martes, 20 de marzo de 2018

Libre Como el Viento.




TODOS LOS SERES HUMANOS NACEMOS LIBRES.

Esta es una ley que todos deberíamos recordar.

Unos seremos hombres o mujeres, unos tendremos más educación que otros, más estudios o más dinero. Unos habremos recorrido más mundo y otros menos, unos tendremos la mentalidad más dispuesta para aprender cosas nuevas, otros serán mucho más reacios. Pero lo importante es que todos somos iguales.

Nadie nunca debería creer que tiene el derecho de someter a los demás, de decirle a otra persona lo que tiene que hacer o de prohibirle ver a las personas que desee ver.

Pero desgraciadamente hay personas que a veces confunden el amor con la posesión, los celos con amar o la posición económica con ser superiores a otros.

Cuando alguien tiene el propósito de doblegarte, de dejarte aun lado aislándote de los demás, de prohibirte hacer las cosas que te gustan o simplemente de impedirte desarrollarte como ser humano, lo mejor es que te alejes.

Con los años he aprendido que para que haya un maltratador, es imprescindible que haya una persona que se deje maltratar. Es primordial que cuando veamos que alguien nos quiere manipular nos neguemos a aceptarlo. Siempre nos lo pintarán muy bien, nos dirán que nos quieren y que no pueden vivir sin nosotros, pero éso es cualquier cosa menos amor. 

Cuando alguien te insulta o te dice que no sirves para nada por el hecho de ser mujer, simplemente está reflejando su yo interno. Si esa persona se siente inferior, para sentirse mejor, intentará por todos los medios atacar a otra persona para así sentirse más fuerte. Cuando en realidad, lo único que refleja es su propia cobardía a enfrentarse a la situación o a otra persona, que tal vez a él le esté haciendo lo mismo.

Si alguien en un momento dado, empieza a sentirse atacado, que no lo deje pasar. El tiempo no cura nada, al contrario, lo empeora todo. Y aunque al principio todo comience despacio, con el tiempo se agrava. Al final, te ves encerrado en una espiral de la que no puedes salir, sólo porque el primer día no supiste decir basta. No te dejes chantajear, que el miedo no te impida tener la vida que desees. En tu interior escondida está toda esa fuerza que necesitas para escapar, sólo necesitas encontrarla y volar.

Por ello, es importante proteger a las víctimas, pero es aún más importante mentalizarnos de que todos somos iguales. Que hay límites en la libertad de las personas en los que nadie tiene derecho a pasar. 

Y si la persona que tienes a tu lado no te gusta como es, en vez de querer cambiarla intenta comprenderla y déjala marchar. 

Que el miedo no gobierne tu vida porque nadie es el propietario de nadie.

El amor es simplemente, LIBERTAD.

                                                            
                                                                         Paula Cruz Gutierrez.


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