jueves, 8 de junio de 2017

El Mejor Regalo de Cumpleaños.

Estoy sentada en mi despacho particular, viendo cómo el viento mece las ramas de los rosales. Un despacho ideal si no fuera por lo cansinas que están las moscas.

Aquí sentada me da por pensar cómo hubiese sido éste último año sin el cáncer. La respuesta a ésta pregunta es muy sencilla: hubiera sido completamente diferente.




Hoy es mi cumpleaños.


Ya me voy acercando al medio siglo, aunque tal vez debería plantearme el empezar a cumplir años de nuevo. Al fin y al cabo, éso precisamente es lo que he hecho. Revivir.  

Visto lo visto con todo lo que me ha sucedido éste último año, que esté aquí contándooslo es el mejor reglo que puedo recibir.

Los médicos dudaban mucho de que pudiera salir a delante, pero gracias a que mi cuerpo es muy cabezota y mi mente aún más, hoy continuo por éstos lares. Sospecho, que aún siguen sin saber cómo he podido superar tanto. Pero lo importante es que por un motivo u otro estoy aquí. 

Durante éste año he tenido que aprender a marchas forzadas todo cuanto necesitaba para superar la enfermedad. 

Aprender a trabajar la inteligencia emocional, ha sido la mejor lección aprendida y la que más útil me ha sido. Ella es la que verdaderamente me ha ayudado a salir a flote, aunque tenga malos días, éstos los tenemos todos estemos sanos o no.

Algunos me preguntaréis ¿qué es eso de la inteligencia emocional? Pues no es más ni menos que la capacidad de darnos cuenta de que prestamos atención a nuestros pensamientos negativos, centrándonos en los problemas y perdiendo de vista nuestros objetivos. Con éste tipo de inteligencia podemos cambiar nuestros pensamientos negativos por otros positivos y recuperar así nuestro estado de ánimo. Con buen estado de ánimo siempre será más fácil alcanzar esos objetivos que nos hemos marcado.
Y mi  objetivo estaba claro desde el principio.

Creo firmemente que lo que pensamos  es aquello que después nos sucede. Si pensamos en positivo a cambio recibiremos cosas buenas.

Yo no he dejado de pensar ni un sólo día que mi cáncer ya se había curado y así continúo.
Además cuento con el privilegio añadido de poder escribir y de que cientos de personas me lean.
Vamos a pintar el universo de colores e intentar iluminar el interior de todos aquellos que sufre.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.




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