sábado, 1 de abril de 2017

Humanizando la UCI.

                                    
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Día 24 de Diciembre de 2016, Hospital La Zarzuela, Madrid.

Mientras medio mundo se preparaba para celebrar la Nochebuena, yo me encontraba en el quirófano debatiéndome entre la vida y la muerte. De allí salí en malas condiciones, sin capacidad pulmonar y sedada. Del quirófano pasé a la UCI y donde permanecí un mes. Las dos primeras semanas bajo sedación, a causa de mi baja capacidad pulmonar.

Debido a la gravedad de mi estado varios  trabajadores del servicio de la UCI, pensaron que yo debía estar acompañada por algún familiar el mayor tiempo posible. Hasta ese momento las familias sólo podían acudir en los horarios cerrados de visita. No les resultó fácil convencer al resto del equipo, pero al final, consiguieron que yo pudiera estar acompañada más tiempo de lo habitual. Fue una excepción y un privilegio para mí, que a veces, nos hacía sentir incómodos con el resto de enfermos. Al fin y al cabo, todos debíamos tener las mismas atenciones.

Durante un mes desde mi cama, tuve tiempo de observar el trabajo que llevaban a cabo cada uno de los miembros del equipo, ya fueran médicos, enfermeros, auxiliares, celadores o señoras de la limpieza. Todos de una manera o de otra trataban de hacernos el día a día más llevadero posible.

Es cierto, que no todos los miembros estaban de acuerdo con que yo tuviera visita tantas horas, pero al final yo les agradecí inmensamente que lo permitieran porque para mí fue muy importante. Aunque si he de ser sincera, había momentos en los que me sentía incómoda, porque veía que otros enfermos lo necesitaban tanto como yo. Me llegaban al alma los lamentos de las señoras mayores con demencia senil llamando a sus maridos y cómo éstos, tan viejecillos como ellas, llegaban tristes a las horas de visita. Era para mí, como una pequeña tortura.

Mis pulmones al final consiguieron funcionar solos y  pasé a una habitación individual donde continué recuperándome.

Pero en la planta de abajo la idea de implantar mi modelo cuajó y el personal siguió luchando por implantarlo.

Pues bien, a partir de ahora la UCI permanecerá abierta todo el día para todos los enfermos y sus familias.

Un gran triunfo de este super grupo de personas que consideran que cuidar y atender a un enfermo es mucho más que administrar medicinas.

Gracias a ellos  serán muchas las familias agradecidas.


Y yo habré tenido el privilegio de haber sido la primera.
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