lunes, 29 de mayo de 2017

Gracias amigos.





Cuando me diagnosticaron la enfermedad, mi marido me dijo que tenía que escribir un libro contando como iba viviendo todo el proceso. Le hice caso y comencé. 

Tiempo atrás me había auto encuadernado un libro en blanco con las cubiertas de piel de vaca que me gustaba mucho. Aquí comencé a plasmar las primeras emociones.

Un poco tiempo después, tras hablar con mi amiga Pilar Lázaro, decidí dar un cambio a la terapia de la escritura y dedicarme a escribir textos cortos, plasmando ahí, mi manera de hacer frente a la enfermedad y mi aceptación de ella.

He de reconocer, que escribir es un acto egoísta por mi parte, porque me sirve para organizar las miles de ideas que me fluyen por la cabeza y a soltarlas para descargarme de ellas. Es la manera que yo he encontrado de auto ayudarme.

Cuando decidí lanzarme a la aventura de tener mi propio blog, nunca pensé que podría alcanzar tanto éxito. Que sería capaz de llegar a tantas personas de todo el mundo y que con mis textos conseguiría ayudarles.

Quiero daros las gracias a todos, porque si a día de hoy esta aventura continúa, es por vosotros. Por la cantidad de mensajes que me enviáis con cada texto. Porque ahora ya se ha convertido en una terapia colectiva, en la que yo lanzo las palabras y vosotros las vivís como propias y las aplicáis, da igual el problema que tengáis porque mis textos no sólo sirven para la gente que está enferma.

Sin proponérnoslo, hemos formado un grupo de acción, en el que el único personaje fijo soy yo, todos los demás entráis y salís según os apetece.

Vuelvo a daros las gracias a todos, esperando que podamos compartir muchos textos más y que sigáis interactuando conmigo como hasta ahora, para no romper esta cadena tan bonita que entre todos hemos creado.

Gracias de todo corazón. 
Un millón de besos al cielo.



                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.
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