. Perdernos los cuatro en algún lugar. No necesito nada más que un "fuerte abrazo en familia", como lo llaman mis hijos, cuando nos abrazamos los cuatro a la vez y nos apretamos fuerte fuerte.



                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.


sábado, 21 de octubre de 2017

La PReSeNTaCioN.



Ayer por la tarde hicimos la presentación en sociedad de nuestra Asociación ONCOFELICES.

Fue un auténtico éxito en todos los niveles. 


Resultó un acto sencillo, pero muy emotivo a la vez.

Las ponentes reflejaron a la perfección cómo transcurre la vida de una persona afectada de cáncer, de lo que sentimos y de cómo lo afrontamos.

El ayuntamiento nos dejó el local que les habíamos solicitado y nos dieron su apoyo acompañándonos. Muchas gracias por permitirnos celebrar éste acto. 

El público asistente llenó la sala, tanto que hubo muchas personas que tuvieron que permanecer de pié, porque las cien sillas que había se completaron pronto.

Han sido dos semanas frenéticas con los preparativos: hacer la cartelería, buscar patrocinadores, reservar la sala, entrevistas de radio y en los periódicos, etc.

Y al final lo que iba a ser una pequeña invitación con un vino, se convirtió en algo mucho más grande, gracias a toda la comida y bebida que nos han donado.

Muchas gracias de todo corazón, porque el éxito de ayer no se habría producido sin todos vosotros.

Ahora nos toca ir poniendo en marcha todos esos proyectos que tenemos en mente. El principal, ayudar a todos aquellos enfermos o familiares que nos lo soliciten, juntos siempre es más fácil recorrer el camino. Ya sabéis que no importa que no seáis de Mota, nuestra ayuda es para todo aquel que la necesite.

Estoy convencida de que las cosas que se hacen con amor y cariño salen BIEN. Y os aseguro que el día de ayer quedará guardado en nuestros corazones para siempre.

Un millón de gracias a todos.


                                                                      Paula Cruz Gutiérrez.