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sábado, 17 de marzo de 2018

Un Ciclo Nuevo.



De nuevo me toca ciclo, cada vez pasan más deprisa los veintiún días.

Avanzamos despacio por la M-30. Las cuatro gotas de lluvia que caen arriba, se traducen en atasco aquí abajo.

Llegamos bien al hospital para hacerme la analítica. Después toca el café capuchino de rigor. 

La consulta con el doctor transcurre con normalidad y me da una alegría, en mayo terminamos con el tratamiento actual y ya quedo libre. Los buenos resultados del último TAC así nos lo permiten, no queda rastro de enfermedad.

Por otro lado, me pide ayuda para mejorar el Servicio de Oncología. Soy paciente que vive fuera de Madrid y le interesa conocer mi opinión sobre qué mejoras podrían implantarse sobre todo de carácter telemático.

Subo a la planta de arriba y mientras que el enfermero viene a ponerme la medicación, empiezo a comerme el bocadillo de jamón que traigo para comérmelo antes del tratamiento, porque parece que así me sienta mejor.

Le pido un papel a la auxiliar y me dispongo a pensar qué cosas podrían mejorarse. Aunque a decir verdad, yo no puedo quejarme del trato recibido, más bien, todo lo contrario. El equipo se caracteriza por ser un grupo de personas humanizado, que intenta en todo momento suavizarnos los malos tragos. Tal vez se podrían implantar consultas o dudas por videoconferencia, sigo pensando....

                           
                                                                     Paula Cruz Gutiérrez.

miércoles, 31 de enero de 2018

Por Fin Puedo Respirar!!!


Hace un año me encontraba en ésta tesitura.


Aún recuerdo la tarde en la que Susana (mi enfermera del turno de tarde) quiso ponerme un tapón en la traqueotomía para quitarme la ventilación asistida. Llevaba unos días respirando con poca ayuda de la máquina e iba siendo hora de retirarla. Con una de sus sonrisas se acercó a mi cama y me dijo lo que había pensado. Entré en modo pánico, frente a la posibilidad de tener que respirar yo sola sin la ayuda del respirador automático, pero aún así, asentí para darle mi consentimiento. Ella retiró el tubo, sacó el tapón e intentó ponérmelo, pero no  funcionó.

A la mañana siguiente se lo comenté a Conchi, mi enfermera de la mañana. Siempre me comunicaba por señas o escribiendo en un papel y otras veces conseguía que me leyesen los labios ya que con la traqueotomía no podía hablar. Con una sonrisa me dijo: eso lo soluciono yo ahora mismo. Entonces me retiró el tubo y me puso una gasa sujeta con un esparadrapo en el hueco de la traqueo para tapármela. A continuación apagó el respirador y me liberó de él para siempre. 

La sensación de respirar por tí mismo es increíble. Yo me asombraba de las cosas que hacemos de manera automática todos los días de las no somos conscientes. Para mí era todo un reto respirar, masticar y tragar al mismo tiempo. ¡Era algo impensable! y sin embargo lo hacemos a diario sin darnos cuenta.

Allí con la cama incorporada esperé impaciente a que llegara mi familia. Me encontraba pletórica.

Mi cama estaba en un lugar privilegiado de la sala, frente a la puerta y al mostrador de enfermería. Por eso, cuando vi que mi marido atravesaba la puerta que separaba la uci del resto de la segunda planta del hospital, lo recibí con una amplia sonrisa. ¡¡lo había conseguido, por fin estaba libre de la máquina, estaba respirando yo sola!!

Al llegar mi marido me dio un beso y yo, poniéndome el dedo sobre el esparadrapo le dije: Hola.

¡¡¡Fueron mis primeras palabras en un mes!!!


Por fin había conseguido la llave para salir de la uci y trasladarme a una habitación individual.

Como el hueco no se cerró bien, tuve que volver a pasar por el quirófano otra vez antes de volver a casa. Ya que estaba dormida aprovecharon para cerrarme una herida muy profunda que tenía en la tripa y que antes no me la habían cerrar porque estaba muy débil. Fue la tercera intervención quirúrgica en poco más de un mes.

Y como tenía tantas ganas de volver a casa, conseguí que me enviasen un día después de la intervención.

Había acabado mi largo ingreso hospitalario. Contra todo pronóstico volvía a casa.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

lunes, 22 de enero de 2018

Mi mente está dormida.


Mi mente sucumbió al invierno. 

Los tratamientos de quimioterapia y la fuerte medicación, fueron los hielos que la adormecieron.

La que antes era una mente brillante ahora se muestra cansada y ralentizada. Como esperando que al desaparecer las nieblas del invierno desaparezcan sus propias neblinas.

Mi boca quiere hablar, pero mi mente se niega a mandarle las palabras adecuadas.

Miro la cuchara, he pronunciado miles de veces su nombre, pero ahora de repente ni lo recuerdo ni sé cómo se pronuncia.

Lo dejo pasar.

Antes de darme cuenta me vuelve a ocurrir y vuelta a empezar.  

Deseo mantener una conversación coherente, sin vacíos ni olvidos, pero la mente y las palabras me  vuelen a fallar.

La medicación me ha afectado tanto que soy incapaz de pensar con claridad, vivo en un estado de hibernación permanente.

Cuando voy a comprar pago con tarjeta, porque me da vergüenza que vean que no sé manejar el dinero. Mi marido es el encargado de las citas y de la medicación porque yo no controlarlo.

Como la cepa espera que en primavera lloren sus sarmientos, para empezar a brotar. Así espero yo con ansiedad que los nuevos rayos de sol me devuelvan los colores y las palabras perdidas.

Es curioso que todo ésto me ocurra cuando deseo hablar, pero que no cuando escribo.

Quiero darle las gracias a Adán Israel por dejarme poner su fotografía.


                                                                                                                            Paula Cruz Gutiérrez.






lunes, 15 de enero de 2018

Buscar el Equilibrio.


Caminan los días de forma extraña después del último ciclo.

Se mueven de una manera intranquila, tengo la extraña sensación de que mi estómago ha sido ocupado por una familia de grillos que no paran de moverse y que me producen malestar y nerviosismo a la vez.

Un malestar constante que me acecha nada más levantarme y me acompaña todo el día sin yo poder poner remedio.

El estómago me bulle y el catéter no para de molestarme, me duele encima y debajo, extendiéndose hacia el brazo. Cierto que no es un dolor fuerte, pero sí constante y cansino. Intento no utilizar el brazo derecho, pero como soy diestra me cuesta hacer las cosas con la mano izquierda.

Este medicamento me reseca mucho las cuerdas vocales, por lo que después del ciclo me paso una semana con catarro a afónica. Esta vez parece que me dura más de lo habitual, siete días después aún me duele la garganta al tragar.

La vida se nos compone de momentos buenos y otros regulares, lo importante es encontrar el equilibrio. 

Ese equilibrio sutil que nos impida caer.



                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.





lunes, 8 de enero de 2018

Año Nuevo, Ciclo Nuevo.


Hemos madrugado más de lo habitual, aún es de noche. Viajamos hacia el oeste por lo que el amanecer queda atrás. Sus tonos azules y rosados junto con nubes oscuras nos persiguen sin alcanzarnos.

A los lados van quedando las luces de los pueblos que bordean la autopista, que está oscura y solitaria. Como esperando que la inunde la luz y con ella los coches.

El campo permanece dormido y frío, bajo una capa blanca de nieve y de hielo que le impide despertar.

Hoy me toca el primer ciclo del año. Según Pedro, mi oncólogo, es mi regalo de reyes.

Aunque hace mucho frío, he tenido que ponerme ropa escotada para facilitar el trabajo a los enfermos. Así, pueden pincharme con más facilidad en el catéter que llevo insertado en el pecho.

Llevo unos días que el catéter me molesta más de lo habitual, al esta más sensible el pinchazo me ha dolido más. No obstante, todo ha ido bien. Una de las primeras medicinas que me administran me adormece y así continuo todo el día, toca irse a la cama temprano.

Pero hoy la vida me ha traído otro regalo, en la cafetería del hospital me he encontrado con la doctora Lena Contreras, la médico que me atendió el primer día, que me acompañó durante dos horas, prueba tras prueba para darme la fatídica noticia al final. Hoy me ha regalado de nuevo su maravillosa sonrisa junto con dos besos. 

Quién necesita más?.



                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.





domingo, 24 de diciembre de 2017

DeSeo.



Desde éste que es mi escondite, mi hogar, desde ésta mi casa en un lugar de la mancha profunda, bajo el cobijo de los molinos de viento y la memoria de don Quijote. Deseo que tengáis unas felices fiestas. 

Deseo que las disfrutéis allá donde queráis estar y junto a las personas que realmente deseéis estar. 

Deseo que no os sintáis obligados a hacer cosas que no os apetezcan y que no hagáis nada "por el qué dirán".

Deseo que sepáis decir que no cuando alguien os proponga algo que no os guste no no os apetezca.

No es fácil estar a todas horas feliz cómo exigen los cánones sociales en ésta época del año. No todos tenemos el ánimo suficiente para permanecer felices continuamente, por mucho que nos digan que es Navidad.

Parece que si no te gustan estas fechas o si por cualquier motivo no eres capaz de estar feliz todo el día eres un bicho raro. Pues bien, declaro ser un Bicho Raro. 

Deseo dar ánimo a todas aquellas personas que están solas, que están enfermas o que atraviesan alguna situación complicada. Esta época, como cualquier época del año podemos tomárnosla con buen agrado o no. Cada uno a de sentir el día a día tal y como mejor se adapte a su forma de ser y de ver el mundo.

Así pues, vivamos éstos días de navidad tal y como queramos, sin sentirnos obligados a dar más de lo que deseamos.

Felices y tranquilas fiestas. 

Que el próximo año venga cargado de abundancia para todos. 

Que la salud, el amor, la amistad y la familia colmen todas nuestras necesidades.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.


martes, 19 de diciembre de 2017

DoS Diecinueve de Diciembre.


    "Cristo muerto sostenido por un ángel".                                                                                                              Desde hace casi treinta años éste es uno de mis cuadros preferidos, en éste momento de mi vida cobra pleno significado.                                                                                        Antonello de Messina en 1475 representó claramente cómo me he sentido durante todo éste último año.                                                           Porque mi Angel de la Guarda ha estado ahí acompañándome en todo momento.                                         

Un diecinueve de diciembre del año pasado ingresé en el quirófano, se suponía que sería la operación definitiva y yo tenía la esperanza de estar pocos días ingresada. Pero todo se complicó, acabé con mis huesos en la uci y los pocos días se convirtieron en muchos, demasiados. 

Ha pasado un año entre aquel diecinueve de diciembre y hoy. Un año duro, lleno de retos y de desafíos, de malos y buenos momentos, de tristezas y de alegrías. Un año en el que ha primado tanto el color negro como el blanco y en el que he intentando poner un poco de color para iluminar los días.

Ha sido un año difícil para la familia, cada uno a su nivel ha sufrido los estragos de ésta enfermedad que tanto me ha quitado y a la vez  me ha dado tanto.

Los días se han ido sucediendo, de manera eterna en unas ocasiones y de forma amable otros. Todos han ido dejando un recuerdo en mi memoria. Doce meses que me han traído desosiego y esperanza, llantos y risas, desánimos y ánimos. Un año que parecía no terminar y que a la vez se me ha pasado en un suspiro. ¿Y ahora cómo debo seguir y qué he de hacer con todo lo aprendido?. 

Hay días en los que dudo que mi intelecto esté cuerdo, me surgen dudas sobre si mi mente permanece lúcida o tal vez me encuentro en una suerte de desvarío mental que me lleva a sufrir alucinaciones. Pero por otro lado, pienso que nunca estuve tan cuerda como lo estoy ahora, que he aprovechado cada momento de éste último año para aprender cosas nuevas. Ideas que se han implantado en mi cerebro a fuego, un fuego que por momentos iba de manera lenta y otro hervía a borbotones.

He aprendido que es mejor no pensar en esos días en los que la mente amanece aletargada y el raciocinio se nubla por completo.

Esos días en los que el sueño y el cansancio se apoderan de ti y te da la impresión de que un enorme monstruo verde te han tragado. Un monstruo pegajoso que amenaza con dejarte atrapado en su estómago para siempre.

HOY 365 días después aquí estoy, un año más vieja, cien años más sabia y un millón de años más cuerda.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.



domingo, 26 de noviembre de 2017

Qué eS Lo MáS iMPoRTaNTe?




Alguien dijo una vez: "Intenta que lo más importante en tu vida, sea lo más importante".

Tras leerlo podemos pensar: pues vaya tontería. Pero si nos ponemos a pensar su verdadero significado, veremos que la frase aunque sencilla, tiene mucha más profundidad. 

Porque en ésta vida de locos que llevamos, en la que no nos sentamos ni nos relajamos nunca, en muchas ocasiones perdemos el norte. Perdemos la noción del tiempo y del espacio y olvidamos lo que realmente es importante para cada uno de nosotros.

Olvidamos dedicar tiempo de calidad a aquellas personas que nos importan y queremos. Pasar más tiempo con ellos y hacer cosas agradables, disfrutar de la compañía de nuestra familia y amigos, hacer comidas especiales sin necesidad de tener que celebrar nada, salvo que estamos vivos. Podemos salir a dar un paseo en su compañía o ir al cine. No hace falta hacer grandes cosas, lo esencial es hacerlas juntos.


En otras ocasiones, posponemos la realización de nuestros sueños y de todas aquellas cosas que nos gustan y distraen. Mientras pasan los años y por unas cosas o por otras nunca llegamos a realizarlas. Perdemos nuestro tiempo haciendo otras muchas cosas que no nos gustan por complacer a los demás.

Dejamos para después ese viaje que nos gustaría hacer con nuestra pareja, viaje que en muchas ocasiones nunca llegamos a realizar.

Entonces nos preguntamos: ¿Cómo he llegado hasta aquí?¿Cuando tomé la decisión equivocada para que todo me saliera mal?. En la vida no hay decisiones buenas ni malas, porque lo importante es aprender algo de ellas.

Si fuéramos conscientes de que nuestros familiares y amigos morirán al igual que nosotros mismos, no perderíamos el tiempo en tonterías. Aprovecharíamos el tiempo al máximo.

En la mayoría de los casos, no reaccionamos frente a ésta verdad hasta que nos ocurre algo verdaderamente grave. Algo que nos obliga a abrir los ojos y mirar de otra manera. Algo como una enfermedad grave o el fallecimiento de un ser cercano.

Qué bueno sería olvidar éste ritmo de locos que llamamos vida y aprender a vivirla de verdad.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.


         




martes, 14 de noviembre de 2017

Yo No.

La semana pasada mientras realizaba una actividad fuera de casa me sucedió una cosa. Habían colocado varias carpas para hacer dicha actividad y al terminar, los trabajadores del ayuntamiento llegaron para retirarlas. Pues bien, mientras yo hablaba con una amiga, ellos procedieron a retirar la primera de las carpas; en ese momento en el que la quitaban y plegaban, mi mente retrocedió de manera inmediata e inconsciente a la UCI.

Aquella carpa dejó de ser una carpa para convertirse en el ataúd portátil de la UCI. 

Ya han pasado diez meses desde que salí, pero aún hay muchas cosas que mi inconsciente tiene guardadas.

Durante el mes que permanecí allí ingresada  me dio tiempo de ver muchas cosas. Unas buenas y otras no tan buenas, porque vi morir a mucha gente.

Cada vez que veía la bolsa negra y cómo de ella extraían el ataúd plegable de aluminio, sabía que alguien había fallecido.

Hoy he sido consciente de algo de lo que hasta ahora no me había dado cuenta. Allí en aquella sala grande donde todo se veía, cada muerte era una tragedia. Pero hoy me he percatado de lo que realmente supusieron esas muertes para mí. Fueron simple y llanamente una RATIFICACIÓN. Porque cada vez que alguien moría se afianzaba en mí la idea de que yo no iba a morir allí como ellos.

Convenciéndome de que iba a vivir pese a que todo estuviese en mi contra.

Mi objetivo era volver a casa con mis hijos y cada vez que se producía un deceso, en mi mente saltaba un resorte y una voz me decía "yo no voy morir". 

Hoy, he entendido por fin su significado. Esas muertes han dejado de ser para mí un hecho desagradable, para convertirse en parte de mi sanación. He comprendido que sólo eran la manera en que la vida me obligaba a mantenerme firme en mi decisión. Que sólo eran una señal de que debía continuar. Que la función de esa voz era mantenerme alerta.

Hoy, me siento agradecida y un poco más ligera de equipaje.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Un TAC, el Cáncer y Yo.


Hoy he conocido el resultado del TAC. En él, el radiólo indica que no hay nada destacable, que las manchas que se veían en el TAC anterior han desaparecido, ésto indica que mi cáncer y la metástasis ya se han ido.

Debería estar eufórica pero lo tenía tan asumido que no me ha sorprendido. Aunque he de confesar que he llorado al conocer la noticia, ha sido como quitarme una gran losa de encima.

Fui a hacérmelo tranquila, de buen humor y dando gracias porque todo estaba perfecto. He visualizado muchas veces ese TAC tan importante y fui sabiendo que todo saldría bien. 

Así pues, mi hígado, mis riñones, mis intestinos, mi vejiga, mi bazo, mi estómago, las paredes de mi cavidad abdominal, mi pulmón y mi pericardio están libres de la enfermedad.

Gracias al trabajo del personal médico y al trabajo ingente que he realizado y realizo con mi cabeza lo hemos conseguido. Durante éste último año, he "reseteado" mi mente por completo y ha sido mi salvación. 

Puede que tengamos problemas o que estemos pasando por una mala racha, pero si buscamos lo bueno nos será más fácil avanzar.

Ha sido un año muy difícil y complicado, pero de ésta experiencia sólo me quedo con todo lo bueno que he aprendido y con toda la gente buena que he conocido.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Si NeCeSiTaS aPoYo BuSCaLo.



Se que todas las personas que tenemos a nuestro alrededor hacen un gran esfuerzo por entendernos. Pero es difícil saber lo que le ocurre al otro, si no estás en su misma situación. 

Por eso, es tan importante reunirnos con otras personas que tienen el mismo problema o enfermedad que nosotros. Si bien es cierto, que cada persona es un mundo y cada tratamiento otro, al final, los patrones entre nosotros son muy parecidos. Esto nos permite opinar sobre los síntomas de otros enfermos o que los otros opinen abiertamente sobre los nuestros. 

Entre nosotros es más fácil apoyarnos y darnos ánimos, al fin y al cabo, casi todos los enfermos de cáncer pasamos por los mismos tratamientos. En unos casos la quimioterapia es más fuerte o en otros lo es la radio. Pero aunque el número de sesiones oscile a favor de unos o de otros, los efectos secundarios son muy parecidos en todos los casos.

Hay días en los que el sol amanece nublado y nosotros con él. Esos días, lo mejor es buscar apoyo dentro de un grupo de enfermos que nos entienda y nos den los ánimos que necesitamos. Ellos mejor que nadie nos apoyarán para poder seguir nuestro duro camino.

Ese camino que amanece soleado muchos días y completamente nublado otros. Un camino complicado, que recorremos a grandes zancadas unos días, mientras que otros tan sólo alcanzamos a dar pequeños pasos.  

Siempre hay personas cerca dispuestas a ayudarnos, busquemos su apoyo cuando lo necesitemos, porque juntos es más fácil llegar un poco más lejos.

Yo pertenezco a dos colectivos, en ellos me apoyo unas veces  y animo a mis compañeros otras.


                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.

miércoles, 25 de octubre de 2017

He aPReNDiDo.



Hubo un momento en el que la vida me puso en la tesitura de elegir. Elegir luchar contra algo abstracto como es el cáncer o elegir luchar por vivir.

Yo sin pensarlo dos veces, elegí la segunda opción. Para mi manera de pensar era más idónea.

Es cierto que han sido meses en los que ha habido sías muy difíciles de sobrellevar, que el cuerpo te abandona rendido a los fuertes tratamientos, que los dolores son difíciles de soportar y te desmoronas llorando pensando que no serás capaz de soportarlos.
Todas estas cosas son ciertas, junto con otras muchas más.
Pero también es cierto, que ahora, que lo peor de la tormenta ya ha pasado y que el futuro apremia por llegar, el balance de todos y cada uno de éstos días es POSITIVO.

Se que no para todo el mundo es igual, pero en mi caso sí ha sido así. 

He aprendido a quererme mucho más y mejor. Y con ello, también a los demás.

He aprendido a ver la vida de otra manera, más sincera. Una vida plena y de verdad.

He aprendido a dejar atrás todo aquello que ya no me aportaba nada, soltando apegos a cosas y a personas.

He aprendido a decir NO, porque hay que hacer las cosas para complacernos a nosotros mismos y no a los demás.

He aprendido a aceptar los elogios, los regalos y todo lo bueno que la vida ha decidido darme. Simple y llanamente porque yo me lo merezco.

He aprendido a soñar y a que esos sueños se conviertan en realidad.

En definitiva:
He aprendido a VIVIR y a ser FELIZ, no importa que tenga cáncer o un simple catarro.

Aposté por vivir y lo he conseguido.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 26 de septiembre de 2017

Un dIA dE cOlOrinEs.


Afortunadamente hay días muy buenos.


Hoy ha sido uno de ellos.

A primera hora nos hemos ido a Madrid porque me tocaba tratamiento. He de seguir con el medicamento de "mantenimiento" cada veintiundias hasta el mes de Junio. Aunque "mi amigo" el cáncer ya no da señales de vida.

El departamento de Oncología del Hospital de la Zarzuela de Madrid, está ubicado en un chalet independiente. En la planta baja esta el mostrador de recepción con las consultas y en la primera planta, enfermería y los boxer de tratamiento. Son pequeñas habitaciones individuales con un sillón para el paciente y otro para el acompañante, un lavabo y una televisión.

Tras la analítica y la consulta, hoy me ha tocado el boxer 2. Mientras me administranban la medicación he contado las horas que he pasado sentada en éstos sillones en el último año. Han sido exactamente  65 horas. Unas las he pasado revuelta, otras adormilada o durmiendo y otras tan mal que tan sólo he podido ver cómo pasaba el tiempo.

Después de salir, hemos subido a la UCI a saludar al personal, con el verano hace tiempo que no veía a algunos de ellos. Justo cuando hemos llegado estaban de reunión de Humanización los dos turnos. No hemos querido interrumpir y tras saludarlos y darle la bolsa de magdalenas que les llevaba para merendar nos hemos ido. Otro día volveremos más despacio para dar los achuchones correspondientes.

Cuando los he visto allí y he visto a mi "amiga", la enfermera que se portó tan mal conmigo el mes que estuve allí ingresada, he pensado que a ella en vez de un curso de humanización deberían darle dieciocho (qué mala soy). Pero en el fondo le estoy agradecida, porque con su actitud, me hizo apreciar mucho más el cariño de todos los demás enfermeros y enfermeras. Muchas gracias de nuevo a todos.

Bravo por ese esfuerzo por humanizar el servicio.

!Podéis imaginaros cómo han terminado la reunión¡.
!Comiéndose mis magdalenas¡.
Y yo, más feliz que una perdiz.



                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.







sábado, 16 de septiembre de 2017

La Joven Doncella.




Un día una joven doncella que guapa y muy lista era, sin su papá se quedó. El cáncer a Carlos se lo llevó.


Ella tan triste estaba que no se dio cuenta de que con ella para siempre se quedaba.



La triste doncella no conseguía superar su pena, porque a su padre muy unida estaba, más no imaginaba que él la cuidaba y que para que fuese feliz de nuevo, un gran amor le enviaba.



Tras años de vivir triste y sin ilusión, una mañana inesperada un joven apuesto llegó.



Este príncipe encantado hechizó el corazón de Laura, que poco a poco volvió a latir con alegría.



Pero no por llegar el apuesto príncipe Carlos la dejó. El todos los días a su lado seguía, compartiendo su felicidad. Tan pronto le acariciaba la mejilla con la brisa al pasar, que le tiraba los papeles al suelo para que ella se tuviera que agachar. Y como cada noche en la cama ya, le susurraba al oído, que tengas felices sueños mi princesa.



No le eches de menos Laura, no pienses que se fue, porque si miras despacito a tu lado siempre lo podrás ver.



Para la princesa encantada Laura Tinajero Contreras.




                                                             Paula Cruz Gutiérrez.

jueves, 14 de septiembre de 2017

13 MeSeS.



Desde que estoy enferma pocas cosas puedo hacer yo sola, en la mayoría de los casos necesito ayuda o supervisión.

A la falta de fuerza generalizada en todo el cuerpo y los dolores en las articulaciones se une el problema de las lagunas mentales que de vez en cuando aparecen.

Estas lagunas se ponen de manifiesto en las situaciones más dispares y a la vez cotidianas, como ir a pagar la compra y no saber qué billetes debo entregar. Otras veces aparecen cuando mantengo una conversación con alguien y de repente, se lo que quiero expresar pero no sé decirlo. También me ocurre a la hora de escribir, muchas veces no se cómo se escribe la palabra que quiero poner y le tengo que preguntar a mi marido que me diga cómo se escribe.

Es una sensación muy extraña, ésta de tener que depender de otra persona para poder llevar una vida "normal". El "quiero" pero no "puedo". Esta situación hay días que se hace difícil de sobrellevar, máxime cuando has sido una persona tan activa como yo.

Que mi marido se ocupe de realizar casi todas las labores que habitualmente hacía yo, no deja de ser necesario y frustrante a la vez, porque indica claramente, que yo no estoy en condiciones de poder realizar muchas cosas, como vestirme o asearme sola.

El me pregunta y desde mi cuartel instalado en el sofá, yo le voy indicando qué hacer o cómo cocinar.

Así con éste ritmo, van pasando los meses y ya han transcurrido 13.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 12 de septiembre de 2017

OnCoFeLiCeS.


Una mañana se le ocurrió a M. Jesús Starlich, la psicóloga del centro social de Mota, la brillante idea de juntar a un grupo de enfermos oncológicos que durante los últimos años habíamos ido pasando por su despacho.

Somos un grupo de hombres y mujeres con diferentes tipos de tumores y en diferentes estados de enfermedad, unos ya recuperados y otros en proceso de curación.

De aquella reunión en el mes de abril ha nacido la asociación Oncofelices.

Una asociación de enfermos y para enfermos oncológicos y sus familias, que pretende prestar apoyo social y psicológico directo, de enfermo a enfermo. Porque muchas veces, sólo nosotros sabemos resolver nuestras dudas, al haber pasado ya por el proceso.

Dudas que surgen sobretodo al principio, cuando te dan la noticia y no sabes cómo gestionar las emociones que te golpean duramente.

Queremos dar visibilidad a nuestra enfermedad, porque en muchas ocasiones los enfermos la viven en silencio, en casa y el dolor es mucho mayor que si se comparte con otros iguales. 

Contamos con un numero de teléfono el 645772470 donde todas aquellas personas que lo deseen nos puede llamar.

Si el interlocutor así lo desea, la llamada será totalmente anónima y confidencial. A nosotros nos nos interesan los nombres, sólo ayudar.

Nuestro radio de acción es en Mota y en los pueblos cercanos de la Comarca.

El próximo mes de octubre deseamos hacer una Presentación Oficial la que estáis todos invitados y a la esperamos que nos acompañéis.

Además, tenemos en la agenda un montón de ideas para poner en marcha, esperando que repercutan en toda la población local.

Muchas gracias a todos por ayudarnos a que ésta asociación se haga realidad y podamos ayudar a todo aquel que lo necesite.

Nuestra mayor ilusión es poder ser útiles.


                                                                        Paula Cruz Gutiérrez.

martes, 15 de agosto de 2017

Gracias a todos los implicados en mi recuperación.


Cuando uno está enfermo y acude al médico para que lo observe y le diga qué le ocurre, siempre espera encontrar a los mejores profesionales para que le atiendan. Desgraciadamente no siempre ocurre así. Hay ocasiones en las que sales del centro médico o del hospital tan perdido como entraste.

Cuando empecé a estar enferma el año pasado me ocurrió a mí. Acudí a mi hospital de referencia y allí el médico que había de guardia me envió de vuelta a casa, diciéndome que no tenía nada, sin hacerme ninguna prueba.

Posteriormente tuve la suerte de poder acudir al hospital de mi seguro médico privado y allí la cosa cambió.

Desde el primer momento en el que llegué, todos los profesionales sanitarios se volcaron en descubrir qué me ocurría. Y a medida que me iban haciendo pruebas y la cosa se complicaba allí estaban ellos, todo amabilidad para ayudarme.

He encontrado el mejor cuadro médico que podía tener. Médicos, enfermeras y enfermeros, celadores, etc, todos ellos han sido y son en todo momento, personas cercanas que me ayudan siempre con una sonrisa. Profesionales que nos han explicado siempre la gravedad de la situaciones y cómo han ido desarrollándose los acontecimientos.

Doy las gracias al equipo de la UCI, porque durante el tiempo que estuve allí, me hicieron más amena la estancia con sus bromas y sus sonrisas. A pesar, de que fueron momentos muy duros, ellos me los hicieron más llevaderos. Cuando te encuentras tan mal, agradeces enormemente que te traten con cariño.

Gracias al equipo de Oncoginecológia por su trabajo y su apoyo. Mi agradecimiento especial para la doctora Belén Lampaya, por su profesionalidad y su dedicación sincera, porque cuando uno trabaja en lo que le gusta lo transmite a los demás. Ella es mi Angel de la Guarda.

Gracias también al equipo de Oncología, desde Isabel en la recepción, pasando por el equipo completo de enfermería y a los doctores. En particular al doctor Pedro Salinas por su ayuda, por recibirme siempre con una sonrisa y dos besos, que parecen aliviar un poco la dura experiencia vivida. Por explicarme las cosas, los tratamientos y pasos a seguir y por darme ánimos.

Mil millones de gracias a todos, porque sin vuestro trabajo hoy yo no podría estar aquí escribiendo éstas palabras.

Gracias de nuevo a todos los profesionales del Hospital Universitario La Zarzuela de Madrid.

Os deseo que siempre seáis felices.


                                                                          Paula Cruz Gutiérrez.


lunes, 24 de julio de 2017

Las Sonrisas de Pilar.


La visita a una amiga que vive en una provincia lejana, me llevó a conocer a otra amiga. 

De mirada viva, cara sonriente y sonrisa fácil. Pilar es médico y trabaja parte del año visitando a enfermos terminales en sus casas, dentro del programa de cuidados paliativos del Alto Aragón.

Trabaja con agrado, sin perder el ánimo ni tampoco la esperanza, a pesar de la dureza de su trabajo.

Visita las viviendas de los enfermos en compañía de su enfermera, ambas acuden solícitas, sean bien recibidas o no.

Ella conoce bien la crueldad que puede llegar a presentar una enfermedad, y la impotencia y el enfado que suelen presentar los cuidadores. Lo ha vivido en sus carnes.

Pérdidas muy cercanas que la acompañan todos los días, incluso alguno de ésos días la atacan a traición y sin consuelo.

Sabe de la importancia de vivir aquí y ahora, porque a diario, se mueve en esas arenas movedizas que hay entre la vida y la muerte.

Con su voz te traslada a otros lugares donde habitan la serenidad y la reflexión. Esa misma voz pausada te incita a pensar, te invita a vivir. Y su risa fuerte y sincera te dice que estás en el lugar adecuado en el momento adecuado.

Por todo esto, cuando Pilar te abraza, sientes que el mundo se detiene, porque abraza tu cuerpo, pero sobretodo abraza tu alama. Con tal fuerza que todo tu ser se estremece.

domingo, 11 de junio de 2017

Necesitamos Tanto...


Necesitamos Amor...
Para Querernos.
Para aceptar la enfermedad y aprovechar sus enseñanzas.
Para amar la vida y nuestro camino.
Para utilizar nuestro aprendizaje en ayudar a otros semejantes.


Necesitamos Fuerza...
Para Creer.
Para hacer frente a la enfermedad y a todo el proceso.
Para sacar energía de cualquier sitio, aunque sea de un lugar recóndito y hasta ahora impensable.
Para plantar cara a los malos momentos e intentar reconvertirlos en buenos.


Necesitamos Esperanza...
Para Soñar.
Para levantarnos cada mañana pensando que el día de hoy será mejor que el de ayer.
Para pensar cada día que ya hemos superado nuestro proceso, sabiendo que somos capaces de llegar a buen puerto. Tal vez no lleguemos en las mejores condiciones, pero llegaremos.

Necesitamos Valor...
Para Volar.
Para mirar de frente a la enfermedad.
Para superar los dolores, los efectos secundarios de la medicación y las secuelas.
Para pensar que día a día, pasito a pasito se puede sanar.
Para gritar, llorar o reir cuando sea necesario.
Para animar a los que tenemos cerca cuando tienen días malos.

Necesitamos Amor, Fuerza, Esperanza y Valor para Vivir.

  

                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.